Opinión

Justicia pronta, expedita, para todos… / Debate electoral

En el constante ser y deber ser de la materia jurídica, una de las disposiciones constitucionales más arraigadas es la que nos habla, en su numeral 17, de que toda persona tenemos derecho a que se nos administre la justicia por tribunales, que estarán expeditos, es decir, libres de toda carga e influencia, para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, es decir rápida, e imparcial, lo que significa que la resolución se hará con total objetividad e independencia.

La sentencia es la parte final del juicio estrictamente hablando. Es el momento en el cual el juzgador, luego de realizar el ejercicio lógico-jurídico, aplica la norma al caso concreto. Precisamente la capacidad de raciocinio del jurista es lo que da pie a denominar juicio, por extrapolación, a todo el procedimiento. Sin embargo, el verdadero “juicio” se encuentra en la sentencia, misma que no debe verse, analizarse o estudiarse solamente como la parte resolutiva del asunto porque contiene la parte considerativa, el estudio de fondo del asunto, los argumentos esgrimidos que permiten llegar a la conclusión. La importancia de la sentencia, radica en ser el documento que permite conocer el planteamiento del caso y el análisis y la metodología que emplea el juzgador para llegar a tal fin.

Nos encontramos a punto de concluir con el proceso electoral local que permite la renovación de los poderes ejecutivo y legislativo, así como la totalidad de los ayuntamientos del estado de Aguascalientes, con el fin de dotar de gobierno a la entidad, tal y como se encuentra establecido por el sistema electoral. Es este mismo sistema electoral que permite, casi como consecuencia obligatoria, que la actuación de los órganos administrativos sea sometida a la esfera jurisdiccional para su revisión, pudiendo emitir sentencia que ratifique dicho acto, lo modifique, o en caso de que no se sujete a la realidad jurídica que impera, lo revoque.

Nunca como en esta elección se tuvo conciencia plena de las implicaciones que las sentencias de la Sala Superior o de las Regionales, en este caso Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tienen sobre la política estatal, de ahí la importancia del estudio y la actualización constante de la actividad jurisdiccional, aún en aquellos organismos que ejercen formalmente administración pero materialmente jurisdicción en algunos asuntos.

De esta manera el proceso electoral, a unos días de concluir, nos brinda la oportunidad de revisar el proceder institucional en la materia. Del miércoles al viernes de esta semana que concluye, recibimos en el estado la presentación del Manual para la Elaboración de Sentencias y su respectivo taller, impartido por la Sala Regional Monterrey del Poder Judicial de la Federación, a través del Magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, recién designado por el Senado de la República a ocupar una silla en la Sala Superior del propio tribunal, la más alta instancia jurisdiccional en la materia.

En los años más recientes, la Sala Monterrey innovó con la forma en redactar sentencias con una extensión razonable, ya no aquellos mamotretos en los que el secretario transcribía todos los antecedentes del asunto, sino sólo los elementos que fueran trascendentales para la decisión. Procuraron hacerlo con un lenguaje claro, entendible para la mayoría de las personas y no sólo con terminología jurídica, incluyendo perspectiva de género en la redacción y una estructura adecuada que permite conocer el resumen de la decisión, el estudio de fondo del caso, la metodología observada y los resolutivos que le dan cuerpo a la sentencia. Cada documento resulta más parecido a un artículo de carácter científico, con notas al pie o glosario de términos, que a lo que comúnmente conocemos como una sentencia.

Lo mejor del modelo y sus impulsores, empezando por el magistrado Rodríguez Mondragón, es la difusión del mismo. Con la elaboración del manual y su amplia propagación entre profesionales de diversas ramas jurídicas, se garantiza que en unos años más, la forma de redactar las sentencias las haga más concisas, comunicando de manera precisa el proceso mental que lleva al juzgador a fijar las premisas y concluir, y hacerlo de manera cercana al destinatario de la sentencia. Este aporte, su difusión y la aplicación que de ello hagamos en acuerdos y determinaciones jurisdiccionales, nos aproximan más al ideal constitucional de una justicia pronta, expedita y para todos.

Enhorabuena por proyectos que, como éste, suman y, por ende, multiplican.

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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