Opinión

¿Consumir o no gringadas? / Alegorías Cotidianas

El efecto Trump escandaliza las mentes y produce un efecto negativo en nuestros compatriotas, no sólo de los que viven en Estados Unidos sino también de los que residimos en tierra azteca.

El descontento de los mexicanos hacia los comentarios despectivos y segregantes del nuevo presidente estadounidense ocasiona que tomemos personal lo dicho, nos calentemos las cabezas con ideas erróneas de lo que pasa y nos cerremos a la posibilidad de activar, inteligentemente, la economía local.

Cuando lanzan la iniciativa de no consumir productos estadounidenses la suma de estos es infinita pues un gran porcentaje de lo que día a día consumimos y utilizamos proviene de empresas del vecino norteño.

Iniciemos con el glamour y toque de distinción que da ir a tomar un café a Starbucks, en la actualidad es símbolo de bienestar y de gente bien. Sin embargo, hay una campaña que firma #adiosstarbucks donde se promueve no comprar bebidas en dicho establecimiento, sin que antes investiguen si de verdad Starbucks México es ciento por ciento mexicana, pues compró los derechos sobre la marca hasta 2037 Alsea, una empresa con cadenas de procedencia estadounidense como Domino’s pizza, Chili’s, Italianni’s, entre otras, que operan a lo largo de la República Mexicana y cuya ganancia es sólo para sus dueños mexicanos y para nadie más es decir, aun si no se consumieran los productos aquí, al Starbucks gringo no le afecta en nada, pues vendió los derechos de la franquicia a Alsea por lo que, los únicos perjudicados son los empleados y las familias de dicho grupo empresarial.

Quizá no hemos pensado los millones de empleados que tiene en el ámbito nacional la Industria Mexicana de Coca Cola, los productos que se producen son distribuidos por todo el país y de ello viven un gran número de familias en México.

Aguascalientes cuenta con una embotelladora y de ésta viven las familias de sus trabajadores, el no consumir productos de Coca Cola Aguascalientes sólo empeora la economía local y los restauranteros del estado que deciden no surtirse más de éstos productos, al tiempo que dan a conocer que no les importa el impacto en los empleos de la embotelladora, se enfrentan a dos retos: el primero reformular su carta de bebidas sin productos de la familia coca cola, el segundo ¿qué harán para satisfacer los paladares que pidan una bebida de dicho consorcio? Porque, independientemente de la obesidad y si son dañinos o no los productos, los comensales están acostumbrados a ellos y tarde o temprano se verán en la necesidad de incluirlos de nuevo en las cartas y respirará tranquilo el vendedor pues su comisión le llegará completa por alcanzar de nuevo a la meta.

Una de las propuestas contra Trump también era retirar el dinero de las cuentas de los bancos como CitiBanamex, mientras que no mencionaron a HSBC, para algunos es importante el tener un historial crediticio por lo que no es rentable cambiar el capital a otro banco e iniciar de 0 sólo por una llamarada de petate, lo mejor es esperar a ver cómo se torna la situación para después actuar en consecuencia.

Y qué podemos decir de las tiendas y marcas que llegaron para quedarse como Office Depot, Home Depot, Krispy Kreme, Acer, Apple, entre otras de las que nos servimos cotidianamente ya sea por un gadget o una tarea así, escribimos las columnas en una Acer, texteamos en Apple, compramos las plumas y los correctores en Office Depot, decoramos la casa con Home Depot y de paso a casa compramos un coffee and dona como la India María en Krispy Kreme, así de gringa es nuestra vida sin importar que se robaran los estadounidenses parte de nuestro territorio nacional, los estilos ya no de vida sino de supervivencia nos acostumbraron a ello y ahora, por despecho queremos negarnos al consumo poniendo en riesgo el salario de miles de familias mexicanas que trabajan en esas franquicias adquiridas también por mexicanos.

Será el desconocimiento de cómo funcionan las franquicias, el coraje del muro, nuestra testarudez o inmadurez emocional o intelectual las que nos permite actuar, repetir y hablar sin sentido alborotando mentes, saqueando negocios para empeorar la situación.

Todo lo anterior nos lleva a pensar que quienes repiten estos discursos carentes de conciencia social y sentido son los consumidores light de las redes sociales quienes no investigan qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, para qué y de quién sobre las franquicias de marcas estadounidenses. Además, si lo vemos desde otra perspectiva lo chic es que los nombres de los comercios estén inglés, eso produce algo en el cliente que le hace acudir a consumir ahí, lo que no ocurre con los nombres en náhuatl o inclusive en español.

Lo gringo se nos metió hasta la cocina, desde los centros comerciales enteros como Altaria hasta los clones de productos que venden en Tepito, como lo queramos ver el sistema mercadológico de los estadounidenses nos hizo grandes consumistas y si no fuera por los tacos y los tamales las cenadurías ofrecerían sólo hot dogs y hamburguesas.

El no consumir productos a los que ya estamos acostumbrados de marcas estadounidenses sería como no comprar en Fábricas de Francia sólo por el rencor de la guerra de los pasteles es decir, la batalla del 5 de mayo.

Es indispensable que cada uno en nuestro hogar hagamos un plan económico y que tratemos de seguirlo, también es indispensable ser consumidores responsables por la salud económica, mental y física, no imposiciones sin sentido.

Ahora que si de verdad le quiere dar la espalda a lo gringo, pues hágalo bien, y compre todo lo que usa diario un mexicano, desde el calzado hasta el teléfono pasando por el WhatsApp, Facebook, Google, Youtube, Netflix y demás ¿no le parece?

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

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