Opinión

Acelérele, chofer… / Alegorías Cotidianas

 

En algún momento de nuestra vida todos hemos tenido que usar el transporte público y hemos lamentado el haberlo hecho sin embargo, para muchos es el único medio que tienen para desplazarse.

Aguascalientes comienza a crecer y aunque continúa siendo una ciudad pequeña para trasladarse de un punto al otro hay quienes hacen una hora y media, casi dos todo ello derivada de las largas esperas para poder subirse a una ruta y a la circulación no tan bien organizada como se esperaría.

Si hacemos una suma de testimonios de los usuarios del transporte en común podríamos publicar 20 tomos tan copiosos como El Ingeniosos Hidalgo Don Quijote de la Mancha, donde encontraríamos desde anécdotas chistosas hasta alguna que otra dramática, lo cierto es que seis o nueve pesos, no valen el servicio que Atusa ofrece a los pasajeros.

Primero hablemos de la cortesía y el trato amable. Es muy desagradable, como mujer, subir a un camión urbano y ser morbosamente observada por el chofer, en tal caso ya no debería cobrar el pasaje pues con su mirada ya se dio más que por bien servido y si a eso le sumamos que algunos hasta la mano le aprietan a las jovencitas entonces los empleados de Atusa suben de tono descortés a acosador por lo que, el tomar el transporte público no es agradable.

Las personas de edad avanzada o con alguna discapacidad motriz se ven severamente afectadas por la manera de actuar de los choferes si bien el primer escalón para subir es muy alto mucho más difícil es cuando el camión se orilla a medio metro o un metro de la banqueta por lo que, el esfuerzo que hacen los abuelitos para poder pisar el primer escalón es mucho; nunca he tenido la oportunidad de ver que un responsable del volante le tienda la mano a una persona mayor para poder subir a la unidad más si cobrarles groseramente y ser impacientes con ellos.

Con todo respeto para quienes tienen la comisión del servicio público en el Congreso del Estado, como usuario del mismo, a mí de qué me sirve que el camión sea “ecológico y tenga WIFI” si son tan altos los escalones que no puede subir un pasajero con una solo brazo sin correr riesgos, cuando de antemano los diputados saben que los choferes no se paran pegados a la banqueta y no cuentan todas las unidades con asas para poder impulsarse y lograr pisar firmemente en la escalera de ascenso.

Para continuar, tenemos el montaje del equipo del sonido. Como usuario uno tiene que aguantarse el escuchar la música del chofer “quiera o no” debido a que éstos sufren de problemas de sordera que nos les permite graduar el sonido. El problema no es que la música sea banda, rock o reggaetón sino el no respetar el espacio en común de los usuarios, el no ser empáticos y comportarse como adolescentes, lo mínimo que merecen los pasajeros es un trayecto tranquilo y tolerable.

Y que me dice usted de las lesiones que sufren los usuarios debido a los enfrenones, tal parece que uno está en el juego de los carritos chocones donde la cabeza va de un lado al otro, adelante y atrás constantemente sin olvidar que algunos se caen, desvisten a los compañeros de traslado o terminan sentados en la piernas de otro pasajero al no poder sostenerse de pie por el vaivén derivado del mal estado de la vía pública y el acelero, freno del chofer.

Por supuesto que cada uno de los usuarios en algún momento ha presenciado las carreritas que hacen entre rutas por “ganar pasaje”, entre comillas claro está, pues los que van dentro de la unidad se fijan en sus asientos con las uñas mientras que quienes esperan en la parada los ven pasar a la distancia sin tener oportunidad de subir; quizá sin saberlo algunos de los choferes de los camiones urbanos de Aguascalientes son pilotos frustrados de Fórmula uno o Nascar y entre ellos compiten para ver quien infringe más leyes de tránsito o lastima a más pasajeros.

Si a los choferes de Atusa les hicieran pruebas de manejo como hacen en los países de primer mundo seguramente muy pocos lograrían tener su permiso de conducir y peor aún con el uso de los teléfonos celulares, las empresas que tienen la certificación The Best Place to Work los empleados dejan sus teléfonos en los casilleros para evitar distracciones y accidentes mientras que los encargados del volante del servicio público cobran, manejan y hablan por teléfono al mismo tiempo. Podríamos pensar que son super dotados con capacidades inimaginables de llevar a cabo varias acciones al mismo tiempo o bien que son personas con poco sentido común que arriesgan su vida y las que trae consigo sentadas en la parte posterior del vehículo.

El desafío para Atusa es mayúsculo y no es algo que pueda solucionarse con el aumento de 1,50 pesos al pasaje ya que su personal tiene poco conocimiento de las leyes de tránsito, no únicamente se pasa los altos y sobrepasan el límite de velocidad sino que son imprudentes y sumamente peligrosos para transeúntes, usuarios del servicios y automovilistas. Tampoco es una empresa autosustentable y el manejo de sus recursos es dudoso.

Como país de segundo mundo no merecemos un servicio de tercera, donde un usuario no puede mantenerse de pie por la manera de conducir de los choferes, pasa 30 o 40 minutos esperando su ruta, aguanta el gusto musical del conductor, los asientos están rotos, no le dejan en la parada sino donde le pega la gana, no usan las laterales, no da el cambio completo y además son impacientes.

¿Qué tipo de transporte público merecen los usuarios aguascalentenses? ¿Cuáles son las verdaderas propuestas del Congreso del Estado al respecto? ¿Alguna vez el servicio será puntal? ¿Los choferes dejan de ser morbosos? ¿Podremos cambiar de concesionarios? ¿El capital humano es importante para Atusa?

Para que pueda haber un cambio necesitamos un gobierno democrático y humano, no sabemos si el próximo en el poder hará un cambio sin embargo, la esperanza muere al último aunque tengamos que soportar que el chofer maneje como si lo persiguiera la mamá de su mujer, ni hablar.

Laus Deo

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Paula Nájera

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