Opinión

7:19, el terremoto / Alegorías Cotidianas

Esta semana por fin llegó a Aguascalientes 7:19, la película dirigida por Jorge Michel Grau, coescrita con Alberto Chimal y protagonizada por Héctor Bonilla y Demián Bichir.

Cuando se habla de desastres naturales de esta magnitud siempre se da a conocer el número de víctimas, se calculan el costo de los daños, se levanta en brazos a los sobrevivientes y se piensa más en los deudos que en los difuntos, probablemente porque es a quienes vemos y consolamos.

Poco comprendemos sobre el dolor y las secuelas del fenómeno si no hemos sido alcanzados por la tragedia, apoyamos a amigos, conocidos y podemos exclamar “pobrecito, ojalá no haya sufrido”, y la conversación, así como el pensamiento, se extingue al momento. Aunque somos una cultura que juega con la muerte, en casos como éstos, evitamos hablar de ello o profundizar la pérdida, y esto es lo que hace diferente a 7:19 pues recrea, desde abajo, el sufrimiento y la angustia de las víctimas al verse atrapados entre los escombros de un edificio.

7:19 responde a la pregunta ¿qué pasó con los “sobrevivientes” al primer terremoto del 19 de septiembre de 1985? ¿qué pensaban, sentían, vivían? ¿sobrevivieron a la réplica del 20 de septiembre? ¿a quién dedicaron sus últimas palabras? ¿oraban? Las incógnitas sólo pueden ser respondidas por quienes lograron ser rescatados, sin embargo, los documentales no muestran la visión de los de abajo, hablan desde la postura de la historia y de los deudos sin que podamos imaginar qué fue lo que en realidad se vivió entre los escombros.

Así pues, situados en la Secretaría de Cultura, el 19 de septiembre de 1985 a las 7:19 de la mañana, el secretario de Cultura el doctor Fernando Pellicer, así como el velador, Don Martin, Juan el office boy y promesa del boxeo; Nancy, la señora de la limpieza y el asistente del doctor Pellicer son los únicos sobrevivientes ante el derrumbe provocado por el sismo de 8.1 grados en la Ciudad de México.

Atrapados entre 7 pisos esperan ser rescatados aunque, prensados, con un mínimo de luz, sin víveres y sólo con la esperanza de salir.

Ya abajo sólo vemos a los protagonistas, el Dr. Pellicer y a Don Martín, antagonistas sociales y atrapados bajo la misma circunstancia y dolor. Para esta película no pudieron elegir un elenco mejor que el dirigido por Grau, Héctor Bonilla y Demián Bichir, solo un par de actores consagrados como ellos podían interpretar a las víctimas del terremoto, transmitir la angustia y el desconcierto de no saber si serán rescatados o morirán en la espera. El escenario donde se desarrolla la película es mucho más que austero, son escombros y tierra, por ello es que la actuación de Bonilla y Bichir son todo lo que necesita un guión escrito para poder ser visto.

Si como humanos no hemos tenido la oportunidad de vivir una catástrofe de dicha magnitud es difícil pensar cómo sería el edificar una escenografía que parezca real y además sensibilice al espectador para que pueda sentirse parte de la tragedia, como un ente extradiegético quien como ellos sufre el ver lo irremediable.

El guión, pese a que es una historia que conocemos todos y forma parte nuestra conciencia colectiva mexicana, no es predecible, tampoco rosa y mantiene la expectativa de qué es lo que sucederá a cada instante, la tortura sicológica de verse atrapados sin tener conciencia del tiempo ni de sí mismos.

Con una propuesta innovadora, un elenco talentoso y un gran equipo de trabajo el director Jorge Michel Grau logra cautivarnos y mover fibras muy sensibles del recuerdo etéreo, de lo que fue y puede manifestarse nuevamente, en esta gran película titulada 7:19 donde cautivos del tiempo y presas de la situación los protagonistas nos evocan lo que algunos o muchos mexicanos vivieron bajo los escombros esperando ser rescatados mientras desafiaban a la muerte.

Películas como estas nos recuerdan que la historia puede repetirse y que en las tragedias, así como en la muerte no hay excepciones, inmersos en ella todos somos iguales y todos nos unimos para levantar a nuestro país.

En la actualidad, el diseño arquitectónico de los grandes rascacielos desafía a la naturaleza mientras construyen con la más alta tecnología sin embargo, la pregunta es ¿si el hombre actual puede desafiar a los efectos de la naturaleza? Y mientras la respondemos, las doscientas copias de 7:19 viajan por la República Mexicana haciendo un tributo a los 31 años de la tragedia del 19 de septiembre de 1985.

7:19 es la oportunidad para que los nacidos en años posteriores a la catástrofe se sensibilicen con esta parte de nuestra Historia Nacional que movió a toda la población a hermanarse en la búsqueda de sobrevivientes.

Las lágrimas no pueden hacerse esperar en la sala de proyección de quienes recuerdan la pérdida de un ser querido, y el imaginar el sufrimiento de éste mientras la espera terminaba.

El cine mexicano comienza a resurgir y a salir de las comedias estilo Televisa con historias rosas con finales predecibles además de que últimamente pareciera que sólo existe una actriz, no dramática, claro está, mexicana me refiero a la chica Derbez, quien no por estar en cartelera varias veces al año quiere decir que justamente es una buena actriz.

Apoyamos al arte y a la economía social cuando vemos cine mexicano y esta semana es la ocasión para ver y admirar 7:19 una película que debe de ubicarse entre las mejores creaciones cinematográficas por su fotografía, guión, dirección, innovación, actuación. Esperemos sea muy galardonada en la entrega del Ariel.

7:19, la película que cambió la historia de la cinematografía mexicana 31 años después de las 7:19 del 19 de septiembre de 1985.

Laus Deo

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Paula Nájera

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