Opinión

Confrontación / Taktika

Washington D.C., Unión Americana. 22 de septiembre de 2016. El senador por Mississippi, Roger Wicker, concentra sus ojillos ratoniles sobre el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford y le suelta la siguiente pregunta: “¿Qué hay sobre la opción de controlar el espacio aéreo para que las bombas de barril no puedan ser arrojadas?”.

El político sureño presiona al militar estadounidense para que proporcione una respuesta honesta; el infante de marina responde: “Ahora mismo para que nosotros controlemos todo el espacio aéreo en Siria requeriría ir a la guerra contra Siria o Rusia”. El veterano de Irak concluye: “Esa es una decisión muy fundamental que no voy a hacer”.

La escena arriba descrita sirve como prefacio al presente artículo, el cual pretende explicar la posibilidad de una confrontación abierta entre los Estados Unidos de América y la Federación Rusa respecto a la guerra en Siria.

El 17 de septiembre de 2016 más de 60 soldados sirios resultaron muertos debido a un bombardeo “por error” de la aviación estadounidense, al cual, de manera misteriosa, siguió un ataque del Estado Islámico sobre las posiciones del Ejército Sirio, leal al dictador, Bashar al-Assad.

A partir de ese trágico acontecimiento, la relación entre Moscú y Washington se ha caracterizado por un tobogán de dimes y diretes respecto a las posiciones que ambos países mantienen respecto al conflicto sirio: para Vladimir Putin, es salvaguardar sus intereses geopolíticos y energéticos; para Barack Obama es la oportunidad de evitar que Rusia siga influyendo en el escenario global y propinar un golpe, de manera indirecta, al principal rival de la Unión Americana en el orbe: China.

En este sentido, la administración de Barack Obama pareciera seguir al pie de la letra las recomendaciones del Centro para la Nueva Seguridad estadounidense (CNAS, por sus siglas en inglés). Los integrantes de este centro de pensamiento propusieron en mayo próximo pasado que los Estados Unidos deberían “emplear el poder militar necesario, incluyendo una zona de no vuelo apropiadamente diseñada, para crear una zona segura en la cual los sirios pudieran reubicarse sin temor de ser asesinados por las fuerzas de Assad y donde la oposición moderada pudiera ser entrenada”1.

Ello quizás pudiera explicar porque hay un cisma entre el aparato de seguridad nacional -el Pentágono- y la diplomacia -el Departamento de Estado- respecto a cómo solucionar la crisis en Siria, pues el primero favorece la confrontación, mientras que el segundo favorece la continuación del diálogo con los moscovitas.

Ejemplo de la segunda postura es la opinión que el decano de los geoestrategas estadounidenses, Henry Kissinger, tiene sobre el mandamás del Kremlin, Vladimir Putin: “un pensador estratégico y un reformador económico, cuya visión para Rusia es convertirla en una potencia moderna y respetada”2.

Por su parte, los rusos han reaccionado de la siguiente manera: el Ministerio de Asuntos Exteriores está “cada vez más convencido de que en la búsqueda de lograr el tan anhelado cambio de régimen en Damasco, Washington está listo para ´hacer un trato con el demonio”. Es decir, “forjar una alianza con endurecidos terroristas, soñando con hacer retroceder el curso de la historia”.

Asimismo, el portal Russia Insider -muy ligado a los servicios de inteligencia rusos- ha examinado los distintos escenarios de una confrontación entre las fuerzas armadas de Rusia y los Estados Unidos en suelo sirio.3

Quizás como una advertencia, el día de hoy la embajada rusa en Damasco fue atacada con morteros. Por ello, Rusia anunció, al momento de redactar estas líneas, el envío del sistema de misiles tierra-aire, S-300, para proteger la base naval de Tartús. Asimismo, el crucero portaviones, Almirante Kuznetsov, arribará al Mediterráneo oriental para fortalecer la presencia moscovita.

Siguiendo con el mismo tema, 40 millones de rusos realizarán esta semana un masivo ejercicio de defensa civil, en el cual participarán 200 mil elementos de Protección Civil y casi 50 mil vehículos. El objetivo del ejercicio es probar la coordinación entre las autoridades federales, regionales y locales para “la evacuación de la población civil de áreas potenciales de riesgo”4.

¿Existe el riesgo de una confrontación directa entre la Federación Rusa y la Unión Americana por Siria? En estos momentos, la tensión es alta pero sería temerario e irresponsable hablar -o escribir- de su inminencia. Sin embargo, el escribano cree pertinente citar las palabras de uno de los actores de este sangriento y terrible drama geopolítico: el presidente de Siria, Bashar al-Assad:

“Los futuros desarrollos en Siria tendrán un impacto en el mapa político del mundo. La victoria de Siria provocará la expansión de las ideas del desarrollo independiente, lo cual Occidente teme”.5

Aide-Mémoire.- El resultado del referéndum colombiano sobre el acuerdo de paz con las FARC fue un duro golpe para el partido que busca la paz en la sufrida nación sudamericana.

  1. EXTENDING AMERICAN POWER: Strategies to Expand U.S. Engagement in a Competitive World Order, Center for New American Security, 16/05/2016, p. 11
  2. – Stent, Angela E. The Limits of Partnership: U.S.-Russian Relations in the Twenty-First Century. Princeton University Press, Princeton, 2014, p. 273

 

3. – The War against Syria: Both Sides Go to ‘Plan B’ https://goo.gl/P2ksJs

 

4.- 40 million Russians involved in annual 4-day defense drills

https://goo.gl/0MAzpy

 

  1. – Assad says Syria’s future will change world political map https://goo.gl/s6BgP2

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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