Opinión

La dicotomía de Castro / Política For Dummies

 

Murió Fidel Castro, entre la tristeza, la alegría, las acusaciones de dictador y de revolucionario. Pero abundante en euforia y pasión. Y eso es lo que describe a Fidel Castro, esa aberración por la tibieza, Fidel fue lo que quiso ser sin titubeos, fue enemigo del capitalismo, condenó a los presidentes latinoamericanos, destruyó la dictadura de Batista y levantó el muro de los desgraciados en el museo de la revolución donde Reagan y los Bush son condenados.

Fidel dijo que después de Clinton vendrán los peores, algunos afirman que Fidel no se equivocó. La Cuba que construyó la Revolución Cubana es un modelo que se tendrá que estudiar por los más quisquillosos politólogos, sociólogos, periodistas y sicólogos. La historia se escribirá y lo juzgará, algunos que forman parte de la denominada “comentocracia” mexicana afirman que la historia ya lo juzgó y lo hizo para bien, otros como León Krauze sentenció: “la historia no lo absolverá” y algunos historiadores y tuiteros le respondieron: “La historia no lo absolvió”.

Yoani Sánchez narró, desde su Twitter, su versión sobre la noche en que murió Castro y afirmó que “Unos lo despiden con dolor, otros con alivio, la gran mayoría con un toque de indiferencia”. Muchas, pero muchas reacciones y opiniones sobre la muerte de Castro, desde Enrique Krauze hasta la izquierda que lo despide con un “Hasta la victoria Siempre”. Íñigo Errejón fue más sensato: “Muere Fidel Castro, protagonista del S. XX. Patria como soberanía popular y justicia social”. El mundo demuestra que cada vez más necesita matices: en el mundo no hay buenos ni malos, blancos ni negros, todos deben ser evaluados conforme a su contexto y en una escala.

Cuba con Fidel fue líder en salud, educación e igualdad. Pero criticado por la falta de libertad y atentado a los derechos humanos. Sentencia que no podría negar ni afirmar. El mundo necesita de matices.

Fidel Castro planteó al mundo moderno disyuntivas tan profundas, debatibles y que necesitan reflexión casi igual de profundas como las que planteó Donald Trump: ¿Qué es la democracia? ¿Qué es la libertad? ¿Qué vale más, la igualdad o la libertad? ¿Qué vale más, la calidad de vida o la libertad? ¿Qué es Cuba?

Cuba no es un país normal, eso es indiscutible, Cuba es un centro del mundo, de un mundo que solo conocen los cubanos. Incluso la ubicación geográfica en el Caribe, la da ese misterio de soledad y de abandono. A cuba la dejaron vivir al lado de los mitos, los mitos de la violencia, de las prostitutas en la calle, del ateísmo, de las mujeres que tienen relaciones sexuales con un poco de maquillaje. Y esa es la Cuba que permitió vivir Fidel. Pero también la Cuba que no es real y que quizá nunca lo fue.

Estuve hace un mes en Cuba, visité la Habana, Pinar del Río y Varadero, conocí a una de las mejores personas que he conocido: Tony. Platiqué con taxistas, con la señora que nos hospedó, con meseros, con choferes y conocí una Cuba diferente a la que se dejó construir en la distribución mediática.

Fidel no es el villano y dictador, ni tampoco el revolucionario y amigo. Fidel es una combinación de las dos que solo se puede definir pronunciando su nombre: Fidel Castro. El museo de la revolución y las aplicaciones de comunicación política son ejemplares para cualquier estudioso en la materia, la historia que se construye a través de la libertad y lo que significa someterse a una dictadura (la de Batista o la del capitalismo), la historia alrededor de la revolución y de la hazaña es una lección que hace a los niños y jóvenes asumir su papel histórico en defender la soberanía y la libertad, en la concepción cubana.

A todo el que quiere saber, entender o practicar la política le hace falta un poco de la Cuba de Castro. La Cuba de la alegría y de la igualdad, la Cuba que defiende el derecho a los Cubanos en la comida, lugares turísticos, bebidas, tabaco, transporte, educación, salud y alimentación. En Cuba, como en todos lados, hay carencias, pero los lujos no se ven en la calle, sino que están escondidos entre los que malamente se enriquecieron con el dinero del pueblo. Los ciudadanos son iguales entre ellos, letrados, estudiados, críticos e informados.

En Cuba hay televisión británica, estadounidense, latinoamericana y hasta se transmiten los partidos de Messi y Cristiano Ronaldo, Cuba no es ese mundo aislado de la información, es ese mundo aislado de McDonalds, de Facebook, de Iphone, de WhatsApp, que plantea otra duda utópica. ¿Qué es lo que realmente necesitamos?

Cuba es el paraíso eterno de la sonrisa.

Fidel Castro significó todo lo que critican y lo que se le aplaude pero con matices. En La Habana, Tony me contó dos historias que describen a cabalidad a Castro, dos totalmente diferentes:

  1. En una de las crisis económicas y de escasez en la historia de Cuba, los ciudadanos, desesperados, salieron a las calles de La Habana a buscar comida, a romper los vidrios de los comercios y a gritar: “muera Fidel”. Castro decidió ir a la plaza, sin escolta, se paró en medio y cuando poco a poco, los que aventaban piedras lo vieron, con sus dos metros de altura, su barba, su gorra, sus botas y su habano, ahí de pie, sin decir ni una palabra y solo observando a su pueblo, como poniéndose a su disposición. Los cubanos comenzaron a gritar: “viva Fidel, viva Fidel”.
  2. Unos cubanos secuestraron una lancha que transportaba turistas y tenían la firme convicción de llegar a Florida con rehenes turistas. En una estrategia militar ordenada por Castro, los secuestradores fueron engañados y encarcelados. Una vez en prisión Castro los encontró y les explicó que lo que hacían dañaba la imagen internacional de Cuba, por lo tanto le hacía daño a todos los cubanos, así que les dijo que ellos mismos pusieran su condena y que juraba por su madre que se las iba a cumplir. El trío de secuestradores eligieron la pena de muerte.

Así era Fidel Castro, todo eso que dicen, pero también lo que no dicen, todo eso negro, pero también lo blanco, todo eso de comandante pero también de Fidel.

@caguirrearias

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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