Opinión

¿Y si Trump gana? / Enredos financieros

Estimado lector, la volatilidad de los mercados financieros está en uno de los puntos más altos de la historia del país, y desafortunadamente no se ve nada bien para México. El ataque especulativo al peso mexicano es junto el de la Lira Turca, de los más grandes que hay actualmente. Y todo, debido a los factores “externos” que pudieran afectar a México.

Y eso para mí es un gran problema, el “pudieran”. Es decir, los mercados están reaccionando de forma anticipada a un futuro que bien puede no ser factible o realizable. Si lo pudiera traducir de alguna forma, es como si se tomaran unas aspirinas y unos alka seltzer el día de hoy, para evitar la cruda del sábado porque ya sé que el viernes será de tomar alcohol. ¿Serviría de algo? Claro que no, la cruda daría igual o peor, dependiendo de la calidad de lo que se tome. Así pasaría con México. Nos dicen que los mercados están descontando por anticipado lo que puede llegar a ocurrir, y eso nos lo están informando desde hace más de seis meses. Primero, que el petróleo, que por cierto, otra vez va en picada, ya que Irán, después de años de no poder vender libremente su petróleo no está dispuesto a reducir su oferta petrolera. Después, que si Trump sería el candidato republicano, ahora, que si gana o pierde el debate, que si gana o pierde la presidencia. A este ritmo, el dólar alcanzará una paridad de 24 pesos por dólar para finales de 2016, principios de 2017.

Y mientras, nuestros políticos están dormidos, siguen con su frase motivadora “las cosas buenas casi no se cuentan, pero cuentan mucho”. Cuando vemos recrudecer la inseguridad a niveles insostenibles, ahora con el asesinato tanto de menores de edad (tres años en Fresnillo, Zacatecas) como de sacerdotes en Veracruz y Michoacán, y al no tener una respuesta válida ante esos eventos, se empiezan a maquinar y dar versiones inverosímiles o poco creíbles. Y si a eso le sumamos la radicalización de la comunidad LGBT y de los grupos de derecha y extrema derecha sobre el asunto de los derechos de los primeros y las uniones civiles que se han legalizado al respecto, los problemas en la zona sureste del país, las marchas de la CNTE (que están como los borregos, echándose para atrás para dar el tope más duro), los padres de los 43 de Ayotzinapa, los secuestros y robos en Tamaulipas en donde en 24 horas robaron y secuestraron a los pasajeros de cinco autobuses de pasajeros (cerca de cien personas) y nadie hace nada. Y nuestro presidente diciendo que lo que pasa es que no lo entendemos, que somos hasta tontos, porque no vemos las bondades y alegrías que su gobierno ha traído. Nunca en mi memoria presidencial (que me acuerdo desde el nefasto José López Portillo, que igual que Peña Nieto devaluó de forma importante nuestra moneda) había visto una incapacidad de un gobierno para responder a los retos que se le presentan y tampoco que se le pisoteara de forma importante a la investidura presidencial, no porque la gente lo quisiera hacer, sino porque el presidente literalmente lo pide.

¿Qué pasaría si ganara Trump? El escenario está latente. Pues simplemente que sería una hecatombe financiera en un lapso de dos meses. El tipo de cambio se iría hasta los 26 pesos por dólar. La tasa de interés subiría a niveles de 6 a 7% en Cetes, la de referencia por arriba del 8%. El gobierno pediría inmediatamente una cita con Trump, y este, lobo de mar, haría peticiones importantes para dejar su discurso antimexicano. El gobierno se pondría de rodillas (por decirlo decentemente) y aceptaría todo lo que el magnate-presidente le pidiera.

Y los grandes perdedores seríamos todos nosotros, los mexicanos comunes y corrientes. El gobierno federal al ver esta situación haría uso de su poder para desviar recursos y asegurar su futuro, como lo hemos visto con algunos gobernadores de varias entidades que salen de su puesto y viven como reyes sin trabajar absolutamente nada.

¿Escenario catastrófico?

Definitivamente, si gana Hillary, de todos modos, las cosas no irían mejor, porque la señora de Clinton está muy molesta por la invitación que Peña le hizo a Trump. Al gobierno Peñista, literal, le paso lo que dice el refrán “le paso lo que, al perro del hortelano, que ni come ni deja comer al amo”. Triste nuestra historia, ahora a prever, prevenir y seguir en lo nuestro, que si por los políticos fuera, ya hubiéramos dejado de hacer nuestro trabajo diario.

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

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