Opinión

Debates en México: Loret, Zaid y una Comisión / #PolíticaForDummies

Televisa ha entendido su lugar en la historia, al menos así parece. Su transformación en el contenido que presenta a sus consumidores, debemos decirlo, su profunda transformación, ha sido atractiva para muchos que habían dejado de sintonizar el canal de las estrellas hace años, para informarse sobre política, entre ellos me incluyo. Decidí ver “Si me dicen no vengo” (el desacierto del nombre es cosa aparte), el programa de debate de Joaquín López Dóriga, vi el debate sobre el matrimonio igualitario y el debate sobre la visita de Donald Trump.

El programa está a la altura de lo que nuestro país necesita: debatir. Ofrece un formato atractivo, donde se les apaga el micrófono a los ponentes al cumplir un minuto, y se genera dinamismo entre réplicas conducidas por un moderador, en esta ocasión el moderador queda a deber, no es fresco, juvenil, ni atractivo, solo es un moderador que da y quita la voz.

En ese mismo sentido, el programa Despierta con Loret, a mi gusto más atractivo que el de López Dóriga, también presenta debates con diferente formato, sin tiempo delimitado, sin apagar micrófonos, pero siendo un moderador atractivo, que propone, que saca temas, que pone preguntas polémicas sobre la mesa y que espera que los debatientes le den nota para al día siguiente hacer otro debate sobre el debate con expertos politólogos y analistas.

Lo más valioso de los ejercicios es que los actores protagonistas de cada uno de los temas han aceptado asistir a los ejercicios, el único, incluso evidenciado por Loret de Mola, que no ha aceptado la invitación es Andrés Manuel López Obrador. Pero en el mismo análisis del debate los invitados justifican la ausencia de AMLO, es darle a los demás el rango de presidencial, que López Obrador tiene.

Enrique Krauze, Enrique Ochoa, Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Moreno Valle, Alejandra Barrales, Roy Campos, entre otros. No solo toca temas políticos; el jueves, por ejemplo, hablando de bioética, fue un debate muy bueno. No dudo que previo al 2018, tanto Loret de Mola, López Dóriga y Televisa hagan buen negocio en esos espacios, sin embargo han demostrado ser capaces de incentivar el debate público, lo que se aplaude.

Cosa aparte es la buena producción y diseño de los foros, por ejemplo el de Loret de Mola, moderno, con mucha luz, innovador, gráfico, visual, no le pide mucho a los estudios estadounidenses. Debatir es fundamental en una democracia, en México, debatir los problemas, las soluciones y el diseño de un país es fundamental.

Gabriel Zaid lo dice de manera muy clara: “La práctica del debate empezó en el poder legislativo y en la prensa, pero debe extenderse. El derroche en spots (mera propaganda aburrida) debe reducirse a cero, y el ahorro asignarse a debates de los candidatos. Debates verdaderos, no monólogos sucesivos que evitan la discusión seria de propuestas. Esto requiere personas capacitadas para dirigir imparcialmente y con tino el curso de un debate”.

El diputado Jorge Álvarez, de MC, presentó una iniciativa donde propone menos spots y más debates. El asunto también lo ha intentado poner en la agenda el PAN. Sin embargo, se necesita voluntad política de los grupos parlamentarios mayoritarios para aprobar una iniciativa que los ponga a debatir y que gire el centro de las campañas a discusiones y no a derroche.

Los debates son fundamentales en un proceso electoral, sin embargo, los expertos afirman que el desempeño de un candidato en un debate no significa aumento o disminución o aumento serio en las preferencias electorales, pero sí pueden cambiar estrategias electorales y marcan una pauta. Por ejemplo en los #Debates2016 en Estados Unidos, Clinton paró la tendencia negativa con un buen desempeño en el primer ejercicio y el día de hoy Trump tendrá que verse muy presidencial, de lo contrario la declaración misógina y un desempeño negativo en el debate podrían terminar su sueño de ser presidente.

Sí, los debates en Estados Unidos son un ejemplo para México, diseñado desde una Gran Comisión con integrantes de ambos partidos, que deciden, lugares, formatos y moderadores, con un moderador, que pregunta, cuestiona y en realidad da curso y pulso al debate. Un formato donde los dos candidatos siempre están al aire, cuando hablan y cuando escuchan, sus rostros, su lenguaje corporal, eso es un éxito comunicativo, porque no solo se trata de las palabras, se trata de las reacciones, posturas, tranquilidad, serenidad: lenguaje corporal, que muchas veces transmite más y mejor, sino pregúntenle a Nixon que afirmaba que perdió su elección por no rasurarse en el primer debate televisado.

Aunque es un modelo envidiable, también tiene una pequeña deficiencia, no promueve la equidad ni la presentación de todos los candidatos, quienes aspiran a que las redes sociales los den a conocer Jill Stein es candidata por el Partido Verde por segunda ocasión, ya se postuló en 2012 y ahora lo hace en 2016. Los debates entre candidatos no la presentan: inequidad clara.

En México debemos dejar los monólogos que dice Zaid, no podemos permitir que en 2018 los candidatos a ocupar la presidencia de México debatan como lo han hecho toda su vida, propongo una Comisión donde Zaid, Krauze, Cevallos, Cárdenas, Muñoz Ledo, entre otros diseñen el formato de los debates, que con su autoridad moral serán aceptados por cualquier candidato.

 

@caguirrearias

 


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Carlos Aguirre

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