ENTREVISTAS

El humor y la lengua son símbolos de identidad: Jaime López

  • Con el tiempo he ido encontrando mi voz, ahora me siento mejor escribiendo porque ya lo hago desde, cada vez más, como un intérprete
  • En el panorama tan amplio de música que es este país, yo me considero más dentro de la tradición de la música no sólo popular mexicana sino universal, esos son mis parámetros, si lo logro o no ya es otra

No dejaré biografía ni fotos ni nada que no sean mis canciones para bien y para mal. Aunque mi vida ha sido mejor, así comienzan las “Anónimas últimas palabras” de El diario de un López, libro publicado en 2010 por Jaime López, uno de los compositores esenciales en la música popular mexicana y figura emblemática del rock nacional, quien se presentó en Aguascalientes en el Festival Cultural de la Ciudad el lunes 17, con un concierto en el escenario alternativo y, previo, impartió una clínica musical en el Archivo General Municipal en donde bajo el título “Hacer una canción”, el cantautor tamaulipeco esbozó una serie de apuntes sobre el método de composición y sentencias como Canto para llevarle la contra a la muerte y Cantar es hacer de la respiración un arte.

Jaime López abordó el tema de la identidad nacional a partir de una pregunta sobre su colaboración con Eulalio González, Piporro, en el disco Nordaka, tras asegurar que el Piporro era como su patria, indicó que “los grandes símbolos de identidad para una nación tan diversa como la nuestra, más que en la bandera o en el himno están en el sentido del humor, aunque se hable o se cante de distinta manera, o tenga giros muy locales, hay una corriente que fluye a través de la lengua y es lo que nos hace mexicanos. Yo como nací en la frontera, siempre he tenido la idea de que este país es todo una gran frontera, muy dinámica, al paso del tiempo el problema es que también son zonas de alto riesgo”.

También aseveró que su “actividad política es hacer canciones, para mí ese es mi activismo político”, relajado y cercano a los asistentes, Jaime López mencionó que a lo largo de su carrera sólo ha dejado de escribir canciones por un periodo de seis meses, que dedicó a la escritura de una novela que al final no prosperó, “creo que fue un buen intento, pero yo insisto en que la canción es la semilla de casi todos los géneros literarios, pero intentando hacer cuentos, hacer teatro, novela, creo que han sido más actos fallidos, aunque ha habido ciertos logros, y eso me regresa más fortalecido a lo de hacer una canción. Esa es mi vocación, ahí me encuentro”.

Edilberto Aldán (EA): ¿Cómo se ha modificado Jaime López del chavo atrevido que cantó el Blue Demon Blues en el OTI al que toca ahora con su Hotel Garage, colabora con Óscar Chávez?

Jaime López (JL): Hoy haría eso, el mismo atrevimiento, pero de otra manera, en otros foros, no tendría absolutamente ningún chiste repetir historias que obviamente ya están bebidas; a la mejor ahora es otro tipo de retos, lo que me preguntas, ¿qué siento a través de todo este trabajo? Que tal vez, cada vez, he sido mejor intérprete, que me estoy acercando a eso que otras personas tienen desde el principio y son envidiables, Leonard Cohen para mí, con esa voz escribe, es un tipo que escribe con su voz, eso no le resta méritos, a mí quizá me ha costado trabajo desde esa fragmentación cultural que llevo desde el principio para bien o para mal, encontrar mi voz. Con el tiempo la he ido encontrando, no rotundamente, después de hacer tantas canciones y regarla tanto, me ha llevado a tener algunos aciertos, y actualmente me siento mejor escribiendo porque ya lo hago desde, cada vez más, como un intérprete.

EA: ¿Para ti, ahora escribes sabiendo que tú interpretarás esas canciones?

JL: Sí, sí, como guitarrista, como cantante, cada vez siento más que escribo desde el cuerpo, siempre lo he hecho, pero creo que antes se notaba más esa fragmentación, no quiero decir esa múltiple esquizofrenia, yo a veces le echo la culpa, como dicen, entre broma y broma la verdad se asoma, en que yo cuando agarré la guitarra y me puse a componer y casualmente surgió una canción, estaba cambiando de voz, fue entre los 13 y los 14, entonces quiero echarle la culpa a que encontrar mi voz me ha llevado muchos años, gente que oye los discos que hice en los 80, cómo empecé a manejar más la voz en los 90, dicen: qué es esto.

EA: Comentaste que el humor y la lengua son símbolos de identidad, ¿desde ahí partes para escribir, como una búsqueda del yo?

JL: Sí, porque yo sí creo que las cuestiones de ego, más allá de cómo luego se le catalogan despectivamente son fundamentales, un país sin ego es un país endeble, lo mismo un individuo, el problema es que a veces se confunde al ego con la vanidad, con el narcisismo o con el culto a la personalidad, eso no es ego, el ego en sentido estricto es lo que te sostiene como persona, yo no sé si exista el alma, pero el ego sí. A veces te desarrollas en una región o en un ambiente más homogéneo y no tengas tantos problemas de heterogeneidad, que insisto, pueden ser afortunados o desafortunados, yo a final de cuentas sí he aceptado que la diversidad es lo que te hace funcionar, los genes se preservan a través de la diferencia.

EA: De ahí la dificultad de colocarte como parte de la escena del rock nacional, aunque siempre has estado ligada a ella

JL: Bueno, pues te digo, para mí los genes se preservan a través de la mezcla, lo que pasa es que a veces lo logras y a veces no, sí necesitas mucho de atrevimiento, aunque nací con el rock y me apasiona, no es todo el rock, a final de cuentas lo que tiene de afortunado el rock es que es una música muy abierta, desde el principio no fue como un género, más una filosofía, desde ese punto de vista sí me considero rockero, pero desde otro punto de vista, simplemente, en el panorama tan amplio de música que es este país, yo me considero más dentro de la tradición de la música no sólo popular mexicana sino universal, esos son mis parámetros, si lo logro o no ya es otra cosa, vanidad de vanidades, o logro un ego o me quedo en la pura vanidad.

EA: ¿Crees que has dejado huella en estas generaciones, no le pega a tu vanidad que Chilanga banda es una canción de Café Tacuba, o que algunas las canciones de Cecilia?

JL: Yo no dependo de mi vanidad, una cosa es el ego y otra la vanidad, a mí me interesa más el ego, obviamente puedo tener mis momentos de vanidad elementales, como los tenemos todos, pero no tan radicales, dependo de encontrarme en mi justo medio. Yo insisto que el ego, lo voy a definir aún mejor: es el punto realmente exacto entre el complejo de inferioridad y de superioridad, para mí ni más arriba ni más abajo, entonces, esa es la parte que me interesa como equilibrio emocional, sicológico, sexual, musical.

The Author

Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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