Opinión

Las nuevas campañas / Debate electoral

En el contexto militar, una campaña comprende todas las operaciones militares, ya sean efectuadas por una fuerza ofensiva o defensiva, dirigidas a obtener el triunfo mientras se encuentran inmersos en un conflicto bélico, dentro de los límites de tiempo y espacio en que dura éste. Técnicamente, pues, la campaña militar es la correlación de las operaciones dadas entre los bandos de la guerra, y que tiene por término la derrota de uno de los bandos, la ocupación de un territorio, o la consecución de los objetivos que finalizan el conflicto. Incluso ha habido campañas que tienen que finalizar por las inclemencias del tiempo.

Si habláramos en un contexto publicitario, una campaña es un plan de mensajes, ideas o creaciones, distintos entre sí y en diversos medios, pero todos relacionados de tal manera que tratan de agregar valor a un producto o servicio a partir de la atención o el interés generado en un público específico.

En el contexto electoral, la campaña tiene un poco de ambas. Las operaciones que comprenden las campañas electorales muchas veces deben tener precisión milimétrica y una logística de movilización de verdaderos batallones que envidiarían las fuerzas armadas. Y definitivamente el objetivo de la campaña electoral es posicionar la marca que pudiera representar el partido o al candidato, que hace las veces del producto, en el imaginario colectivo, generalmente a través de un slogan o mensaje general de la campaña, que se distribuye a través de los medios de comunicación masiva, como la radio, la prensa o la televisión, complementada con el trato directo que provoca el candidato con los encuentros con la sociedad organizada dentro de la circunscripción, y ante el público militante o simpatizante, a través de los mítines.

Como en varias áreas del conocimiento, las campañas políticas están siendo proclives a la profesionalización. Sin importar el cargo o la duración de éste en el poder, ya existen oficinas especializadas que ayudan al candidato a comunicar el mensaje, a la vez que se recluta personal voluntario para el duro momento de la jornada. Los medios de comunicación se han especializado tanto que en las franjas horarias de las barras de opinión, cada vez más las televisoras deben adecuar su programación para insertar más producciones alusivas a la política y lo electoral.

Es un hecho además que la modernidad ha permeado también a la clase política, volviéndose una alternativa muy socorrida por su practicidad, gratuidad (en muchos de los casos), su no regulación, pero sobre todo, por su viralidad, los mensajes en redes sociales como los estados en Facebook, los tuits de Twitter o los videos en YouTube.

Actualmente ha sido imposible, práctica y jurídicamente, regular contenidos en redes sociales, por la complejidad que reviste el hecho de que desde un perfil de una persona mexicana, alojado en un servidor en Suecia, está siendo demandada por un opositor en los Estados Unidos. ¿Ante cuál tribunal, deberá interponerse la cuestión?

Hoy es muy difícil observar a una persona sin un contacto directo y permanente con su smartphone, por lo que las nuevas campañas, de unos años para acá, pero sobre todo las que vienen en unos cuantos meses, se prevé que se desarrollen para esa plataforma, aprovechando la inmediatez que brindan videos o mensajes grabados en tiempo real, sin más recursos que disponer, precisamente, que uno de esos aparatos. Un valor agregado más a esta nueva forma de comunicación, es la gratuidad, pues solamente se requiere tener un perfil en las redes para estar en constante comunicación con el público objetivo.

No todo es miel sobre hojuelas, ni es la panacea la forma de realizar nuevas campañas electorales a través de las redes sociales, lo que parece ser su mayor virtud, también es su peor defecto, y estaremos todos de acuerdo en que eso se representa en la viralidad con la que se distribuye, entre propios y extraños, el mensaje a través de las redes de manera imparable.

Desde aquellos dislates entre tsunami y surimi, hasta la invitación a la fiesta de XV años, pasando por verdaderos aprietos en que se han colocado aquellos que no han sabido manejar de manera eficaz las redes sociales, ubican a esta forma de hacer comunicación como una poderosa arma de dos filos, que lo mismo sitúa en el centro de la atención, o puede destruir completamente una carrera política. Al final, como se dice coloquialmente, en la guerra y en el amor todo se vale, y las campañas políticas tienen una buena dosis de campañas bélicas. ¿Estaremos preparados como sociedad para las nuevas campañas?
/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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