Opinión

¿Quién hablará por la Izquierda? Adiós, Hugo Galindo / Cocina política ­

  • Viernes: último día laboral, y el último en la vida terrena del economista y pensador hidrocálido Hugo Galindo Solís.

Se sabe que falleció mientras dormía. Imagino que su espíritu se incorporó de la cama, se puso en pie y con la mirada al frente, con decisión y convicción levantó el puño izquierdo en alto; así lo mantuvo durante un par de minutos. Su mirada brillaba. No pronunció palabra alguna. Pensó brevemente en su amada familia. En el periodismo que corre por las venas de su familia extensa. En sus amigos entrañables, y se fue. No hubo necesidad de bajar el puño izquierdo, porque simplemente su cuerpo se transparentó cada vez más hasta desvanecerse en el aire; así, de esa manera se quedaba entre nosotros, al tiempo que partía.

Viernes veintitrés de septiembre, éste que recién pasó; fue el que Hugo, el economista de la UNAM, eligió para pasar a otro plano. ¿Cómo podría Hugo Galindo vivir para ver la progresista Ciudad de México invadida de blanco intolerante? ¿De blanco beligerante? ¿De blanco fascistoide y retrógrada? Él antepuso su propia marcha en día veintitrés; a la que el sábado veinticuatro se integraría con ingenuos feligreses del interior de la república. A su manera, Hugo le dio la espalda a la marcha nacional del odio, simplemente… los dejó hablando solos.

Sus jóvenes alumnos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes lo admiraron. Su cátedra se mantuvo fiel a sus principios, pero actualizada con los fenómenos sociales emergentes y con el acontecer de este nuevo siglo en que el avance del pensamiento individualista y centralista parece inevitable.

Ante sus nóveles discípulos expuso Hugo Galindo su preocupación por la creciente brecha entre clases; por el crecimiento exponencial de la pobreza; por el cinismo empresarial que financia a supuestos redentores sociales tales como Andrés Manuel López Obrador (vinculado públicamente con el multimillonario Carlos Slim Helú); por el crecimiento del empleo mal pagado; por la pérdida de derechos conquistados como las jubilaciones e incapacidades permanentes; por la amenaza de universalizar el sector salud ¡En fin! Por el deterioro progresivo en el nivel de vida y ambiente laboral de empleados, obreros, campesinos, profesionistas, maestros, micro-comerciantes, etc.

Hugo Galindo compartió su juventud con el Partido Comunista Mexicano y su madurez con diferentes movimientos y organizaciones representativas de la izquierda en Aguascalientes: sí, apreciable lector, estimada lectora; aunque usted no lo crea, hubo en Aguascalientes entre los años treinta y setenta, una izquierda pensante y activa en nuestro terruño. Disculpe usted si prefiero no recordar los nombres de sus más destacados líderes; esos que hoy forman parte de la alta burocracia del PRD en cofradía con sus respectivas esposas, muy al nuevo estilo de hacer política conyugal (antes concebida como nepotismo).

La voz liberal de Galindo Solís ya había callado en el diario El Hidrocálido, se había retirado por voluntad propia ante el desencanto por la crecida de la derecha en el mundo, con un contrapeso prácticamente nulo y el equilibrio perdido. Él entendió que su voz, expresada en el periodismo de opinión, se perdía en un mar de análisis, mas no de crítica de los movimientos estratégicos del imperialismo económico y la neocolonización cultural e ideológica imperialista; del sistema financiero especulativo y el dinero cibernético: del capital inexistente.

Con Hugo Galindo Solís se pierde una de las voces más lúcidas y formadas en la comprensión y denuncia de los voraces mecanismos de control global. Se va un auténtico opositor a la imposición de estructuras de gobierno “certificadas” por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a costa del empobrecimiento de la población nacional. Y se disipa un valioso testimonio del entreguismo de los otrora luchadores vanguardistas hidrocálidos (y sus señoras esposas incluidas).

Lo último que Hugo Galindo hubo de soportar, fue el matrimonio electoral más absurdo e ilegítimo habido en las recientes contiendas locales: el del Partido de la Revolución Democrática con el Partido Acción Nacional ¡Hágame usted el favor!

Adiós, querido Hugo Galindo Solís. Me temo que con tu partida no quedan muchos que puedan hablar como tú con plena autoridad moral, sobre las nuevas causas de la izquierda en Aguascalientes. Dejas en estado de indefensión académica, política y periodística al sector más amplio de nuestra sociedad: el damnificado por el nuevo orden económico y político global.

Con tu partida no quedan muchos; justo cuando hay mucho que hablar ante la falta de oportunidades laborales, económicas y sociales de la mayoría. Sólo queda preguntarse ¿Quién hablará por la izquierda en Aguascalientes?

¡Nos vemos en la próxima! Recuerde que en esta su cocina se come, se lee, se estudia y se conversa de todo; particularmente de política.

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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

4 Comments

  1. 27/09/2016 at 09:45 — Responder

    Seguramente Hugo se fue a hacer su marcha en un lugar de intolerantes, donde solo toleran a los intolerantes.
    Intolerantes como el, y como quien escribe este articulo, pues ambos no toleran a los que de una manera defienden lo que es de ellos.
    Pues toda persona que no piense como ellos es fascista, retrograda, beligerante, borrego, etc, etc…..ah..!, pero estos calificativos no son intolerantes, son todo lo contrario, son “TOLERANTES”….¡ Que incongruencia la de estos “tolerantes”… !

  2. Socorro Ramírez O
    27/09/2016 at 14:40 — Responder

    Aprecio y valoro sus comentarios Francisco P. Gutiérrez. Socorro Ramírez O.

    • 28/09/2016 at 23:08 — Responder

      Coco, muchas gracias por esas líneas que le dedicas al profesor Hugo Galindo, pues nos ayudan a conocerlo mejor en su legado. Con la fortuna dada por la vida de haber sido su alumno.

  3. Socorro Ramírez
    29/09/2016 at 00:24 — Responder

    Creo sinceramente Alex Caldera, que tener un alumno como tú, es el mejor homenaje que puede hacerse a un Maestro como Hugo Galindo. A recoger la estafeta Alex!

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