Opinión

Victoria en Alepo / Taktika

Alepo, Siria. 12 de diciembre de 2016. La oscuridad que envuelve las primeras horas de la noche es rota por los destellos de las cámaras de video, las cuales captan el momento en que el presidente de Siria, Bachar al-Assad escala un tanque de guerra para saludar a sus tripulantes, quienes extenuados y sucios no ocultan su orgullo por participar en la batalla por Alepo.

Bachar al-Assad, el hombre al cual Barack Obama había prometido derrocar, arenga a sus soldados, quienes prorrumpen en vítores y en cánticos de victoria, los cuales marcan el más grande triunfo logrado por el Ejército Árabe Sirio en cuatro años de guerra civil.

La escena arriba descrita sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar qué significa la victoria lograda por Siria, Irán y Rusia sobre los rebeldes apoyados por la Unión Americana y sus aliados.

Siria, “versión levantina de Yugoslavia” (Robert D. Kaplan dixit), se desintegró en la primavera de 2011. El presidente Bachar al-Assad fue apuntalado por Irán y Rusia; los insurrectos, varios de ellos pertenecientes a organizaciones extremistas islámicas, fueron financiados por Arabia Saudita, los Estados Unidos, Qatar, Reino Unido y Turquía.

Dentro del ajedrez de la lucha fratricida librada en Siria, Alepo -donde según la Sagrada Escritura el patriarca Abraham se detuvo a ordeñar sus vacas-, ocupó un rol primordial: su ubicación en una árida meseta, localizada entre los montes Taurus en norte y el desierto de Arabia en el sur, hace de la urbe un importante nodo que conecta al mar Mediterráneo con el río Éufrates.

La parte oriental de Alepo cayó en manos de los rebeldes en julio de 2012. El resto de la urbe fue conservada por el régimen de Bachar al-Assad. Durante los tres años posteriores, la lucha se estabilizó: en ocasiones, el Ejército Árabe Sirio tenía la ventaja; en otras, los rebeldes tomaban la delantera.

Sin embargo, el punto de inflexión ocurrió en septiembre de 2015, cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ordenó la intervención militar en Siria. El apoyo ruso, aunado al arribo de miles de tropas provenientes de Afganistán, El Líbano, Irán e Irak, cambió el curso de la guerra, pues supuso la supervivencia de al-Assad y sus seguidores.

En el estío de 2016, la aviación rusa lanzó una feroz ofensiva sobre las posiciones rebeldes en Alepo oriental. Durante algunos días, la retórica entre Washington y Moscú recordó los peores días de la Guerra Fría: los norteamericanos hablaban de “enviar en ataúdes a los soldados rusos”. Por su parte, los rusos respondieron con que “derribarían todos los aviones norteamericanos”.

La campaña electoral en la Unión Americana, la campaña orquestada por Washington y Londres para catalogar como “criminales de guerra” a los pilotos rusos y el envío de una flota de guerra rusa detuvieron el asalto aéreo de Moscú. Sin embargo, una vez conocido el resultado de la votación en los Estados Unidos, el oso ruso descargó su zarpa.

El 15 de noviembre del presente año, un masivo ataque aeronaval ruso, liderado por el portaaviones Almirante Kuznetsov, anunció el avance final. Centímetro a centímetro, ladrillo por ladrillo, cuadra por cuadra, los hombres de al-Assad y sus aliados fueron cercando a sus adversarios en Alepo oriental.

Al momento de redactar estas líneas, todo augura que el Ejército Árabe Sirio ha logrado destruir a los rebeldes en Alepo oriental y tiene bajo su poder el 95 por ciento de la urbe. Por su parte, los rebeldes se rinden o intentan fugarse para evadir al pelotón de fusilamiento, el cual está muy atareado, de acuerdo a los multimedios anglosajones.

A todo esto, hay alguien que como Cerebro, el célebre roedor que brilla por su inteligencia y sus sueños de grandeza, no descansa: Vladimir Putin. El mandatario ruso convocó a una reunión de su gabinete de seguridad nacional para planear la liberación de Palmira, la cual fue conquistada por el Estado Islámico aprovechando el descuido de las fuerzas de al-Assad y la sospechosa pasividad de la Fuerza Aérea estadounidense.

La liberación del Palmira por parte de los sirios y sus aliados rusos en marzo de 2016 supuso un triunfo propagandístico y estratégico para Bachar al-Assad y Vladimir Putin, pues abre la posibilidad de controlar la frontera entre Siria e Irak. Por lo tanto, para Putin recuperar Palmira es una cuestión tanto de estrategia como de prestigio.

Asimismo, Putin planea la estrategia diplomática para su próxima visita a Japón, pues el mandamás del Kremlin es un “pensador estratégico y un reformador económico, cuya visión para Rusia es convertirla en una potencia moderna y respetada”1.

¿Qué significa la victoria de al-Assad en Alepo? Para Aron Lund de la Fundación Carnegie, la “derrota en Alepo dejará a la oposición siria en un callejón sin salida, no solo porque perderá su bien inmueble más importante, sino porque los bastiones rebeldes restantes son de poco uso como plataformas para revertir la marea de la guerra”2.

Por su parte, el periodista irlandés, Patrick Cockburn, cree que la guerra continuará, siempre y cuando, las potencias extranjeras apoyen a los rebeldes. Aunque reconoce que la mayoría de los sirios “creen que la lucha por Alepo decidirá el curso de la guerra”3.

En agosto de 2008 Rusia detuvo en Georgia el avance de los Estados Unidos en el Cáucaso; en febrero de 2015 los separatistas prorrusos lograron la victoria en Debaltsevo, lo cual significó la división de Ucrania y alteró la correlación de fuerzas en Europa; en diciembre de 2016 las Fuerzas Armadas rusas jugaron un rol primordial en la liberación de Alepo, lo cual supone que la influencia de Moscú en Medio Oriente y el Mediterráneo oriental se encuentra en su cenit. Esto es el verdadero significado de la victoria en Alepo y posiblemente presagia el fin de la guerra en el atormentado país árabe.

Aide-Mémoire.- Los dichos y actitudes de Donald Trump sobre China podrían provocar una guerra comercial entre ambos países.

  1. – Stent, Angela. The Limits of Partnership: U.S.-Russian Relations in the Twenty-First Century. Princeton University Press, Princeton, 2014, p. 273
  1. – A domino effect in Aleppo regimen victory? https://goo.gl/vmFEso
  1. If Assad Takes Eastern Aleppo He Thinks He Will Have Won the War https://goo.gl/yEyBte


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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

1 Comment

  1. JUAN
    14/12/2016 at 08:32 — Responder

    Muy complejo el escenario que describes Maestro, y como siempre, muy completa y documentada tu investigación.

    Saludos Soren

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