ENTREVISTAS

Un recorrido por los monstruos y la tecnología del siglo XIX

  • Entrevista a María Emilia Chávez Lara, sobre Estética de prodigio
  • También se cuenta la relación entre Houdini y el escritor Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes

 

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX la orgullosa Ciudad de México se abría ante las maravillas tecnológicas del mundo moderno: la fotografía, el telégrafo, el ferrocarril llegaban ante los ojos maravillados de los habitantes de esta ciudad que explotaba como una de las capitales más importantes del mundo hispanoamericano, y por lo tanto también se convertía en un lugar de atracción para los artistas y eventos culturales y artísticos del momento. Las compañías de ópera más importantes del momento hacían escala en la Ciudad de los Palacios, como la había bautizado Alexander Von Humboldt.

Pero no solo los espectáculos más cultos hacían escala o se quedaban en la ciudad gobernada por el general Porfirio Díaz, una ciudad que empezaba a extenderse más allá del antiguo trazado novohispano hacia sus nuevas y lustrosas fronteras, espectáculos como el Circo Orrin también hacía las delicias de los habitantes de esta vibrante capital. Y al mismo tiempo que llegaban los artilugios tecnológicos más importantes del momento también nos llegaban las ideas y los prejuicios que el mundo “moderno” y “civilizado” creaba: el miedo y fascinación por lo monstruoso, lo aberrante, lo distinto, mientras que el espiritismo buscaba que la electricidad los comunicará con el más allá. Miedos antiguos que se confundían con la nueva fe en la tecnología, la técnica, la razón, para tratar de entender el mundo. Y de este mundo intenso, vibrante y contradictorio como todo lo humano que la maestra en Letras Mexicanas por la UNAM María Emilia Chávez Lara recrea a partir de esos ecos del siglo XIX en su libro de ensayos Estética de prodigio (Editorial Cal y Arena, 2016) que va encontrando en su recorrido “monstruos”, la fascinación por los cuerpos maltrechos y por la paranormal, para contarnos sobre la extraña amistad del ilusionista Harry Houdini y el escritor Arthur Conan Doyle, para ir desentrañando los “prodigios” de este cambio de siglos.

Además de los monstruos, en el libro de Chávez Lara encontramos una fuerte preocupación por el sentido del cuerpo: “La fascinación por los circos viene de mi infancia, y por los cuerpos anómalos surge desde el cuestionamiento y el enojo hacia mi propio cuerpo, que es considerado normal y que aun así se enfrenta a muchas dificultades, eso me llevó a pensar ¿Qué pasa con los cuerpos que no son considerados normales, a qué dificultades se enfrenta ese otro cuerpo? ¿Por qué yo no logro sentirme orgullosa con mi cuerpo sí todo se supone que es más sencillo? Ahí me di cuenta de que a pesar de que hay gente que se siente muy contenta con su propio cuerpo, a pesar de las dificultades, pero creo que la relación de todas las personas con su propio cuerpo es muy difícil, cuando tienes sueño, cuando tienes hambre, cuando te enfermas, cuando te da gripa te enojas con tu cuerpo porque dejas de hacer cosas, lo mismo pasa con el paso del tiempo, cuando la degradación de tu cuerpo es mayor tu enojo hacia él es mayor”.

Javier Moro Hernández (JMH): El final del siglo XIX y el inicio del siglo XX nos da la impresión que es el final de una era mágica, y da un salto hacia el triunfo de la razón. O eso aparenta, porque en realidad lo que vemos es el cambio de una idea mágica por otra, el ciudadano pensaba que las tecnologías eran eso, cosas mágicas, un universo particular.

María Emilia Chávez Lara (MECL): El siglo XIX me parece un siglo excepcional en muchos sentidos, toda la tecnología que traemos hoy son resultados de la tecnología que se desarrolló en ese siglo, y de alguna u otra forma seguimos viviendo en el siglo XIX, muchísimas cosas que hoy se utilizan cotidianamente provienen del siglo XIX, nuestros sistemas políticos y sociales y surgen o se desarrollan en ese siglo, pero así como aparentemente en el siglo XIX hay una ruptura con lo antiguo, con la magia o con el pensamiento mágico, pero esa ruptura es sólo aparente, lo que en realidad hay es una sustitución de magia por ciencia, y el espiritismo se quiere sustentar con bases científicas y se quiere poner al positivismo como un dios, lo que van pasando son sustituciones y ya no buscamos fantasmas ahora hablamos de extraterrestres y se hacen investigaciones para demostrar su existencia con trabajos científicos, creo que la humanidad no cambia, hemos avanzado muchísimo y eso es extraordinario, la evolución cerebral del ser humano es impresionante, no sé si piensan lo mismo los biólogos, pero creo que la evolución del cerebro humano ha sido fantástica, impresionante, con todo lo que eso implica en la cuestión de avances científicos y tecnológicos que el ser humano ha sido capaz de crear.

JMH: La tecnología se convierte en una herramienta para buscar fantasmas, para buscar brujas y usamos lo último en tecnología para seguir buscando a nuestros miedos más profundos.

MECL: El miedo a la muerte, porque queremos seguir vivos, miedos que hemos tenido toda la vida, por eso mismo tenemos la idea de otra vida, queremos darnos explicaciones de por qué estamos aquí, las mismas preguntas que se ha hecho la humanidad desde siempre, y el siglo XIX se lo trató de explicar con avances tecnológicos por un lado, pero también tratando de entender el mundo de los espíritus, de los muertos, entrando al mundo de las hadas y de los seres míticos que habían estado ahí todo el tiempo. La muerte es algo que no nos creemos.

