Opinión

Las revueltas de Revueltas / El banquete de los pordioseros

Ha sido complicado, no sabía acerca de qué escribir, en este momento hay varios temas interesantes, así que antes de entrar en materia, doy un repaso a mis opciones, primero había pensado en dedicar este banquete a la diosa blanca de blues, ya sabes, Janis Joplin que murió el 4 de octubre de 1970, después se me ocurrió dedicar estas líneas a los conciertos que Roger Waters acaba de ofrecer en la ciudad de México y el tema está calentito, aderezado por todas esas cuestiones de política que fueron el ingrediente extra en las ya de por sí sumamente atractivas presentaciones de Waters en nuestra ciudad y que definitivamente no gustaron mucho a nuestras autoridades federales, y claro que no les iban a gustar, a quién le gusta  que le vengan a echar en cara todas las barbaridades y atrocidades que se están haciendo en este querido y sufriente país abonado, como dijera José Cruz de Real de Catorce, “de dolor y placer”, pero en fin, me decidí por recordar al que para tu servidor es el mejor compositor que ha dado este país, me refiero al maestro Silvestre Revueltas, dado que su fecha de fallecimiento coincide con estos días, él murió el 5 de octubre de 1940 en la Ciudad de México.

Esto lo menciono sin ánimos de menospreciar el trabajo de otro gran protagonista de la música de concierto en México, me refiero a Carlos Chávez; por cierto, los dos contemporáneos y rivales irreconciliables en cuanto a sus diferentes formas de hacer y entender la música, Chávez enriqueció la música académica en México con un catálogo de obras impresionante dentro de las que destaca su Sinfonía No. 2 que conocemos con el nombre de India, o su Concierto para violín del que por cierto, existe una sublime versión con el violinista polaco nacionalizado mexicano Henryk Szering, la Orquesta Sinfónica de México, llamada Orquesta Sinfónica Nacional por decreto presidencial desde 1947, y la dirección del propio compositor.

México es un país rico y generoso en música, por supuesto en diferentes géneros, por fortuna no todo es Juan Gabriel y otras aberraciones de la música popular, o peor aún, populachera, se pueden dar varios nombres de compositores mexicanos que han colocado en un lugar de privilegio a México en la escena internacional de la gran música de concierto, además de los dos ya mencionados, Revueltas y Chávez, ahí están Manuel María Ponce, sí, nuestro Ponce tan aguascalentense, Hernández Moncada, José Pablo Moncayo, Blas Galindo, Rodolfo Halffter, Candelario Huizar, José Rolón, o nombres más cercanos a nosotros cronológicamente, como el insigne maestro Luis Herrera de la Fuente, además, una de las referencias de la dirección orquestal en este país, por cierto, de él se está por estrenar su Sinfonía No.3, Federico Ibarra, Arturo Márquez Samuel Zyman, Joaquín Gutiérrez Heras, Miguel Bernal Jiménez, Mario Lavista, Carlos Jiménez Mabarak, en fin, la lista podría ser interminable, créemelo, todo esto sin contar los compositores de la época Virreinal como Manuel de Sumaya, a quien se atribuye la composición de la primera misa en la Nueva España.

Silvestre Revueltas es considerado por musicólogos del extranjero como el único genio de la composición de origen mexicano, esto puede dolernos o preocuparnos, pero es la conclusión de varios estudiosos de la música, algunos más atrevidos, como Peter Garland, uno de sus más comprometidos estudiosos lo señala como el más grande compositor latinoamericano, esto, sin duda, debe llenarnos de orgullo.

La obra musical de Revueltas está impregnada de intereses políticos, es decir, no es la música por la música, sino que utilizaba sus composiciones para expresar ciertas inquietudes sociales a las que un espíritu tan comprometido y revolucionario como el de Revueltas no podía ser indiferente, por ejemplo, fue presidente de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios cuya ideología se oponía al fascismo y al imperialismo, de esta forma, desde la poderosa trinchera de la música se hacían propuestas o se manifestaba cierta inconformidad de carácter social.

Los estudiosos de su música señalan a Sensemayá como la más grande de sus obras, este es un poema sinfónico basado en el poema homónimo del cubano Nicolás Guillén en donde su compás de amalgama, es decir, la suma de dos o más compases diferentes, imitan la acentuación del texto de Guillén, pero de ninguna manera podemos dejar de mencionar obras que son ejemplos de la mejor música de concierto realizada en México, El renacuajo paseador, Itinerarios, Redes, Cuauhnáhuac, La coronela, La noche de los mayas, con esa impresionante cadenza de percusiones realizada por José Yves Limantour, Janitzio, 8 X Radio, Alcancías, Homenaje a Federico García Lorca, sus cuartetos de cuerdas, en fin, su catálogo es muy extenso. Podemos decir que su obra está pensada para pequeños ensambles instrumentales, fundamentalmente todo es música de cámara, aunque existen versiones orquestales de algunas de sus obras.

Silvestre Revueltas murió el 5 de octubre de 1940 a los 40 años de edad, resulta imposible entender el inmenso y complicado panorama de la gran música de concierto mexicana sin las indispensables y revolucionarias aportaciones de Silvestre Revueltas.

No hace mucho escuché una versión de Sensemayá ejecutada por la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por el venezolano Gustavo Dudamel, y créeme que desde la intimidad de mi habitación, me sentí profundamente orgulloso de la verdadera música mexicana, de esa que sí siento ganas de presumir y que la siento verdaderamente mía.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

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