Opinión

Mejorar el autotransporte / El apunte

 

 

Si bien la industria del autotransporte es un motor para la economía mexicana, los vehículos pesados no dejan de tener una carga desproporcionada en la contaminación del aire. Según datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, esta industria aporta 5.9% al PIB, y genera 1.8 millones de empleos directos en el ámbito nacional y mueve 82% de la carga terrestre en el país. Sin embargo, los vehículos pesados a diésel tienen un impacto desproporcionado sobre la calidad del aire de nuestras ciudades. Se sabe, por datos de Inegi, que este tipo de vehículos representa un 15% del parque vehicular. Sin embargo, emite el 81% de las emisiones totales de partículas PM2.5 (Inventario de Emisiones Contaminantes y Efecto Invernadero).

De acuerdo al IMCO, algunas de las formas en las que se podría incrementar el resultado de los programas para evitar la contaminación del autotransporte, vía chatarrización y modernización tanto de  pasajeros como de carga son:

Evaluar el impacto de los programas que  se han implementado hasta ahora  para encontrar áreas de mejora.

Identificar mecanismos para incentivar la modernización del transporte de carga con placas estatales, más allá del transporte de pasajeros urbano y suburbano.

Incrementar las opciones de distribuidores autorizados para chatarrizar los vehículos, con autorización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para destruir estos vehículos en el programa del gobierno federal y Nafin.

Ampliar los canales de difusión de la información de sus requisitos y reglas de operación, para atraer a un mayor número de participantes.

Ampliar la capacitación y profesionalización del sector autotransporte que fomenta Nafin, a través del programa federal correspondiente.

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En la Zona Metropolitana de Aguascalientes se destina más del 65% de los recursos federales disponibles para promover proyectos de movilidad urbana en infraestructura vial,  y solamente el 1% de los recursos se utiliza para mejorar el transporte público. Modificar esta tendencia es fundamental para asegurar una senda de desarrollo bajo en carbono en esta ciudad, al tiempo de mejorar las condiciones en las cuales la población lleva a cabo sus desplazamientos cotidianos.

Para el IMCO es necesario pensar en la adopción de otro tipo de tecnologías y combustibles alternativos, encontrando sinergias con otras agendas públicas.

El Fondo para el Cambio Climático, incentivar el uso de vehículos que utilicen gas natural, comprimido o licuado, como combustible.

El gas natural es recomendado para uso vehicular (GNV) dado que contiene menos carbono que los otros combustibles fósiles, por lo que emite menos CO2.

El programa puede financiar la compra e instalación de los cambios necesarios para convertir los motores, así como tuberías para la instalación de estaciones de servicio.

Beneficios como este pueden canalizarse directamente a empresas de transporte más pequeñas, mediante el financiamiento público que favorezca esta transición.

Otro reto es el de la aplicación de la norma, y depende de una adecuada verificación. Una aplicación deficiente, abre la posibilidad para la corrupción, pues se sabe que no todos los vehículos llegan a las unidades de verificación y menos aún que se les apliquen todos los procedimientos establecidos para garantizar que cumplan con los estándares medioambientales de normas importantes como la NOM 44.

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El Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable de la Zona Metropolitana de Aguascalientes Pimus, considera programas de acción que logren incrementos en la competitividad, a través de la mejora y modernización del sistema de vialidad, tránsito, transporte de carga, transporte público, transporte no motorizado y estacionamientos. En la primera etapa se enfoca en un sistema de transporte masivo multimodal de la zona metropolitana.

A partir de una visión de movilidad urbana sustentable, las metrópolis de más de un millón de habitantes canalizaron inversiones para la planeación y construcción de sistemas de transporte urbano masivo tipo autobuses rápidos troncales (BRT por sus siglas en inglés), trenes ligeros y tranvías suburbanos. El avance ha sido rápido en estos últimos años, en 10 zonas de más de 500 mil habitantes se iniciaron o consolidaron la operación de sistemas de autobuses rápidos troncales.

En Ciudad Juárez el denominado Vive-Bus inició operaciones a finales de 2013; cuenta con estaciones de abordaje con prepago para agilizar la movilización de personas a lo largo de una ruta troncal de 25 kilómetros, dispone de 50 autobuses con capacidad para mover a 39 mil personas por día. El sistema opera a través de un fideicomiso conformado por autoridades y concesionarios.

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En León, Guanajuato, se inició la operación de la primera etapa del SIT-Optibús y se generó la primera red de tres rutas troncales con autobuses articulados con capacidad para transportar a 140 personas; para ello se adecuaron 26 kilómetros de vías con carril exclusivo y se construyeron 51 paraderos con torniquetes y taquillas. A esta red troncal se fueron integrando 31 rutas alimentadoras y seis auxiliares.

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En Qinhuangdao China, circula un autobús de 22 metros de largo, 7,8 metros de ancho y 4,8 metros de altura y puede transportar hasta 300 pasajeros. El interior del TEB-1 cuenta con unos 18 asientos a lo largo de la pared quedando un  enorme y aprovechable espacio para transportarse de pie. El modelo evita congestionamientos y ocupa una superficie mínima, las estaciones se conectan con los puentes peatonales. Su costo es 20% menor que el de un tren de metro.


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Eugenio Herrera Nuño

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