Opinión

El infortunio de las Tres Centurias / Alegorías Cotidianas

 

Parece que está de moda, desde hace unos años, que se hagan plazas comerciales culturales en antiguos complejos industriales. El desarrollo de las ciudades, su estilo de vida así como las normas ecológicas han provocado que fábricas y consorcios cambien de domicilio pues el lugar donde iniciaron ya no es práctico para ellos. Aunque también tendríamos que mencionar que algunas de esas empresas cerraron, se fueron a la quiebra dejando abandonadas las plantas, éstas se deterioran con el paso de los años, son banalizadas y un sin número de hechos poco nombrables ocurren ahí.

Del reúso de suelo de dichas empresas en Aguascalientes tenemos la Plaza de las Tres Centurias y en la Ciudad de México, Plaza Loreto.

Plaza Loreto se encuentra al sur de la Ciudad de México, en Av. Revolución y Eje 10 sur Río Magdalena, y en 1995 recibió el premio Icomos México, otorgado por el consejo internacional de Monumentos y sitios de la Unesco.

Los orígenes de la Plaza provienen desde el siglo XVI, se construyó como parte de la encomienda del conquistador Hernán Cortés y posteriormente fue un molino de trigo instalado por su hijo, Martín Cortés. Con el paso de los años cambió de actividad, hasta que en el siglo XIX se constituyó como una fábrica de papel. En 1906, bajo la dirección de don Alberto Lenz, recibió el nombre de Fábrica de Papel de Loreto y Peña Pobre, quien, como hacendado, residía dentro de la fábrica y construyó a su alrededor viviendas para sus trabajadores. Durante el siglo XIX y XX fue el sustento de muchas familias de los alrededores de San Ángel. En la década de los ochenta, sufrió un incendio que acabó con la mayoría de las instalaciones, por lo que su operación se trasladó al estado de Tlaxcala, ahora es un complejo cultural y comercial que atrae a miles de familias cada semana.

La adaptación del inmueble es fantástica, conserva su estilo extranjero e industrial, la casa de los empresarios es una belleza à Colombage que recrea a la perfección el estilo de las antiguas construcciones alemanas, hasta podemos recordar al verla la pequeña cabaña del cuento de los Hermanos Grimm, Hansel y Gretel.

En su interior, Plaza Loreto tiene un foro abierto justo en medio de ella, comercios como los que encontramos al norte de nuestra ciudad, y una extensión del museo Soumaya de tal forma que en una visita podemos comer en un restaurante del búho, comprar un disco, disfrutar de un espectáculo al aire libre, visitar las salas de Soumaya, tomar un café y apreciar las obras expuestas en sus corredores, para los amantes de la cultura y poco asiduos a los centros comerciales es la combinación perfecta entre arte y banalidad.

En estos momentos, las salas del museo Soumaya que alberga exponen la gráfica de los calendarios mexicanos, así como una colección privada de artículos de los Beatles la cual, por cierto, es gratuita.

La pregunta es ¿cómo es que una plaza comercial puede ser cultural y no morir en el intento? ¿qué es lo que mantiene la asiduidad de los visitantes? ¿cómo logra mantenerse vigente?

En Aguascalientes, los centros comerciales ofrecen algunas actividades culturales, los fines de semana, en una sola ocasión, es decir sábado o domingo, y no cuentan con exposiciones permanentes, los talleres infantiles tampoco son habituales. Sin embargo, si nos redireccionamos hacia las plazas culturales entonces podemos pensar en las Tres Centurias.

El concepto de la plaza de las Tres Centurias es muy noble, un complejo ferrocarrilero que alberga vagones museos, una sala del ferrocarril, una de exhibiciones itinerantes, locales comerciales, talleres y presentaciones artísticas ocasionales. La magia y el impulso quizá serían su propia belleza, la historia o las fuentes danzarinas empero nada de ella ha logrado que ésta rebose de visitantes continuamente.

Poco fue lo que duró la “novedad” de la nueva plaza cultural y los locales comerciales, de comida por cierto, tuvieron que cerrar, de varios a pocos disminuyeron las exhibiciones artísticas que ofrecían tanto privadas como propias de las Tres Centurias y en un momento, ese gran espacio concebido para la cultura se vio solo y poco visitado.

Si lo comparáramos con la Plaza Loreto, la de las Tres Centurias tiene en su contra que es estatal y eso le resta la posibilidad de crecer e impulsarse por sus propios medios, pues al depender del gasto público y del gusto por las artes de los gobernantes, cada cambio de sexenio sufre severos estragos.

Parece que durante este sexenio el MECA se convirtió en su antagonista, pues las Tres Centurias no lograron, en seis años, volver a lo que fueron en sus inicios y es que quizá la tradición ferrocarrilera no era de tan buen gusto como lo es el nuevo museo que está del otro lado de la avenida y por ello se convirtió en el patito feo del FICO13.

¿Qué pasaría en estos momentos si la exhibición de Star Wars se presentara en las Tres Centurias y gratis?

¿Por qué construir un nuevo espacio para la cultura y no diversificar el existente? ¿Por qué no designar un presupuesto, no sólo para que se sostenga sino para que crezca? De tal manera que no sea un espacio cultural medio muerto, poco visitado y promovido.

Vale la pena no gastar millones de pesos en nuevos complejos culturales cuando los actuales necesitan presupuesto para volver a ser lo que fueron en sus inicios o bien lo que se prospecto que fueran.

Invariablemente, el vender espacios comerciales en las Tres Centurias no funcionó más quizá tampoco la posibilidad de rentar esos espacios para escuelas de baile, pintura o música.

El reto para la nueva administración es demostrar que no son incultos ni tampoco la hipérbole del arte y que pueden mantener los espacios culturales y no simplificarlos a lugares turísticos, vacíos y sin vigencia para su propio pueblo.

La Plaza de las Tres Centurias es un complejo magnífico que necesita ser administrada como una plaza cultural privada para que dé dividendos y no sea la sombra de un MECA o cualquier obra sexenal ocurrente, un filtro que polarice el desvío de recursos en esas obras que se ven tan grandes que todos creen lo que dicen costó.

¿Quién podrá salvar a la plaza de las Tres Centurias del infortunio? Ojalá exista por ahí un político con alma de Quijote que pueda sacarla del olvido y convertirla en el centro de interés de la tradición y la cultura local de nuevo.

Laus Deo

[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

1 Comment

  1. Eduardo
    15/11/2016 at 19:33 — Responder

    LA FELICITO POR SU ESTUPENDO ARTÍCULO , TOTALMENTE DE ACUERDO PERO ME GUSTARIA QUE OCURRIERA EL MILAGRO EN LOS DOS LADOS DE LA CALLE

¡Participa!