Opinión

Globalización vs proteccionismo / Taktika

 

Davos, Suiza. 17 de enero de 2017. Ante la élite económica y política reunida en el Foro Económico Mundial, el presidente de China, Xi Jinping, advierte, en un tono pausado pero firme, que: “No habrá ganadores en una guerra comercial. Seguir el proteccionismo es como encerrarse uno mismo en un salón oscuro: puede que evite el viento y la lluvia, pero también se quedarán afuera la luz y el aire”.

Ese mismo día, pero desde la capital británica, Londres, la primera ministra, Theresa May, anuncia que su país ha optado por un Brexit duro en los siguientes términos: “Tendremos libertad para establecer tipos impositivos competitivos y adoptar políticas que atraigan a las mejores compañías y los mayores inversores”.

Las escenas arriba descritas se relacionan con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar qué es la globalización y el proteccionismo y cómo los discursos de los líderes mundiales están modelando la economía global.

Con la caída del muro de Berlín, la posterior desaparición de la Unión Soviética y la revolución de la informática, entre otros factores, germinó un fenómeno, al cual se detalló como globalización, el cual ha sido definido como:

Conceptualización de la globalización

AUTOR DEFINICIÓN
Joshi Es un proceso de integración económica del mundo entero, a través de la remoción de las barreras al libre comercio y la movilidad del capital también como la difusión del conocimiento y la información
Cal, Verdugo y Fernández-Jardón Es la tendencia hacia una mayor apertura e integración de las actividades económicas

Fuente: Autor

Si la globalización es el anverso de la economía global, este fenómeno también tiene su reverso: el proteccionismo. Éste es precisado por el Diccionario de Administración y Finanzas como: “Imposición de aranceles elevados con objeto de proteger los productos nacionales de los productos importados, más competitivos, con objeto de fomentar la producción interior”.

Desde la aparición  en 1776 del libro La Riqueza de las Naciones -cuyo autor es Adam Smith-, los británicos y, posteriormente, los estadounidenses adoptaron su tesis de que el libre mercado y el libre comercio eran los pilares del sistema capitalista. Esta posición a favor del intercambio comercial y en contra del proteccionismo en los países angloamericanos fue repudiada, con motivo de la Gran Depresión, cuando en 1930 los Estados Unidos aprobaron la ley Hawley-Smoot, la cual elevó unilateralmente los aranceles a los productos importados. La respuesta de otros países no se hizo esperar: Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido firmaron convenios especiales para comerciar en términos más favorables.  

La Gran Depresión de 1929, progenitora de la guerra comercial, se unió al revanchismo en Alemania, el irredentismo de Italia y el expansionismo del Japón para desembocar en esa gran tragedia que fue la Segunda Guerra Mundial. Tras este sangriento drama, se creó el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), con el objetivo de reducir los aranceles.

En 1979 llegó al poder en el Reino Unido una mujer: Margaret Thatcher. La Dama de Hierro aplicó un programa económico basado en la desregulación, la privatización de las industrias propiedad del Estado, el mantenimiento de una mercado laboral flexible, la marginalización de las centrales obreras y la centralización del poder en el ámbito federal.

Thatcher encontró, como dirían las Flans, su “alma mía, alma gemela” en el presidente estadounidense Ronald Reagan. Ambos difundieron las virtudes del libre mercado y el libre comercio: su canto homérico al capitalismo encontró oídos dispuestos en América Latina, en donde uno de sus más dilectos pupilos fue el mandatario mexicano Carlos Salinas de Gortari.

La Gran Recesión de 2007-2009, las debacles estratégicas en Afganistán e Irak, el ascenso de China y la resurrección de Rusia como gran potencia, aunado a factores internos como el estancamiento de la clase media y una inmigración desordenada, influyeron para que ocurriera el Brexit -la salida del Reino Unido de la Unión Europea- y la victoria electoral de Donald Trump. Estos dos acontecimientos señalan que ni el Reino Unido ni los Estados Unidos “liderarán la liberalización económica de sus regiones o del mundo en el futuro próximo”1.

Como en la política los vacíos se llenan,  cargar el proyecto globalizador ha recaído en China: el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab dijo que la presencia del mandatario chino era un signo del cambio de un mundo unipolar, dominado por los Estados Unidos, a un sistema multipolar. Schwab concluyó diciendo: “En un mundo marcado por una gran incertidumbre y volatilidad el mundo voltea a ver a China”2.

Mientras tanto, el diario Global Times, muy ligado a la jerarquía china, afirmó en su editorial que: “La globalización se ha convertido en una necesidad en una sociedad moderna. China se ha beneficiado de la globalización, y tomará las acciones para promover la globalización”3.

La globalización también genera perdedores, algo que Xi Jinping reconoció: “Es verdad que la globalización creó nuevos problemas, pero esta no es la justificación para eliminar la globalización económica completamente. Deberíamos adaptarnos y guiar la globalización económica, amortiguar sus impactos negativos y entregarle sus beneficios a todos los países”.

En momentos en que el próximo mandatario de la Unión Americana, Donald Trump, se comporta como un adolescente caprichoso, es reconfortante  saber que hay estadistas de la talla de Xi Jinping y Angela Merkel que velan por la estabilidad de la economía mundial.

Aide-Mémoire.- Rusia, aprovechando el vacío de poder en Washington, avanza sus líneas geopolíticas en Libia, apoyando al nuevo hombre fuerte, Jalifa Haftar.

 

  1. – The Demise of Anglo-American Economic Leadership https://goo.gl/Xa6tA4
  2. – Global helmsman Xi Jinping steps us with charm offensive https://goo.gl/I9mzyV
  3. – Globalization needs efforts from all nations http://www.globaltimes.cn/content/1029339.shtml

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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