ENTREVISTAS

Che Guevara. Una vida revolucionaria / Entrevista a José Hernández

 

 

  • El Monero, de La Jornada, adaptó la biografía sobre el Che Guevara que escribió el periodista norteamericano Jon Lee Anderson

Javier Moro Hernández

La muerte del máximo líder de la Revolución Cubana el 25 de noviembre clausuró una parte esencial de la historia política del Siglo XX y marcó el fin del hito de la Revolución Cubana, que hereda un sistema político basado en el comunismo en la isla, pero que sin duda ha perdido al referente, al líder histórico, en un momento en donde los cambios políticos y sociales del mundo nos deparan un futuro poco esperanzador.

Sin embargo, para entender más lo que significó la Revolución Cubana no podemos perder de vista al otro gran referente de este hecho histórico, al médico argentino Ernesto Guevara, conocido mundialmente como Che Guevara, el guerrillero que acompañó a los hermanos Castro en el desembarco a la isla y que se convertiría en la imagen del rebelde permanente al morir en una frustrada incursión a Bolivia en 1967, tratando de llevar a cabo su idea de exportar la Revolución a todos los rincones del continente americano.

El ilustrador y caricaturista mexicano José Monero Hernández, conocido como Monero, se dio a la tarea, con la colaboración de la editorial Sexto Piso, de adaptar la biografía que sobre el Che Guevara escribió el periodista norteamericano Jon Lee Anderson Che Guevara. Una vida revolucionaria, de 1997, libro esencial para entender y conocer la biografía del guerrillero, ya que el periodista norteamericano tuvo acceso a documentos y a diarios desconocidos hasta ese momento. A partir de ese trabajo es que el ilustrador mexicano, también autor de la novela gráfica Septiembre, zona de desastre junto al escritor Fabrizio Mejía Madrid, da inicio al trabajo de adaptar la novela gráfica la biografía que Anderson había realizado del Che Guevara:

“A diferencia de Fidel, que se sintió muy cómodo en el poder y que traicionó muchas de las cosas que dijo, muchos de los ideales de la Revolución Cubana, el Che nunca se sintió a gusto con el poder, nunca se sintió a gusto en una oficina, nunca se sintió a gusto como funcionario, y finalmente la Revolución Cubana tiene cosas admirables pero otras muy reprobables, pero el Che nunca quiso aceptar privilegios y al final decide irse y seguir peleando, y al final alguien que tiene resuelta la vida, que es un alto funcionario, alguien que es muy cercano al poder de una revolución triunfante pero que decide seguir peleando por lo que él considera un mundo mejor, sin duda es la imagen, el símbolo del poder.” Nos dijo José Hernández sobre el libro, y que da inicio a la trilogía gráfica de la biografía del Che Guevara.

Javier Moro Hernández (JMH): ¿Cómo dio inicio este proyecto de novela gráfica Che Guevara. Una vida revolucionaria?

José Hernández (JH): Fue una aventura interesante que me propusieron directamente de la editorial Sexto Piso y lo primero que me pregunté es si valía la pena hacer un cómic sobre la vida del Che Guevara, me pregunté si era pertinente, conocía ya el cómic que se hizo en Argentina que se hizo a los tres meses del fallecimiento del Che Guevara en 1967, y recuerdo que cuando lo leí me dejó una sensación de que era fallido, y me quede pensando en la pertinencia de retomar a una figura como Guevara, entonces lo primero que hice fue releer la biografía de Jon Lee Anderson, que en realidad fue lo que me convenció de hacer el cómic, porque es un libro muy bien escrito, un libro que te atrapa como si fuera una novela sin serlo y que me dejó clavadas varias imágenes que me permitían darme cuenta de ciertos aspectos de la personalidad del Che, y eso era lo más interesante de este proyecto; contar una historia más personal sobre el Che, y después investigue más sobre los cómics que se han hecho sobre el Che y encontré alrededor de siete cómics en el mundo, hay un par de cómics japoneses en manga, un par de Rius, un italiano que era muy bueno pero se centra en la foto de Korda.

JMH: Debió ser un reto adaptar la biografía que hizo Jon Lee Anderson a la imagen, al cómic, y al mismo tiempo resumir la vida del Che en otro libro, desde el desembarco y la guerra de guerrillas que derribó la dictadura de Batista.

JH: Una vez que leí el libro de Jon Lee empecé a pensar cómo entrarle al proyecto, aunque una de mis ventajas es que yo estudié cine y me especialicé en guión, por lo que sabía que me iba a enfrentar a varios dilemas, uno de  ellos era que yo no quería adaptar todo el libro de Anderson y por lo tanto tenía que escoger cinco momentos importantes, lo cual es muy arbitrario, y contarlos como si fueran cinco cuentos y la otra era dividir la historia y hacer tres libros, lo cual me permitía desarrollar más la historia, tener la parte del Che en México, en Cuba y en Bolivia, y platicando con Anderson le gustó esta propuesta y le propuse empezar por el segundo, en Cuba, porque son lo más importantes y eso ya facilitaba la adaptación, aunque claro esa es la parte más complicada de toda la vida del Che, porque suceden muchas cosas en poco tiempo, y por supuesto muchas cosas quedaron fueras por cuestiones de espacio y de narrativa, lo que me hizo asumir que este no es un libro de historia sino un libro de la historia de un personaje.

