Opinión

El puente, unión y separación / Análisis de lo cotidiano

Desde Barcelona. Nos encontramos en la ciudad de Barcelona participando en el II Congreso Internacional de Terapia y Meditación que este año lleva el nombre de “Puente entre la Meditación y la Ciencia” porque tradicionalmente los meditadores no suelen ser amigos de la investigación científica psicológica ni muchos menos la neurológica. Y también, los médicos, psicólogos, biólogos y otros especialistas del área de la biología cerebral no suelen ser muy afectos a comprender ni compartir ideas con los practicantes de la meditación y otras disciplinas metafísicas. Sin embargo este congreso tiene la virtud de procurar el acercamiento. El presentador oficial fue un catalán Lluís Serra quien es gran amigo de México y en particular de Aguascalientes, porque ha estado en nuestra ciudad en varias ocasiones impartiendo cursos. Su tema conceptual fue destacar la labor del puente, que es un sistema utilizado por la humanidad para unir y al mismo tiempo vencer un obstáculo. Los puentes se tienden por encima de aguas caudalosas, o de precipicios y actualmente sobre áreas transitadas por vehículos. Es por lo tanto un sistema que une y al mismo tiempo separa ya que el puente marca una diferencia entre un sitio y otro, pero al conectarlos los hace uno solo. Él se refería a unir dos disciplinas que habitualmente son antagónicas pero en esta ocasión podemos llevar más adelante el tema y ver como el puente enlaza dos puntos diferentes que necesitan entrar en comunicación. Barcelona es una ciudad habitada por miles de mexicanos. En este lugar asistiremos a una boda de una mexicana con un catalán, veremos a una sobrina hidrocálida que estudia una maestría, asistimos al congreso un grupo de mexicanos de varias ciudades del país, estaremos en un concierto de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina quienes han vivido largas temporadas en México y en la calle encontramos un buen número de turistas connacionales. Tenemos varios amigos catalanes que viven en nuestra ciudad y en nuestro país, y este es el resultado del puente que se abrió hace cientos de años. Ahora seguimos siendo dos comunidades que conserva cada una su identidad y autonomía, pero tan entrelazadas por un puente aéreo, humano, académico, laboral y emocional que por momentos nos hace sentir que no hubiera tal separación. Sin embargo la distancia existe. Y esa es la virtud del puente, separa, une y nos convence de que por más que nos sintamos estrechados, la distancia seguirá existiendo. Y ello garantiza nuestra idoneidad. Somos los que somos, nos unimos, compartimos, nos damos y nos recibimos, pero seguimos siendo quienes somos. Y eso que tenemos un océano de por medio. De manera que no tendremos que temer otras barreras más inestables como el supuesto muro entre nuestra nación y los vecinos del norte. Tal hagan una pared, pero servirá más de puente que de muro. Porque la convivencia existe desde muchos siglos antes de que llegaran los aspirantes a gobernantes e incluso los gobernantes a pretender separar a los hombres. No hay que olvidar que en tiempos del generalísimo Franco, España y México no tenían relaciones diplomáticas y sin embargo el tránsito entre ambos países era de una gran intensidad. Nunca se interrumpió, o sea que los puentes existen pese a quien le pese.

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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