Opinión

De libros, películas y otros menesteres / Alegorías Cotidianas

Parece que está de moda que los escritores consagrados acudan a JSª Arquitectura para que diseñen sus bibliotecas, y es que llega un punto en que los bibliófilos nos volvemos locos con las pilas de libros que vamos cuidadosamente haciendo crecer con el paso de las semanas, los meses y los años. Así, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, entre otros, en la última década tuvieron un diseño personalizado para organizar su mundo literario.

Caminando por el pueblito de San Ángel, en la Ciudad de México, podemos admirar en una de sus calles empedradas una mínima muestra de una de estas colecciones privadas. En vitrina, como aparador de librería exclusiva de la zona, la casa de Carlos Monsiváis nos permite admirar unos pocos libreros, y una pequeña sala de lectura muy vanguardista e idealmente iluminada, no es difícil el imaginar al escritor de Escribir por ejemplo el deleitarse por las tardes con un buen libro y una taza de café o tal vez tomando notas para un nuevo proyecto literario.

Desde la calle sólo puede apreciarse la parte más pequeña de la biblioteca de Monsiváis, mas gracias a la tecnología la conocemos completa por las fotografías que exhibe en su sitio de internet JSª Arquitectos, es un espacio de ensueño con mesas individuales de lectura en dos pisos de libros perfectamente acomodados en estantes modernos. Sin duda alguna, en sus últimos años, don Carlos disfrutó de una paradisiaca biblioteca personal.

Más adelante, en la misma cuadra, encontramos la casa de don Gabo donde sus deudos exhiben en una de las ventanas de la fachada la última computadora del escritor, su silla,  un viejo manuscrito y un florero; sin embargo, para los amantes de la escritura de  Gabriel García Márquez eso es suficiente para saciar nuestra expectativa de cómo era su lugar de trabajo y donde escribía. Al escritor de 100 años de soledad, el despacho JSª Arquitectura también le diseñó su biblioteca pero su diseño y estilo es  desconocido por lo que tenemos que conformarnos con observar tras una ventana sus herramientas de trabajo.

Como simples mortales, no imaginamos que recurramos a profesionales para poder organizar nuestros libros, mucho menos es esta época donde las televisiones son más grandes que los libreros, es difícil encontrar en una ciudad tan pequeña como la nuestra estantes para ordenarlos, pues lo único que venden son centros de entretenimiento y el ideal de José Vasconcelos de que “solo los libros sacarán de la barbarie a este país” cada vez está más lejano y para muestra, un presidente. Los grandes narradores se están extinguiendo con ello podemos reflexionar la visión de Robin Sharma, el escritor de El Monje que vendió su ferrari, “la gente ordinaria tiene grandes televisiones, la extraordinaria grandes librerías” .

Lo más impresionante de las bibliotecas personales o familiares no es el cúmulo de libros ni el blof de los “seudolectores” sino la sabiduría ahí concentrada y la apertura de pensamiento crítico que les permite tener un estilo de vida diferente. Finalmente los programas de televisión y las películas están basadas en libros, por ello es importante estar a la vanguardia literaria para poder comprender lo que pasa en la cinematografía y en la sociedad. Tal vez no necesitemos un diseño personalizado para nuestros libros más si de ellos para poder aprobar la prueba PISA y tener ciudadanos extraordinarios.

Los actores también se preparan y cultivan para representar a sus personajes  y tener un conocimiento del todo que somos como sociedad. Una muestra de ello es el actor Héctor Bonilla quien este mes estrenó otra película donde hace gala de su talento e histrionismo. Después de 7:19, una pieza dramática compleja y minimalista se transforma para ser el villano perfecto en Un padre no tan padre, una comedia que rompe con el típico estereotipo de Televisa y que emplea el lenguaje altisonante para enfatizar los diálogos y no para que se mal identifique el espectador.

Imagine usted al más enojón y mal encarado de su familia, a la décima potencia y sacado de su zona de confort donde domina a todos y todos le temen ¿cual sería el peor escenario en el que se podría encontrar? Entonces, si alguna vez ha creado en silencio una situación similar en su cabeza, no puede dejar de ver  Un padre no tan padre donde el atípico reencuentro de padre e hijo producen una serie de acontecimientos cuyo resultado y transcurrir lo tendrán al filo de la risa todo el tiempo.

Héctor Bonilla es acompañado de Benny Ibarra de Llano, Jacqueline Bracamontes y Sergio Mayer Mori, un equipo formidable que muestra su empatía en pantalla grande y lo hace creíble pues el cine para ser visto tiene que ser real, para que al disfrutarlo podamos reír pensando en la tía, el abuelo, el padre o la madre que tiene las mismas características irritables y odiables de nuestro gran protagonista.

Esta comedia es una gran sorpresa pues no está cortada con el mismo patrón ni estelarizada por los actores de siempre. En México se puede hacer comedia fresca y original sin que tenga que ser sexosa, hiperaltisonante, tonta y dirigida a la parte estúpida del espectador o que su realización la haga parecer como si fuera una extensión de esas nuevas series televisadas.

El cine mexicano está cambiando, el monopolio de la televisora de San Ángel comienza a decaer, lo que nos resta a los mexicanos es leer para cultivarnos y que al final de 2017 los resultados de la prueba PISA en español sean mejores, mi propósito para este año que está apunto de iniciar es contagiar la lectura como si fuera pandemia para poder hacer una crisis nacional que nos saque de la barbarie ¿y el suyo cuál es?

 

Feliz y Próspero año nuevo, querido lector.

 

Laus Deo

[email protected]

The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

No Comment

¡Participa!