Opinión

Manejando y texteando / Punto crítico

En México, todavía hay mucha gente que hasta que no se topa con sanciones que afecten sus intereses  particulares y sobre todo los económicos; o hasta que dimensiona o sufre los alcances de sus actos y sobre todo el riesgo que ello implica en su vida diaria o contra  terceras personas, es cuando cumplen con sus obligaciones, como es el caso del tema que hoy nos ocupa: el uso de teléfonos celulares mientras se conduce un automotor.

Estos dispositivos electrónicos se han convertido en nuestros acompañantes diarios, a tal grado que son ya un distractor que está causando hasta la pérdida de vidas humanas. Sus características y utilidad, y el ritmo de vida de las personas, fomentan su uso incluso mientras conducimos, aumentando las distracciones al  igual que los riesgos de vernos involucrados en un accidente de tránsito.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud “cada año, los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1.24 millones de personas en todo el mundo y las lesiones que de éstos se derivan, son la causa principal de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad”.

A pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen menos de la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 91 por ciento de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito. Además. Cerca de la mitad de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son “usuarios vulnerables de la vía pública”, es decir peatones, ciclistas y motociclistas.

En Aguascalientes no estamos ajenos a esta problemática. Según las cifras que nos proporcionan las corporaciones de seguridad, se ha disparado  el número de incidentes que se suscitan  por la distracción de los que van al frente del volante, incluso se han convertido en la primera causa de percances de tránsito.

Lo más dramático es que ya se han tomado medidas que no han podido concretarse. Desde el pasado mes de agosto entró en vigor la reforma a la legislación que contempla multas que van desde los 600 y hasta los 3 mil pesos que debieran aplicarse  aquellas personas que conduzcan vehículos automotores y al mismo tiempo estén texteando o hablando por celular.

Pese a ello, la instrucción girada por el alcalde Antonio Martín del Campo ha sido que en primera instancia la medida sea preventiva, a través de una especie de un llamado de atención por parte de los agentes de tránsito a los conductores que hagan uso de este dispositivo electrónico. Se le entrega un apercibimiento y quedará el registro de que  ese automovilista ya ha recibido una llamada de atención, eso sí,  en caso de reincidencia, la multa se aplica tal cual lo establece la legislación.

Sin embargo tal y como ha sucedido con los detectores de velocidad que encontramos en algunas de las principales avenidas de nuestra ciudad, esto no ha sido un motivante para que los conductores dejen de usar sus teléfonos celulares, simplemente evaden a la autoridad, y continúan su camino nuevamente infringiendo la ley.

¿Qué hará falta para que como ciudadanos podamos caer en la cuenta de la responsabilidad que implica el conducir un automóvil? más aún con la conciencia de que el quitar la vista del camino puede traer consecuencias fatales.

Es necesario pues dejar de lado los intereses particulares y entrarle de lleno al tema que es ya un problema grave en nuestra ciudad. La autoridad no podrá hacerlo de manera aislada, la sociedad tiene que actuar en lo que le corresponde no esperar hasta que se muera el niño para tapar el pozo.

 

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Leticia Medina

Leticia Medina

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