Opinión

Balance y prospectiva / Debate electoral

El año que recién concluyó fue un año especialmente interesante en la materia electoral, por la cantidad de fenómenos que se dieron en la materia en diferentes latitudes del mundo. De todo el calendario electoral internacional, cinco sucesos dieron forma al año en lo que respecta a comicios: el proceso electoral en la mitad de las entidades federativas y la elección de la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México, la elección presidencial en los Estados Unidos de Norteamérica, el referéndum optando por la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, el voto colombiano referente a la paz propuesta entre guerrilla y gobierno, y el referéndum revocatorio en Venezuela hicieron del 2016 un año ajetreado en cuestión comicial.

Dentro del contexto nacional, por primera vez el INE hizo uso de 74 nuevas atribuciones conferidas por la nueva legislación en materia de Instituciones y Procedimientos Electorales, realizando procesos electorales en conjunto con catorce organismos públicos locales electorales en igual número de entidades, para renovar doce gubernaturas, 245 diputaciones de mayoría, 171 diputaciones por el principio de representación proporcional y la renovación de 547 ayuntamientos. Mención aparte, merece la elección de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, cuyos cien integrantes, algunos electos y otros tantos designados, tienen como objetivo primordial el de dotar de un andamiaje constitucional a la capital en su nuevo rol de Ciudad de México.

Por la trascendencia de lo político hacia lo económico y social, el fenómeno de la elección presidencial de 2016 en los Estados Unidos abarcó la mayor cantidad de titulares en el último semestre del año, por encima de cualquier otra información periodística, tanto por el procedimiento en sí, como por lo aparentemente sorpresivo del resultado que le dio el triunfo a la fórmula republicana compuesta por el empresario Donald Trump como candidato a presidente, y al relativamente desconocido Mike Pience, exgobernador de Indiana, candidato a vicepresidente.

Bajo otras circunstancias históricas, el triunfo de Trump hubiese sido fundamentado en el poder adquisitivo del candidato, sin embargo, una de las características que lo llevaron al triunfo fue el discurso apelando al nacionalismo, circunstancia que en otra latitud mereció la realización de un referéndum de trascendencia política y económica: la pertenencia o no de la Gran Bretaña a la Unión Europea.

A finales de junio, en el Reino Unido se llevó a cabo un referéndum sobre la permanencia de Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar en la comunidad económica que agrupa a la mayoría de los países soberanos del centro-oeste de Europa, obteniendo el triunfo el NO por un escaso margen de 52 por ciento en contra de 48 por ciento. Si bien el resultado no es vinculante, tuvo como primera reacción la destitución del entonces primer ministro David Cameron, mientras que socialmente, el discurso nacionalista que, entre otros, enarboló la opción del llamado Brexit, provocó incidentes de racismo a minorías como los musulmanes e inmigrantes.

En tierras sudamericanas se llevaron a cabo dos ejercicios electorales de trascendencia regional. En Colombia se llevó a cabo un plebiscito para aprobar los acuerdos entre el gobierno de ese país y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Para que la ciudadanía pudiera expresar su aprobación al proceso de paz, el SÍ debería de ser de al menos el 13% (cuatro millones y medio de ciudadanos) del censo electoral, y obviamente prevalecer a la opción del NO.

Superando 3 veces el mínimo requerido con 13 millones de votantes, el 50.2% contestó con NO a la pregunta ¿Apoya el acuerdo final para la terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera?, mientras que el 49.8 por ciento se expresó en pro de apoyar dicho acuerdo.

Mientras, en Venezuela, se dio inicio a un referéndum nacional para la remoción del presidente, procedimiento que a finales de año fue cesado por la autoridad electoral, luego de la determinación de seis tribunales estatales de declarar nulos los procesos de recolección de firmas en las entidades. Lo que inició como un procedimiento válido en términos constitucionales concluyó con una crisis política que involucra al presidente, al Tribunal Supremo de Justicia y al órgano legislativo (Asamblea Nacional) quien declaró la ruptura del orden constitucional en aquel país.

Dentro del balance positivo, al finalizar el año electoral, el elemento común que podemos advertir es la incertidumbre como premisa de cualquier proceso electoral. Contra todos los pronósticos Gran Bretaña optó por salir de la Unión Europea y Colombia dijo NO al proceso de paz del gobierno con las FARC. De igual manera nadie podría haber asegurado con certeza, antes de la jornada electoral, que los Estados Unidos optarían por un nuevo modelo de gobierno representado por Trump, y no la continuidad de los planes implementados por Obama, que representaba la opción de Rodham-Clinton.

La prospectiva, que bien podría aplicar en 2017 y 2018, es el llamado a la participación electoral. Dado que de antemano nadie puede saber con certeza qué es lo que va a suceder, es con nuestro voto como modificamos, para bien o para mal, nuestro futuro.

 

LanderosIEE | @LanderosIEE

 

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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