Opinión

Navidad sin nacimiento / Alegorías Cotidianas

 

 

Como poderlo decir claramente es difícil, quizá demos algunas vueltas más el resultado,  de golpe o maquillado es el mismo, ya no hay tradiciones en las familias mexicanas. Envueltos en la modernidad nos parece cotidiano ya no difundir eso que nos hace quienes somos y, de alguna manera u otra, por lo que vivimos.

¿Qué es lo que interesa a las familias mexicanas actuales con respecto a la Navidad? Si bien la mercadotecnia nos vende la decoración y el concepto de las fiestas decembrinas desde septiembre lo que más llama la atención ahora es la puesta del árbol. Hace algunos años en las viviendas lo más grande, minucioso, e importante era el nacimiento, en ocasiones ocupaba la mitad de la sala o bien toda la cochera, las familias se reunían a rezar el rosario varias veces antes de la cena de Nochebuena. Era todo un ritual ir a comprar las piezas, el heno, musgo y colocar estratégicamente cada cosa. Hoy en día pocas familias hacen del centro de su decoración el nacimiento y los pastores han sido reemplazados por monos de nieve, duendes y figuras no tradicionales dentro de la cosmogonía del mexicano.

Ya no es tan frecuente encontrar figuras típicas como el balero, piñatas de esferas y mucho menos un árbol navideño decorado así. Antes las entradas de las casas se adornaban con faroles y estos fueron reemplazados por las luces leds. Y qué decir de los árboles navideños, en los de antes de que los pinos, endémicos o no de algunas regiones de México como la nuestra, eran ramas secas pintadas de blanco, con pocos adornos y con motivos mexicanos por lo que resulta sorprendente ver en los centros comerciales y algunos locales exprofesos cómo están llenos de pinos de diferentes tamaños y precios, algunos prefieren comprar artificiales pero aún así no son tan económicos y con las casas diminutas uno tiene que decidir si guardar en el armario el árbol o alguna otra cosa necesaria para cuando termina la temporada como las cobijas y calentones pues ya sabe, hace más frío dentro de la casa que afuera.

Las posadas tampoco son ya lo que son, “posadas” ahora es más pretexto para reunirse y beber, sino diga usted ¿a cuántas posadas ha asistido este año sin rezar para pedir posada con los peregrinos y velas en mano? Todos se arreglan y apresuran para la ocasión sin que al final ésta cumpla con la tradición o haga valer su nombre por lo que termina siendo una celebración recreativa navideña, algunas con piñata y otras sin ponche pero eso sí, con mucho, mucho piquete.

Si nos preguntáramos cuál es el platillo típico de la cena de Nochebuena ¿qué tendríamos como respuesta? Las familias tienen ya sus menús tradicionales, sin embargo, el bacalao, el espagueti, el pavo, no son oriundos de nuestro terruño, por lo que algunas familias son muy criticadas por cenar pozole, enchiladas y algunas otras delicias de la cocina  mexicana.

Culinariamente hablando, quizá a quienes tendríamos que ver con extrañeza es a quienes no gustan de la cocina mexicana para estas fechas y ven por debajo del hombro a quienes lo prefieren, ni una ni otra comida es más que la otra o hace que sus comensales tengan un paladar más exquisito sino la esencia de la fiesta es lo que distingue a las familias, por ejemplo, algunos piensan que si Santa Claus trae los regalos es más nice que el niño dios o los reyes magos.

Probablemente, nuestro sentido malinchista es el que nos hace creer que la cultura de un país económicamente más poderoso que es mejor que la nuestra cuando las tradiciones y costumbre son verdaderamente ricas en cultura y sabiduría.

Si observáramos con atención, nos daríamos cuenta que en Europa, por ejemplo, San Nicolás es delgado y no siempre viste de rojo mientras nosotros como buenos consumidores de diabetes y mercadotecnia seguimos al santa pachoncito y con cara de algodón de Coca-Cola.

Son bonitos y simpáticos los osos polares, los renos y los monos de nieve, mas ¿cuáles serían los animales representativos de la época invernal en México? Quitando al mono de nieve por supuesto, como los venados de Sonora o los lobos mexicanos.

No está mal tomar algunas cosas de las tradiciones de otros países y apropiarlas a la cultura personal, sin embargo, si todo ello lo hacemos gracias a la mercadotecnia, pierde sentido tomarlas y hacerlas cotidianas en nuestro modus vivendi.

¿Qué es lo primero que pone usted como decoración navideña? qué tiene más importancia ¿el árbol o… el nacimiento?

Navidad viene de natale, es decir nacimiento, pero hace mucho ya que se olvidó eso y lo importante actualmente son los regalos, los grandes y atiborrados árboles sin que el verdadero sentido de la fiesta se cumpla, que Jesús renazca en nuestros corazones y compartamos el testimonio de vida con quienes convivimos diariamente.

Esta Navidad, querido lector, lo invito a reflexionar sobre el verdadero sentido de esta época, las tradiciones y lo que como mexicanos somos, quizá no sólo Jesús renazca en nuestros corazones, sino también nuestra identidad azteca.

El deseo es que, el niño dios o los reyes magos traigan a los niños de México muchos libros para que la lectura, les dé conocimiento y les amplié su ideario colectivo para que sean más que mexicanos promedios.

En estas fiestas, regale amor, libros, cultura, tradición y no olvide el verdadero sentido de la Navidad, que la luz de la sabiduría ilumine su Nochebuena.

Feliz Navidad, querido lector.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

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