Opinión

Cuentas Claras / Punto crítico

Seguimos mal evaluados en el tema educativo. Los niveles de nuestro país se mantienen muy por debajo de lo que muchos deseamos, de acuerdo a los resultados de estudios que realizan organismos internacionales. Pasan los años y no se han podido implementar estrategias que mejoren el proceso de enseñanza aprendizaje y ya escuchamos al secretario de Educación Pública, mientras el modelo no cambie, seguiremos en las mismas.

Paralelo a este tema, seguimos constatando cómo la corrupción sigue en aumento, y permea nuestra vida cotidiana, pero sobre todo en todas y cada una de las áreas de los distintos poderes de gobierno que es en donde se mueven los presupuestos.

Hoy quiero referirme particularmente a este asunto ante la indignación que seguramente usted como yo sintió, tras la comparecencia ante legisladores estatales de Arturo Solano López, titular del Órgano Superior de Fiscalización, en donde y tras el bombardeo de cuestionamientos, el funcionario simplemente no pudo dejar claro los excesivos gastos que realizara durante la pasada legislatura: desde cuentas en restaurantes por casi cien mil pesos hasta el pago a sus colaboradores cercanos hasta por más de 80 mil pesos.

Tras escuchar los argumentos y explicaciones de este burócrata, no queda duda del descaro con el que algunos siguen manejándose en la política y en los gobiernos, despilfarrando y enriqueciéndose con el dinero del pueblo, más aún cuando las necesidades crecen en un contexto definitivamente complicado en el tema económico.

Casos de estos sobran, tanto en el estado como en el ámbito nacional se da cuenta de personajes que abusando del cargo que ocupan, se aprovechan, se benefician e incluso vacían las arcas de entidades que hoy tendrán que afrontar esa falta de recursos -el caso Veracruz.

Los tiempos tampoco son los adecuados, qué podemos esperar, por ejemplo, cuando los legisladores analizan las cuentas públicas de años atrás, ya para qué, si muchos han salido del estado o se amparan bajo las lagunas de nuestras leyes. ¿Cómo pretender que se rindan buenas cuentas?

En México la corrupción es uno de los principales problemas políticos y económicos del país. Además las encuestas a la población señalan que “el grado existente ha afectado negativamente a la legitimidad política, transparencia de la administración y eficiencia económica en cuanto a rendición de cuentas del país hacia el interior y exterior de sí mismo”.

Cabe destacar que nuestro país ocupa el lugar 103 en el ranking de naciones según su índice de percepción de corrupción publicado por Transparencia Internacional. “La tendencia a la corrupción es una fuerza presente en la naturaleza humana, que busca siempre ganar transitando por el camino más fácil, de menor esfuerzo y más bajo costo”.

Aseguran los especialistas que mientras las condiciones sociales no cambien en México, estaremos lejos de llegar a una solución. “Un país con marginación, un país con pobre educación, un país sin satisfactores suficientes va a ser un país que tenga proclividad sin duda a la conducta antisocial”, dijo el militar mexicano y personaje histórico Manuel Mondragón.

No está muy lejos de la raíz del problema si asumimos que estas condiciones son resultado de la corrupción e impunidad en altos niveles del gobierno, evidenciado por la imperante concentración de poder político y económico.

Debemos exigir acciones contundentes en casos de corrupción sumándonos a las iniciativas y peticiones de quienes ponen temas como este en el ojo de los reflectores y más aún, cuando no podamos ser protagonistas directos de la implantación de un sistema que funcione mejor para todos.


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Leticia Medina

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