JMH: Hay una parte de tu novela gráfica en la que el Che le está contando a Camilo Cienfuegos lo que han logrado construir en uno de los campamentos en la Sierra Maestra, pero lo haces a partir de la imagen y no de las palabras, lo cual le permite al lector adentrarse en la historia de otra manera.

JH: Sí, claro, es la idea, no podía meter todo lo que hizo el Che durante la guerra en la Sierra Maestra, tenía que contextualizar y darle pistas y datos a los lectores para que ellos entiendan que el Che era un tipo emprendedor, pero se encontraba en plena guerra y era muy difícil mantener lo construido mientras estás siendo perseguido y entablas batallas constantemente.

JMH: El Che fue un hombre muy disciplinado, pero su humanismo pasaba justo por la disciplina. Hay una parte de tu adaptación vemos que al triunfo de la Revolución él es el encargado de llevar a juicios a los colaboradores de Batista y fusila a muchos de ellos, lo cual nos deja ver que su idea de humanidad pasaba por la humanidad futura, por la construcción del “Hombre nuevo” y por la idea de la rigidez dogmática que ponía a la Revolución sobre todas las demás cosas.

JH: Sobre ese tema de los fusilamientos, justo creo que es difícil dar todo el contexto a través de las imágenes, porque para entender ese momento específico es importante tener el antecedente de Guatemala, de la derrota del régimen de Arbenz derribado por el gobierno de los Estados Unidos, que es mencionado en este cómic, pero para un lector que no tiene idea de quien fue Arbenz pues la referencia le pasaría completamente desapercibida y justo el segundo libro que se va a presentar es el de Guatemala y México, pero sí, por supuesto el Che es un tipo contradictorio y la idea del “Hombre nuevo” no es una tesis muy afortunada, por decirlo, y que ni él mismo que es el ejemplar más acabado de este supuesto “Hombre nuevo” pudo serlo y en el libro hay una parte en donde dice que, después de una batalla, él mismo sintió deseos de seguir vivo, que es lo normal, lo que todo hombre sentiría en realidad, pero él de inmediato piensa que esos deseos de seguir vivo hay que corregirlos, porque ese “Hombre nuevo” tiene que ofrendar la vida, sacrificarse, pero ni siquiera él puede serlo, pues como todos también tenía miedo a morir.

JMH: Además de los cómics sobre la vida del Che Guevara ¿qué otras biografías o libros leíste?

JH: Leí como seis biografías más además del libro de Anderson, la de Taibo II, la de Castañeda, el libro que escribió su papá, el que escribió Hilda Gadea, su primera esposa, la biografía de O’Donell, en fin, todo, pero lo que yo quería es que fuera muy verosímil, muy realista para que el lector se metiera en la historia, que el lector se sienta que está ahí, adentro de la historia, por eso traté de hacer un libro lo más realista posible, tratando de ser lo más detallado posible, quería que fuera una historia de época, que fuera muy cuidado con los detalles históricos. Cuando decidí que era lo que tenía que ir, cuando ya estaba separado en secuencias, sí tenía muy claro en mi cabeza, cómo se debería ver la historia, fue un proceso muy de cinematográfico, por decirlo así.

JMH: ¿Cómo fue imaginar las escenas para generar una novela, una historia dinámica?

JH: Es parte del concepto que tuve que plantearme desde antes de empezar, porque eso te define el criterio que vas a tomar para ciertas decisiones, hay momentos en los que sentía que los dibujos rompían con la idea de estar en contacto con la historia pero también darte cuenta de que eres un observador alejado, que está fuera, y entonces hay que saber en qué momento debes alejarte y mostrar otro ángulo.

JMH: Hacer una novela gráfica requiere tomar elementos narrativos de otros lenguajes ¿Es un lenguaje distinto para contar historia?

JH: Yo eche mano del cine porque es lo que estudié y porque a pesar de que toda la vida he leído cómics, no soy propiamente un historietista, hasta ahora es la segunda novela gráfica que hago, estoy empezando por decirlo así, incluso cuando la estuve trabajando pensaba mucho en qué tanto estaba haciendo una película dibujada o qué tanto el cine como de la historieta, y era algo que pensaba mucho cuando lo estaba haciendo, nunca me han gustado las historietas en donde hay mucha narración porque luego el dibujo solo queda ilustrando el recuadro y eso es algo que no me gusta como lector de cómic y lo ideal es que la imagen también te cuente cosas, que las imágenes hablaran por sí mismas.

JMH: ¿Cuánto tiempo te llevó la adaptación y cómo te sientes con el resultado final?

JH: Todo el proceso fue de casi dos años, desde que empecé a leer el libro y terminé este otro libro, fue un año de estar documentando, leyendo y haciendo la estructura; y la adaptación y el guión me tomó alrededor de otro año, más o menos, pero cuando veo el resultado final y la comparó con la primera novela gráfica que hice la del terremoto de 1985, sí veo grandes diferencias, siento que avancé bastante y ahora estoy trabajando el primer tomo y empezar con el trabajo del tercer tomo para que esté a mediados del 2017, que se cumplen 50 años de la muerte del Che Guevara.


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