JMH: El espiritismo es un tema muy interesante, tenemos un presidente como Madero que fue famoso por practicarlo, por ejemplo. Es un tema que se ha abordado pero tal vez no de la manera más adecuada, porque fue muy importante para un sector de la población en un momento determinado de la historia nacional.

MECL: Claro, pero no solo es un tema muy importante y no solo cuando hablamos en una cuestión espiritual, sino que también fue una plataforma política para el feminismo, porque el feminismo “Kardeciano” que estaba en boga a finales del siglo XIX es que hombres y mujeres somos iguales sin importar el cuerpo en el que reencarnemos y Laureana Wright utilizó estos planteamientos para exigir el derecho al voto de las mujeres, educación, salario algo que en pleno siglo XIX era impensable, increíble, pero que también pasaba en Nueva York, por ejemplo, pero en México era impensable, pero Laureana lo hizo a través del espiritismo y los medios de comunicación que estos grupos tenían o abrían para promover sus ideas, pero sospecho que Laureana lo utilizó más para beneficio del feminismo que como una creencia espiritual, no lo sé de cierto, pero lo que sí sabemos es que ella se burlaba en sus primeros escritos del espiritismo y de repente de la nada cambia de opinión y termina siendo una de sus principales promotoras y termina siendo vicepresidenta de la Sociedad Espiritista de México.

JMH: Miguel Sabido dijo en alguna ocasión que en México existen dos países: uno cosmopolita, que tiene vínculos con París o Nueva York, y el otro que tiene vínculos con sus raíces indígenas, en ese inter están las creencias populares, los santos populares, los miedos populares.

MECL: Pero no creo que es solamente en una intersección entre lo popular y lo cosmopolita, estos miedos, esas creencias populares son necesidades humanas que no tienen que ver solamente con el lugar en donde se encuentran, creo que cualquier persona tiene la necesidad de buscar certezas, y a finales del siglo XIX, cuando explota varios de estos santos populares, de estas creencias populares, la ciencia aún no puede darnos certezas, entonces la gente busca encontrarlas, son formas de búsqueda de certezas, eso es el espiritismo de alguna forma y eso es el siglo XIX; buscar lo espiritual a través de la ciencia, de la razón, pero seguir buscando el alma, seguir buscando eso que llamamos el alma.

JMH: El caso de Houdini me parece muy interesante, ahora que tocamos el tema de la relación magia-ciencia, él no se consideraba mago se consideraba ilusionista, un ilusionista que además contaba al público como hacía sus trucos.

MECL: Lo contaba y se dedicaba a buscar a los charlatanes que le hacían creer que sus trucos era magia real, lo que hizo Houdini toda su vida fue dedicarse a desenmascarar a esos magos para que la gente no cayera y no fuera estafada por algunas personas que sí buscaban sacar provecho económico, lucro, en momentos de vulnerabilidad de la gente y lo que Houdini era mostrar cómo se hacían los trucos, demostrarles que no había magia, había ciencia.

JMH: Desenmascarar significaba demostrarles entonces que todo era fruto de la razón.

MECL: Era demostrar que no había nada sobrenatural en eso, pero que cosa tan sobrenatural es la razón, el pensamiento humano. Ese es el punto que hablamos hace un rato, la evolución natural no da para tener esta capacidad de pensamiento que la humanidad ha desarrollado, evolutivamente no es posible pero sí es algo muy importante, porque también hay mecanismos que han permitido que esto suceda, que han permitido que nuestra capacidad de razonar se haya incrementado a una velocidad impresionante.

JMH: También retomar la relación entre Houdini y el escritor Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes.

MECL: Esa es una relación entre un escritor que crea a un personaje ultra racionalista pero que al mismo tiempo cree en los fantasmas y en los espíritus y en las hadas, el otro está dedicado a hacer ilusiones. Conan Doyle es un creyente ferviente sobre el espiritismo y el más allá mientras que Houdini no cree en nada, incluso se pelean, tienen fricciones, porque mientras Houdini le demuestra cómo lo están engañando, cómo le están tomando el pelo, Conan Doyle decía que Houdini era un mago verdadero pero tiene que ocultarse y por eso hace como que no cree en nada, para que nadie descubra su propia magia, eso decía Conan Doyle a pesar de que Houdini le demostraba una y otra vez como los trucos de magia son un engaño, era una relación muy extraña y al final terminaron rompiendo. Lo curioso es que Conan Doyle siguió creyendo en el espiritismo al final de su vida y lo siguieron engañando durante varios años más por esa fe ciega que tenía y en un defensor a ultranza del espiritismo, mientras que Houdini que se dedicaba a crear la sorpresa y la ilusión no cree en nada mágico.

JMH: Houdini hacía muchos de sus trucos a través del cuerpo y de sus capacidades, pero también tenía conocimientos de ingeniería.

MECL: Houdini tenía conocimientos que deben tener los ilusionistas pues son personas que se mueven en un limbo extraño entre el arte y la ciencia, pero están desamparados por las dos, el arte no los considera artistas porque no hay una teoría estética de la magia pero no se puede tener una teoría estética de la magia porque el principio en el que se basa la magia es el secreto, no se puede escribir sobre ella, y por otra parte los científicos no toman en serio los trabajos de los magos en acústica, en óptica, están desamparados por la ciencia y por el arte pero al mismo tiempo son artistas y son científicos, y han estado al lado de la humanidad desde tiempos inmemoriales.

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Javier Moro Hernández

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