Opinión

Siria: Vigor ruso; impotencia estadounidense / Taktika

Moscú, Federación Rusa. 17 de septiembre de 2016. Al saber que más de 60 soldados sirios habían sido muertos debido a un bombardeo “por error” de la aviación estadounidense, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, publica en su cuenta de Facebook -refiriéndose a la embajadora de los Estados Unidos en las Naciones Unidas- el siguiente mensaje:

“Estimada Samantha Power, para saber el significado de la ‘vergüenza’, le aconsejo viajar a Siria y conversar con la gente de allá. Pero no para hablar con lo seguidores del Frente al Nusra… sino para conversar con las personas que viven en ese país, donde por casi seis años se lleva a cabo un sangriento experimento con la activa participación de Washington”.

La escena arriba descrita sirve como prefacio al presente artículo, el cual pretende explicar por qué el ataque de la aviación estadounidense contra el Ejército sirio de Bachar al-Assad es una muestra, por una parte, de la impotencia estadounidense, y, por otra, un ejemplo del vigor ruso en el Medio Oriente.

Al conocerse el acuerdo de Ginebra, signado el 9 de septiembre del presente año, el rotativo francés Le Figaro publicó un análisis sobre la intervención rusa en Siria. Para el diario, el despliegue ruso se enmarca dentro “de una política global de restauración de la potencia rusa fuera del antiguo espacio soviético, de reequilibrar las relaciones internacionales en detrimento de los EUA”.1

La ofensiva aérea rusa en Siria, en coordinación con Irán, ha logrado: asegurar las bases navales en Latakia y Tartús; liberar la histórica ciudad de Palmira del yugo del Estado Islámico; y asegurar la capital, Damasco, y el “pueblo fantasma” de Homs. Las operaciones rusas en Siria, combinadas con la reconciliación entre Rusia y Turquía, han cambiado la faz geopolítica de la región.

Por lo tanto, para Le Figaro esto constituye “una confesión de impotencia por parte de los Estados Unidos” y “una victoria diplomática para Vladimir Putin”, pues a pesar de “que los logros militares son menores y la victoria requerirá redoblar los esfuerzos” hay un hecho que no puede ser negado: la estrategia estadounidense de deponer a al-Assad “ha fracasado”.

Quizás, en un arranque de frustración por parte del Pentágono, el sábado 17 de septiembre la aviación estadounidense, en conjunto con sus aliados australianos y británicos, bombardeó a las tropas sirias leales a Bachar al-Assad, cuando éstas se proponían atacar la ciudad de Deir Ezzor, en manos del Estado Islámico.

El bombardeo de la coalición liderada por Washington provocó que Rusia, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitara una reunión a puerta cerrada del máximo órgano del organismo internacional.

El intercambio de dardos verbales entre los representantes estadounidenses y rusos hizo recordar los peores días de la Guerra Fría: la embajadora de la Unión Americana, la pelirroja Samantha Power, aseveró que los movimientos diplomáticos rusos eran un “truco publicitario” y un “juego y que Rusia “actuaba de manera ostentosa”.

Por su parte, la portavoz de Asuntos Exteriores, la atractiva María Zajárova, acusó a Washington de “defender a los terroristas del Estado Islámico”. Asimismo, el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, afirmó que “era muy sospechoso que los EUA decidieran llevar a cabo los bombardeos en este momento”, pues “ellos no habían hecho nada cuando el Estado Islámico avanzó sobre Palmira”. El diplomático ruso finalizó su ataque preguntando: “¿Quién está a cargo de Washington? ¿Es la Casa Blanca o el Pentágono?”.

Más todavía, la madre AgnèsMariam de la Croix, perteneciente a la Iglesia católica greco-melquita y quien ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz, fustigó a los Estados Unidos: “Vergüenza para la coalición quien pretende combatir al Estado Islámico pero que en realidad ayuda al Estado Islámico a matar soldados inocentes cuya misión es proteger a los civiles.”2.

El ataque aéreo de la coalición, aparte de ser provocado por la impotencia estadounidense de no poder derrocar a al-Assad, estuvo ligado a las elecciones legislativas en Rusia, en donde el partido de Vladimir Putin, Rusia Unida, obtuvo una victoria aplastante, ya que Washington quería “mostrar al público ruso la inutilidad de los esfuerzos del Gobierno ruso”3.

¿Por qué el vigor ruso en Siria? Primero, Putin “opera en un modo neo-zarista imperial”4. Esto implica defender a las comunidades cristianas en el Medio Oriente, un rol que jugaron los zares de antaño. Este papel es popular con la Iglesia ortodoxa rusa, aliada de Putin en su cruzada por defender los valores de la Rusia tradicional.

Segundo, y quizás lo mero principal, el “plan de Vladimir Putin para deshacer al petrodólar y desplazar a los Estados Unidos de los asuntos globales descansa en los recursos energéticos del Medio Oriente”5.

Todo ello explica el porqué Vladimir Putin, quien reforzado por los resultados electorales en Rusia y por las gigantescas maniobras navales llevadas en conjunto con la Armada de la República Popular de China en mar del Sur de China, afirmó: “Los Estados Unidos no quieren revelar el acuerdo sobre Siria porque la comunidad internacional descubrirá quién no está realmente cumpliendo con los compromisos”.

En pocas palabras, el oso ruso es vigoroso; el águila calva estadounidense, impotente.

Aide-Mémoire.- La posibilidad de que Donald Trump se convierta en presidente de los EUA ha provocado, junto con otros factores, la caída del peso mexicano.

 

1.- Une année d’intervention militaire russe en Syrie : le grand succès de Vladimir Poutine https://goo.gl/wOpwhb

  1. – Deir ez-Zor bombings: What is US’ actual goal in Syria? https://goo.gl/YTgwnI
  2. – Russia Elections results, The US Military revolt and a Syrian kerfuffle SITREP by Scott Humor https://goo.gl/6swMRV
  3. – Kaplan, Robert D. In Europe´s Shadow: Two Cold Wars and a Thirty-Year Journey Through Romania and Beyond. Random House, New York, 2016, p. 208
  4. – Katusa, Marin. The Colder War: How the Global Energy Trade Slipped from America’s Grasp. Casey Research, New Jersey, 2015, p. 143


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Soren de Velasco Galván

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