Opinión

Memes y dignidad humana / Cinefilia con derecho

 

Las #ladys y los #lords tienen una característica en común: han nacido a este mundo gracias a los dispositivos electrónicos que permiten que todo mundo pueda grabar vídeo, así como su rápida difusión en las redes sociales, un solo click y en cuestión de segundos miles de usuarios, tal vez millones, acceden al material digital. Esta rápida difusión arrastra consigo misma un efecto que hasta ahora no hemos medido en su justa dimensión como sociedad en los hashtags y memes: el escarnio público y las consecuencias en la vida privada de quienes se ven envueltos en ellos; nos enfrentamos a auténticas situaciones privadas que no tendrían bajo ningún aspecto que trascender o ser de conocimiento público. Hago una acotación: me refiero a la vida privada de ciudadanos comunes y corrientes, quienes ostentan cargos públicos estarán sujeto a otro tratamiento jurídico.

En 1996, Alejandro Amenábar debutaba con su primer largometraje, opera prima donde retrataba la violencia del cine Snuff, Tesis, una excelente cinta donde una estudiante de comunicaciones que hace su trabajo final sobre la violencia audiovisual descubre una serie de cintas de violencia real que la llevan a una detectivesca aventura donde corre riesgo su propia vida. La cinta tiene el acierto de retratar la violencia (llevada a su extremo en el snuff) a que somos sometidos los seres humanos a través de videos. Ahí tenemos en México, por ejemplo, una chica que no tuvo más que dar un beso en su despedida de soltera para ser condenada de forma extremadamente violenta no sólo en las redes sociales sino en los medios nacionales, es extraño que hasta el momento ninguna institución gubernamental se haya manifestada de una forma tajante ante una forma salvaje de aniquilar los derechos humanos.

Nuestra vida es regida por diversos tipos de normas, las más comunes: los convencionalismos o reglas del decoro social, la moral y el derecho. Para García Máynez solo el derecho es coercible, los convencionalismos sociales por el contrario si bien no exigibles sí provocan una sanción social de repudio, en cambio la moral se desenvuelve solo en el ámbito interno, no puede ser exigible ni tampoco sancionable. Es interesante plantear en cuál de estas normas se encuentra la fidelidad, lo que es claro es que desde que el divorcio es incausado y el adulterio dejó de ser delito en prácticamente la mayoría de los códigos penales del país, abandonó el estatus de norma jurídica. Tal como se desprende de los cientos de memes en torno a la situación de la llamada #ladycoralina en realidad pareciera un convencionalismo social, lo cierto es que la fidelidad no puede sino ser una norma moral, algo que hacemos por convicción y no porque se nos obligue, se trata de la libertad de cada ser humano para hacer de su vida lo que quiera, derecho fundamental del estado moderno.

Independientemente de lo anterior, lo cierto es que videos y memes como ese y otros que circulan en la red social tiene consecuencias devastadoras en la vida de las personas, ahí tenemos a un niño que se suicidó por llamarse Bryan, en Italia sucedió lo mismo con una chica. Conductas o situaciones que deben de quedar en el ámbito estrictamente personal, trascienden, cuando incluso las faltas administrativas hace años que se consideran privadas y no información pública. Es grave que en México permitamos esto, que se potencialice una grave falta a los derechos humanos, en casos como estos donde los medios de comunicación utilizan su poder para exhibir a una persona que está en notoria desventaja, en evidente relación de suprasubordinación, es claro que debe proceder un amparo para proteger los derechos de quien se viera afectado.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene una hermosa tesis publicada en el mes de agosto del 2016, que al rubro señala: DIGNIDAD HUMANA. CONSTITUYE UNA NORMA JURÍDICA QUE CONSAGRA UN DERECHO FUNDAMENTAL A FAVOR DE LAS PERSONAS Y NO UNA SIMPLE DECLARACIÓN ÉTICA, una declaratoria que posiciona al ser humano por encima de todo y sobretodo (ya sólo le faltará a la Corte declarar inconvencionales las restricciones constitucionales de derechos humanos). Mientras que la mayoría del cine Snuff que se conoce son montajes, la nueva ola de videos tomados desde celulares y algunos de sus memes, son una auténtica y grave violación de derechos humanos, es imperioso hacer algo, en especial en contra de los medios de comunicación que dan cuenta y se suman a este linchamiento, porque, como dice la tesis de la Corte: “se establece el mandato constitucional a todas las autoridades, e incluso particulares, de respetar y proteger la dignidad de todo individuo, entendida ésta -en su núcleo más esencial- como el interés inherente a toda persona, por el mero hecho de serlo, a ser tratada como tal y no como un objeto, a no ser humillada, degradada, envilecida o cosificada”.

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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