Opinión

La corrupción / Política For Dummies

 

Según un estudio presentado por Transparencia Internacional sobre percepción de corrupción, México se encuentra dentro del 40% de los países más corruptos en el mundo, somos el país más corrupto de la OCDE; nos vemos igual de corruptos que Mali o Filipinas. En este informe, México cayó 28 posiciones en el ranking internacional. Además se coloca como último lugar dentro de los países de la OCDE.

El estudio de Transparencia Internacional consideró a 176 países, ningún país obtuvo la calificación de 100 puntos, es decir, ningún país se percibe como totalmente libre de corrupción. México obtuvo 30 puntos de 100 y se encuentra en el lugar 123. Transparencia Internacional informa que los países menos corruptos son Nueva Zelanda y Dinamarca y los más corruptos Somalia y Sudán. En comparación con principales competidores económicos (China, India o Brasil), México está por debajo de ellos casi 40 lugares.

Según Forbes, estimaciones del Banco Mundial y otros expertos, en promedio la corrupción nos cuesta el 14.5% del Producto Interno Bruto del país, lo que equivale a 2 billones de pesos, en otras palabras 174 veces el presupuesto de la Universidad de Guadalajara, erradicar la corrupción podría significar que 2 millones 924 mil alumnos accedan a estudios superiores.

Bajo estas condiciones, podríamos considerar que en México no hay piso mínimo para establecer un campo de acción política y económica estable. Y contextualizando; México tiene en la corrupción uno de sus principales enemigos dentro de la negociación con Donald Trump y otros aliados estratégicos, porque ¿quién quiere negociar con instituciones corruptas y falsas? ¿Con gobiernos que desvían recursos, abusan de sus funciones y el nepotismo es su principal política de gobierno?

La Real Academia Española define corrupción con los siguientes nada agradables adjetivos: alterar y trastocar la forma de algo, echar a perder, dañar, depravar, pudrir o hacer que algo se deteriore. Y eso ha hecho la corrupción en México, que de manera transversal sin dejar libre a alguna nadie se ha metido en las entrañas de nuestras instituciones, empresas, sociedad y entre nosotros mismos.

La ley 3 de 3 define 10 tipos de corrupción entre los que destacan: soborno, abuso de funciones, tráfico de influencia, obstrucción de justicia o nepotismo. Y entre esos tipos no solo están las instituciones de gobierno, sino también las empresas y la sociedad en general.

El presidente está equivocado cuando afirma que la corrupción es cultural, pensar que así somos los mexicanos o percibirlo como el arte de ser corrupto es una mediocre manera de verlo, así no somos y no es cultural. Es estructural: debemos cambiar nuestras instituciones, reformarlas y revolucionarlas, desde las gubernamentales, empresariales, educativas y hasta las familiares.

El Sistema Nacional Anticorrupción busca ser esa política nacional que erradique la corrupción en México; construir un conjunto de instituciones fuertes que sancionen a los corruptos de manera ejemplar, para así hacer una pedagogía anticorrupción. Sin embargo para que funcione a la perfección se estiman más de 15 años. Sonarán lejanos pero son avances gigantes en un país donde gracias al régimen en el que nuestra sociedad se construyó durante más de 70 años, la corrupción está en nuestros huesos, como afirma Antonio Villaraigosa. En México todos tenemos algo de priista.

Afirma Viridiana Ríos, académica, que según estudios donde se analizaron modelos anticorrupción, ningún modelo ciudadano funciona a la perfección, porque los ciudadanos se corrompen, se convierten en políticos, persiguen sus intereses, se preocupan por el sueldo y responden a intereses políticos. Sin embargo, México debe y puede ser la excepción, desde la sociedad civil, ese ente que ha dinamizado el país y este tipo de acciones es de donde tienen que impulsarse las ideas y políticas de rendición de cuentas y fiscalización para que estos ejercicios funcionen.

Para combatir la corrupción, ese Sistema Nacional y su Comité de Participación Ciudadana deben tener como prioridad la construcción de una política nacional de educación cívica anticorrupción. Debemos construir un modelo educativo en los valores cívicos y democráticos que irradie en los hogares mexicanos. Se debe satanizar la corrupción: debe salir del argot la frase: el que no transa no avanza o el que agandalla no batalla, pensar que es cultural, que así somos y que nadie nos va a cambiar, repito, es erróneo, mediocre y conformista: y así tampoco somos.

Debemos replantearnos una reflexión principal: los corruptos llegan al poder porque los ciudadanos los votan, no votemos por ellos ni votemos por personajes públicos que alguna vez hayan tenido relación con gobiernos corruptos: que nadie vote a algún miembro del gobierno de Duarte, de Medina, de Borge, de Reynoso Femat, que no se nos olviden las caras de los corruptos, los corruptos permanecen en las empresas porque nadie los denuncia, denunciémoslos y no solo cuando no nos beneficia la corrupción, sino incluso cuando somos cómplices, además sancionémoslos no comprando sus productos o servicios; los corruptos siguen en las calles porque nadie los señala, no nos señalamos a nosotros mismos, violamos la ley de manera sistemática y hacemos actos corruptos porque así la vida es más fácil, señalémoslos.

 

@caguirrearias

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Carlos Aguirre

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