Opinión

Carta abierta al Frente Nacional x la Familia (y a los que marcharán el día de hoy) / El Foro

Muhammad Ali, quien es para mí el mejor boxeador que ha visto nacer este planeta, en una entrevista en los años 80, narraba una inusual experiencia vivida a su regreso de los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Decía Muhammad: “Cuando volví a los Estados Unidos de Roma, con mi medalla de oro colgando del cuello, me sentía un héroe nacional. Caminaba por las calles del centro de la ciudad y creí que podría ir a un restaurante a comer una grande y jugosa hamburguesa. Me senté en el restaurante y el gerente se acercó y me dijo “Señor, va a tener que retirarse, no servimos a negros aquí”. Era un medallista olímpico, había representado a mi país y no tenía derecho de comer una hamburguesa en un lugar de blancos. El hombre fue muy amable, podría decir que de muy buenas maneras, pero terminó por correrme del lugar. Ese día sentí tristeza por América”.

Aquella historia, escrita hoy, es indignante y ridícula. El modelo tradicional estadounidense hace apenas cincuenta años no permitía que afroamericanos y blancos tuvieran los mismos derechos, que se sentaran en los mismos lugares de un autobús, que comieran y estudiaran en los mismos lugares. Esto pasaba hace solo 50 años y el estadounidense promedio (no importaba si fuera blanco o negro) lo consideraba normal, porque era lo que todo mundo hacía, porque era lo que todo mundo pensaba. Hoy, la historia juzga a la época como una era de racismo y violación a derechos humanos. Hoy en día en internet se ridiculizan a aquellos que aparecen en las fotografías de las manifestaciones en contra de la raza negra en ese país.

Hoy, 50 años después, vivimos una historia similar. El día de hoy, en ejercicio de su derecho de libertad de tránsito y expresión, saldrá usted a marchar para defender una serie de ideas que es probable que desconozca o peor aún, que vilmente le hicieron creer. El Frente Nacional por la Familia ha infundido una serie de ideas equivocadas en la sociedad provocando una profunda y peligrosa confusión respecto de lo que se supone combate.

El discurso de su frente sostiene que es su deber oponerse a la Reforma Constitucional del presidente Enrique Peña Nieto puesto que dicha reforma busca entre otras cosas que la ley pase por encima de su familia. En postales, donde utilizan de forma vil fotografías de niños para tratar de sensibilizarnos, argumentan que después de dicha reforma van a permitir que los niños se cambien de sexo en el registro civil, que los hombres van a poder entrar a los baños de mujeres en las escuelas, que los niños podrán tener sexo con mayores, que se inculcarán en las escuelas ideologías que inciten a los niños a volverse homosexuales, que habrá esterilizaciones masivas o que sancionaran a las personas educar con valores a sus hijos. Estimado lector, todo lo anterior es mentira, nada más lejos de la realidad.

La Reforma Constitucional del Presidente lo único que busca es permitir que dos personas del mismo sexo puedan ir a cualquier registro civil en cualquier parte del país para contraer matrimonio civil. Y es aquí cuando empieza el debate de fondo. Quiero explicarle que el matrimonio como Contrato Civil y el matrimonio como Sacramento son cosas completamente distintas.

Vivimos en un estado laico, lo que significa que las atribuciones que tiene el estado y las que tienen en sus feligreses las distintas iglesias en el país no se intersectan en ningún momento. El estado laico no propugna el ateísmo, defiende la libertad de credo de todos los individuos y establece una esfera de derechos que no discrimina entre católicos, judíos, protestantes o cristianos. En ese mismo orden de ideas, las iglesias tienen potestades que les son propias en el ámbito de sus creencias. Si las iglesias consideran que un matrimonio como sacramento se puede dar sólo entre un hombre y una mujer, es cosa que al Estado no le compete. Así que no, la reforma del presidente no hará que usted vea a una pareja de homosexuales saliendo de Catedral recién casados, pierda cuidado.

