Opinión

Un nuevo capítulo / Debate electoral

Desde la publicación de la reforma constitucional y legal de 2014, se avizoraba un proceso electoral distinto a los anteriores en Aguascalientes, y así quedó asentado en estas páginas, en cada oportunidad de brindar un mensaje a la prensa o en foros académicos en los que tuve presencia. Empezando por la renovación del máximo órgano administrativo electoral de dirección en el Estado, la intervención del INE en las actividades primordiales de capacitación y organización electoral, hasta algunos asuntos peculiares como la fiscalización de gastos de partidos y candidatos por parte de una unidad especializada de la instancia nacional, o la posibilidad de que los aguascalentenses residentes en el extranjero pudieran, por vez primera, votar desde su nuevo lugar de residencia, a través de la vía postal, por el candidato de su preferencia a la gubernatura.

En esta constante que es el cambio en materia electoral, nos hemos acostumbrado a que una vez concluido el proceso electoral, el legislador encuentre oportunidades de mejora para perfeccionar el sistema, y así fueron naciendo mecanismos que tratan de brindar certeza a la ciudadanía, actuaciones de la autoridad apegadas en general a la legalidad y, en particular, a los principios rectores del proceso. De iniciar con credenciales sin fotografía pasamos a una sofisticadísima credencial que además es la identificación por antonomasia del ciudadano. Listas de electores derivadas de registros enteramente confiables, papelería electoral diseñada y producida con los más altos estándares de seguridad, procedimientos que se van afinando constantemente para garantizar que cada voto cuente, cuente por igual y que refleje, en los resultados finales, la voluntad del ciudadano.

No es posible pensar que este sistema, de por sí complejo, esté terminado, y ni siquiera me pasa por la mente el pretender que no se realicen modificaciones en los próximos meses, modificaciones que seguramente conllevarán horas de estudio para su aplicación en el ámbito real. Es imprescindible una evaluación de todos los involucrados en el sistema para ponderar cada una de las acciones, novedosas o no, el grado de éxito en su aplicación, y la viabilidad en su aplicación futura.

Algo tenemos que dar por sentado, y es que el buen o mal desarrollo del proceso electoral local es el resultado del trabajo de quienes participamos en él, sea autoridad, actores políticos, partidos, candidatos o votantes. En la medida en que se van cumpliendo actuaciones, se van superando etapas que conforman el proceso electoral. Por ello cada actuación no solamente debe estar apegada a la ley y a los principios básicos del proceso, sino que se debe cumplir por parte de los partidos políticos y de la ciudadanía organizada la facultad de revisar exhaustivamente la actuación de la autoridad e interponer las revisiones de carácter jurídico que crea conveniente, ello es la base de la definitividad.

Definitivo es pues, como lo vimos el miércoles pasado, que la Sala Superior, luego de una amplia disertación y un extenso debate en el tema de la laicidad de la elección de gobernador, determinara, de acuerdo a su criterio legal, declarar válida la elección. Importante es señalar que en ningún momento la coalición impugnante puso en la mesa jurisdiccional la actuación del Instituto Estatal Electoral, tácita muestra del profesionalismo con que se condujo el árbitro electoral.

El proceso electoral no ha terminado, aunque naturalmente está por fenecer. Aún se encuentra vigente al no haberse resuelto el último de los medios de impugnación interpuesto para alguna de las elecciones. Cuestión de horas para que ello ocurra.

Estamos pues a esas horas de comenzar un nuevo capítulo en la historia política de nuestra entidad. Lo que escribimos hasta ahora queda imborrable y nos sirve como natural antecedente, lo bueno y lo malo, lo que estamos obligados a hacer y lo que estamos forzados a mejorar. Estoy firmemente convencido de que una de las mejores formas de generar un aprendizaje es aprender del error, volviendo a realizar la actividad sin cometer, esta vez, los mismos desaciertos.

Estas hojas en blanco que se nos presentan, deberán ser escritas por muchos: aquellos a quienes les favoreció el voto, deberán asumir una postura ahora de gobierno en beneficio de quienes votaron por ellos y de quienes no votaron también. Aquellos para quienes no les favoreció la voluntad popular, es necesario realizar una evaluación exhaustiva con la premisa de encontrar oportunidades de mejora más que chivos expiatorios. En el caso de la ciudadanía, valorar en la justa medida su importante participación, y asumir que de nada sirve el sistema electoral, mientras no exista el ciudadano participativo como eje.

Por último, para la autoridad electoral, seguro estoy que la página que habrá de iniciar el Instituto Estatal Electoral, deberá escribirse manteniendo el fomento a los valores democráticos por medio de la educación cívica, incentivando siempre con ahínco la participación de los aguascalentenses. A seguir construyendo ciudadanía con el objetivo de que se vea reflejada en las urnas.

/Landerosortiz | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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