Opinión

Más horas de trabajo… / Punto crítico

Ante el alza en los precios de los energéticos a partir de este año, los especialistas en cuestiones económicas han dado a conocer algunas de las medidas que los ciudadanos podríamos tomar para enfrentar esta crisis que auguran irá en aumento.

Unos se refieren al endeudamiento, hay que evitar los créditos, incluso si éstos son a tasa fija; además habrá que reducir al mínimo el uso de las tarjetas de crédito, si es posible hasta cancelarlas.

Otra de las opciones es buscar nuevas fuentes de ingreso, a pesar de que esto último trae consecuencias no sólo en el plano familiar sino hasta en la salud de las personas.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publicada en la revista The Economist, se concluyó que cuanto más trabajaban las personas, más disminuía su productividad.

Esta misma semana también se dio a conocer el resultado de un estudio llevado a cabo en la ciudad sueca de Gotemburgo. Ahí en el hogar de ancianos de Svartedalen en el que trabajan 68 enfermeros, se redujo a seis horas la jornada de trabajo del personal.

El experimento reveló que los empleados se sintieron más sanos, lo que disminuyó las licencias por enfermedad, además de que la atención de los pacientes en general mejoró considerablemente.

Esta investigación de Gotemburgo es la más reciente de una serie de pruebas de jornadas laborales más cortas realizadas en Suecia, un país que se enorgullece de su generoso bienestar público. Los activistas laborales incluso han promocionado constantemente a aquella nación como un modelo a seguir.

Contrario a lo que allá ocurre, aquí cada vez trabajamos más. De los 35 países medidos también por la OCDE, México se encuentra a la cabeza con 2 mil 237 horas laboradas en promedio al año, seguido por Corea (2 mil 163) y Grecia (2 mil 37).

Cabe destacar también que la media en el mundo es de mil 766 horas de trabajo al año por persona, es decir, que un mexicano pasa 480 horas más del promedio global en el centro de trabajo.

A pesar de que efectivamente trabajamos mucho, los resultados no saltan a la vista.

En definitivo, no hemos podido construir un escenario en el que los frutos de este esfuerzo colectivo nos coloquen siquiera en la lista de las naciones que como en los ejemplos que ya hemos mencionado, con poco hacen más.

¿Qué nos espera? Sin duda tendremos que trabajar más. Ello traerá, como ya lo hemos constatado, graves consecuencias.

Para empezar, habrá de darse una pérdida de valores (mayor a la que padecemos), y es que al enfrentarnos con un panorama en el que las nuevas generaciones crecerán sin la vigilancia de sus mentores, ya siquiera de un adulto, y bajo un contexto de violencia y crisis económica, no podremos esperar que esto se revierta.

Ante la imposibilidad de llevar al hogar lo necesario, crecerá la delincuencia y cada vez más personas se van a enfilar a los cárteles de la droga.

Además, la vida sedentaria que tenemos la mayoría de los mexicanos nos ha llevado a ser el país con más personas con sobrepeso y obesidad en el mundo, al estar más tiempo laborando seguramente empezará a darse un aumento en los problemas de salud consecuencia de nuestros hábitos alimenticios.

Dejo en la mesa esta reflexión de Milton Friedman: “Sólo una crisis, real o percibida, da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente”.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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