Opinión

Los Caifanes pegan de nuevo / Alegorías Cotidianas

  • El 28 de noviembre de 2016, la Cineteca Nacional recibió nuevamente al elenco y equipo de producción de la película Los Caifanes, a 50 años de su estreno.

Los Caifanes se exhibió por primera vez el 27 de agosto de 1967, fue dirigida por el ya fallecido director Juan Ibáñez y los mitos sobre el rodaje, el experimento narrativo y su originalidad la convirtieron en una película de culto.

Juan Ibáñez fue un director, guionista, productor y actor, realizó 10 películas entre 1965 y 1980 entre las que destacan Los Caifanes y La generala, la última película de María Félix.

Los Caifanes es una película donde un par de novios (Jaime y Paloma) de clase alta   salen a caminar en el bosque y al ser sorprendidos por la lluvia deciden subir a un auto que parecía estar abandonado, pocos minutos después el dueño del vehículo llega (el capitán Gato) y al sorprenderlos los hace prisioneros unos minutos. Al tiempo que solucionan el malentendido su cuates aparecen en escena e invitan a los tortolitos a acompañarlos en una noche por la Ciudad de México donde los autodenominados Caifanes, al poderlas todas, los llevan a vivir una serie de peripecias gracias a su imaginación para meterse en aprietos.

La película está filmada en 5 episodios donde los Caifanes hacen de las suyas mientras muestran la vida nocturna de la Ciudad de México. A Paloma, la protagonista, le parece fascinante el mundo de los que no son tan favorecidos como ella y en el transcurso de la película su afinidad con ellos la hacen sentir libre, mientras que Jaime, al saberse económicamente superior, se siente fuera de lugar y poco disfruta de la presencia de los amigos circunstanciales.

Los Caifanes, a pesar de ser del bajo mundo y hablar un argot ciento por ciento callejero tienen citas, diálogos, y manifestaciones intelectuales en sus discursos, todo esto es debido a que Carlos Fuentes fue quien escribió el guión junto con Juan Ibáñez y ambos lograron plasmar no sólo el estilo de vida de la sociedad de esa época sino sus costumbres, anhelos, deseos y hasta  percepción de sí mismos por sus actos en su comunidad, Jaime cree que puede todo por ser adinerado y ser reconocido en la sociedad mientras que los Caifanes, liderados por el Capitán Gato tienen la misma apreciación de sí sólo por ser auténticos y gandallas.

Caifán es un vocablo chilango muy empleado en el pasado para designar a la persona que es respetada y conlleva un liderazgo en su barrio por estar al borde de la ley y “librarla” majestuosamente. Según Carlos Monsiváis (actor invitado a la película) la palabra caifán es una mezcla entre el español y el inglés proveniente del espaglish empleado por los mexicanos avecindados en California: cai+fine= caifan, el que cae bien.

Además de no ser la típica película rosa donde la protagonista se enamora de un pobre y no puede llevar a término su amor, la manera en la que Carlos Fuentes hace que los personajes comulguen y confluyan en el mismo espacio-tiempo armónicamente el uso del lenguaje de barrio se vuelve exquisito al escucharlo por la manera tan poética en que sus discursos se estructuran ante cada una de las situaciones que se presentan. No se dice ninguna grosería ni tampoco albures sucios, el lenguaje es sencillo y claro.

Lo interesante de la propuesta es que de noche todos son pardos y no hay diferencias económicas ni sociales, cuando llega el día es cuando estas saltan, sin embargo, en la oscuridad todos son Caifanes.

En las películas mexicanas de los años 50 hasta los 80 se filmó la vida del cabaret, una vida de ensueño completamente falsa y que se contrasta con la artística realidad plasmada en la película donde los cabaret, lejos de ser lujosos y tener a mujeres despampanantes como vedettes son algo más mundano y de dudosa categoría que lo mostrado en pantalla grande.

Así pues, 50 años después de su filmación y de ser sacada de los catálogos de las distribuidoras la película Los Caifanes fue remasterizada en 35mm y exhibida en conmemoración en la sala 9 de la Cineteca Nacional. Actores, productores y staff se reunieron en una cálida remembranza de lo que fue su filmación y exitosa distribución en todo el mundo.

La Cineteca Nacional otorgó reconocimientos a los participantes de la película no sólo por su trayectoria en la industria sino por la relevancia de la cinta, al ser una pieza de culto que cambió la manera de hacer cine en México y varió la temática de una manera tan innovadora que se convirtió en un film de culto hasta la fecha.

Es la única película mexicana donde visten la escultura de la Diana Cazadora, que hace una secuencia en una funeraria y juega a encontrar la muerte al poner a sus protagonistas en féretros, la primera en ser presentada en episodios sin que ninguno de ellos pierda secuencia y sobre todo, sin menospreciar la clase baja al manifestar que en ambas se puede ser reconocido por la trayectoria de vida, sea cual sea su modus vivendi.

Lo interesante ahora sería el recopilar las experiencias de los sobrevivientes de Los Caifanes 50 años después, algunos de ellos recuerdan a la perfección cada escena, diálogo y peripecia que se hizo para poder lograr las tomas hechas en un 97% de noche y sin la tecnología cinematográfica que existe en la actualidad.

Si usted es mexicano y no ha visto aún Los Caifanes, una de las pocas películas de culto que tenemos en nuestro país, no pierda tiempo y búsquela en línea para que la disfrute y conozca el cine experimental “de aliento” de los 60. Es una película que un verdadero cinéfilo no se puede perder.

Laus Deo

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Paula Nájera

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