Opinión

El síndrome de la Nissan / Análisis de lo cotidiano

 

Los odontólogos de Aguascalientes han creado una nueva entidad clínica a la que han llamado El Síndrome de la Nissan y se refiere al desgaste de las piezas dentales por fricción excesiva o contractura sostenida. Se trata de uno de los signos de stress. El bruxismo (rechinido de dientes y mandíbulas apretadas) es solamente una de las manifestaciones ya que los trabajadores de la fábrica de automóviles hablan del Síndrome de Nissan con una gran variedad de expresiones tales como insomnio, cansancio, irritabilidad, dolores musculares y malestares gástricos. O sea es la ansiedad laboral. La causa es muy conocida, se debe al estilo de trabajo que se acostumbra en las grandes factorías, sean de automóviles, electrodomésticos, minería y cualquier otra gran empresa donde lo primordial es la producción, a costa de lo que sea incluyendo la salud mental de sus trabajadores, desde obreros hasta directivos. El problema es fácil de identificar y muy difícil de resolver. No han faltado las voces airadas que piden que se exija a esas grandes negociaciones, que destinen una parte de sus millonarias ganancias a darles atención psicológica a sus empleados. Pero eso no sucederá nunca. La empresa puede salirse del tema con mucha facilidad diciendo que su función es producir mercancías y dar trabajo a los habitantes de nuestro estado. Y que la salud le corresponde a las autoridades gubernamentales. Y tienen razón, en ningún reglamento está estipulado que una empresa además de generar empleos tenga que cargar con la salud de sus empleados, aún cuando el daño esté provocado por el mismo trabajo. Lo demás ya lo sabemos porque ha estado ocurriendo en nuestra ciudad, nuestro estado y en todo el país desde que entramos en la edad de la industrialización y particularmente con la llegada de las trasnacionales. Aumenta el número de empleos, se mejora la economía de muchas familias y el dinero comienza a circular por toda la sociedad, lo que trae aparejado un mayor comercio, se construye mayor número de viviendas, proliferan los centros comerciales. El bienestar económico atrae a los foráneos, llegan a la ciudad personas y familias de los estados vecinos e incluso de algunos muy lejanos porque aquí encuentran el trabajo que no tienen en sus lugares de origen, aumenta la población. Solo que después aparecen las complicaciones, la vivienda crece desmesuradamente al grado que los servicios municipales nunca son suficientes. El crecimiento poblacional no va a la par de la pavimentación, el alumbrado, el agua y el drenaje. Se complican la recolección de basura y la vigilancia policíaca. Los nuevos empleados tienen seguro social y seguro popular. Pero estas instituciones no crecen al mismo ritmo. Y cuando aparece el stress laboral que es inevitable, ¿quién debe atenderlo? Las empresas ciertamente no, debe hacerlo el Estado. ¿Se da usted cuenta del tamaño del problema? El síndrome ya existe, ya está aquí y seguirá creciendo puesto que la industrialización del estado no se detendrá. Pero al momento actual no existe una fuerza de salud capaz de atender a los ciudadanos trabajadores que ya tienen la enfermedad, ni de prevenir lo que habrá de suceder en los años venideros. De manera que no debemos sorprendernos de que sigan aumentando los suicidios, la violencia intrafamiliar, el abuso sexual a menores y las adicciones. Todos estos conflictos son resultado del indetenible crecimiento social. Ahora nuestra gente tiene empleo y más dinero, solo que no tiene la cultura para utilizar ese recurso. No contamos con una costumbre del ahorro, de la inversión o de la diversión sana. Ha sucedido en todas las sociedades que se enriquecen de repente, aumentan los bares, el gasto excesivo en distracciones irrelevantes como asistir al fútbol, comprar televisores, teléfonos móviles costosos, autos y compras de cualquier cosa a plazos con el consecuente endeudamiento de tarjetas de crédito y otros recursos bancarios. Las personas confían que si enferman, su seguro les salvará de todo. Solo que no saben que su salud mental está seriamente expuesta y los recursos con los que contamos en este momento son insuficientes. Esa es una medida prioritaria para las nuevas autoridades.
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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

1 Comment

  1. José Chavira Carrasco
    19/12/2016 at 19:06 — Responder

    Totalmente de acuerdo.
    Y violando la ley 8 horas al día
    Ningún Estado ocurre está situación, y ocurre en 90% de las empresas, con salarios pésimos.

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