Opinión

Vino blanco bajo el Sol / El peso de las razones

 

I’m looking forward to Christmas

Though I’m not expecting a visit from Jesus

I’ll be seeing my dad

My brother and sisters, my gran and my mum

They’ll be drinking white wine in the sun

Tim Minchin

 

Al músico, comediante y activista ateo Tim Minchin le encanta la Navidad. No le mina su gusto ni la ola de consumismo, ni los gordos barbones vestidos de rojo en los supermercados. No es un amargado, ni vive en una pose pseudointelectual absurda: la Navidad es una buena época, mal haríamos en no darnos cuenta. Es una oportunidad para reencontrarnos con nuestros seres amados, para compartir algunos días con la familia; y, para los que vivimos lejos de los nuestros, el pretexto social y laboral perfecto para viajar y compartir con ellos vino blanco bajo el Sol. White Wine in the Sun sobresale de la producción musical de Minchin: es una canción conmovedora y profundamente humana. En ella, el ateo reconoce la importancia de los ritos, los mitos y las oportunidades de amar y compartir.

En Carta al Papa, Jürgen Habermas, otro ateo, se lamenta de una de las consecuencias más absurdas de la secularización: la abolición de los ritos. Todos los que vivimos bajo la estela de la muerte de dios lo sabemos: tenemos conciencia de que algo falta. Habermas nos relata la historia de un querido amigo suyo, ateo y anticlerical, que solicitó que a su muerte se realizaran los ritos y el entierro cristiano. Habermas reflexiona sobre este gesto póstumo: algo hemos extraviado en el mundo secular y laico. La democracia liberal se ha quedado sin el combustible necesario para congregar y unir a la ciudadanía en un proyecto público común.

Lo confieso: a pesar de mi abierto agnosticismo y mi frontal anticlericalismo, de mi desprecio profundo por la institución católica y sus vástagos sectarios, de mi molestia cotidiana con la falta de falibilismo, extremo dogmatismo e ignorancia de una amplia mayoría de los creyentes, amo la Navidad. No sólo ello, me conmuevo profundamente dentro de algunos templos y frente a la música sacra. No veo en ello a ningún dios ni divinidad, veo ahí la otra cara del ser humano: no la de violencia, corrupción y degradación, sino la de la búsqueda de sentido y comprensión. Los ritos se fundamentan en una profunda raíz de lo humano: una estética y religiosa. Creo que es posible una religión sin dios, creo que es posible una secularización ritualizada, creo que es necesario un ser humano que no se aleje de sus necesidades más hondas.

Este pequeño comentario quiero usarlo para desearles a todas las lectoras y lectores una muy feliz Navidad. Les deseo que compartan con los que más quieren no sólo una cena, sino algunos días. Que coman delicioso, porque también por ello amo la Navidad: es época de romeritos, bacalao y pavo. Que experimenten en estos días ese espacio mágico y ritual que por fortuna no hemos abandonado del todo: los días de compartir, y la celebración del amar y de los múltiples y ricos modelos de familia (pace el Frente Nacional por la Estulticia).

Beban vino blanco bajo el Sol. Yo lo haré con mi familia y mis seres amados. ¡Feliz Navidad!
[email protected] | /gensollen | @MarioGensollen

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Mario Gensollen

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