El Estado, a través de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Presidencia de la República busca cumplir con la obligación constitucional que tiene que no es otra cosa que garantizar el ejercicio de los derechos civiles que todas las personas sin distinción alguna deben tener por el simple hecho de vivir en México. Lo único que ha hecho la Corte es sostener, que el hecho de que las ley sostenga que el matrimonio civil (e insisto, no el sacramento) es una institución exclusiva para llevarse a cabo entre un hombre y una mujer, es discriminatorio y atenta contra los derechos humanos. Si, un derecho.

El estado civil de una persona es un atributo de su personalidad y tiene el derecho humano de ejercerla como se le venga en gana mientras no dañe o limite derechos de terceros. Nuestra constitución establece de manera clara la no discriminación de las personas. Más aún, el estado civil es un atributo que va más allá de cualquier concepción que se tenga del matrimonio, por ejemplo, que su fin último es la procreación. Si para su moral, amable lector, la única finalidad del matrimonio es procrear, no quiero imaginar lo que sentirá su cónyuge al enterarse de que no fue más que un instrumento que usted utilizó para estar en la posibilidad de reproducirse.

Afortunadamente, considerando que la procreación es una decisión que cualquier mexicano puede tomar sin la necesidad de estar unido a un vínculo matrimonial, la Corte ha sostenido, y cito, que la finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual, ni que se enuncie como “entre un solo hombre y una sola mujer”. Dicha enunciación resulta discriminatoria en su mera expresión. […], bajo ninguna circunstancia se puede negar o restringir a nadie un derecho con base en su orientación sexual. Por tanto, no es factible hacer compatible o conforme un enunciado que es claramente excluyente.

No lector, nadie se está metiendo con sus hijos. Nadie los va a incitar a la homosexualidad, nadie lo va a esterilizar, nadie lo va a llevar a prisión por ser heterosexual. Usted va a poder seguir educando moralmente a su familia como le venga en gana. Puede usted inculcarle valores, es más, le recomiendo que le inculque valores. ¡Cuánto nos hace falta en este país una educación con valores! Enséñeles a sus hijos el valor de la honestidad, de la solidaridad, de la empatía y sobre todo el de la tolerancia. Pero por favor, no les enseñe a odiar. No lo lleve a marchar con la finalidad de evitar que otros tengan acceso a un derecho.

Los homosexuales no están enfermos, no están locos, no son menos, no van a ir a su casa a violar a sus hijos, no van a incitar a sus hijos a volverse homosexuales (se lo dice alguien que ha visto a personas homosexuales, que tiene amigos homosexuales y que sigue siendo tan heterosexual como siempre). Haga un ejercicio objetivo de reflexión. Seamos honestos. ¿A usted en qué le afecta que los homosexuales contraigan matrimonio civil? Exacto.

Es sábado, un gran día para convivir con su familia. Vayan a comer, jueguen en el parque, pasen tiempo de calidad juntos. No pierda valioso tiempo con los suyos por apoyar una causa injusta.

Sé que el lector más conservador ignorará esto e irá contento a marchar en contra de los derechos civiles de otros; sé que después de leer esto me juzgará. Pero no se le olvide que todavía falta que a usted y a mí, nos juzgue la historia.

 


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José Luis Álvarez Sánchez

José Luis Álvarez Sánchez

3 Comments

  1. Leoncio Ibarra
    11/09/2016 at 13:30 — Responder

    Hace falta testimonio de hijos de homosexuales que les haya ido bien con sus padres.

    • Andres
      11/09/2016 at 21:38 — Responder

      Hola Leoncio, no hace falta, hay muchos casos que puedes encontrar con una simple búsqueda en internet. Te dejo un video con algunos cuantos de los muchos que hay en los 19 países primermundistas que ya lo han legalizado. Éxito! https://www.youtube.com/watch?v=MJnkp6D3j7c

  2. Susana Salgado Hdez.
    11/09/2016 at 21:47 — Responder

    Excelente, estoy de acuerdo. Ojalá muchas personas lo lean. Aunque hayan desfilado en esa marcha que parece más bien de incitación al odio.

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