Opinión

De la educación, el combustible, las manifestaciones y los políticos / Alegorías Cotidianas

En días pasados observamos los asaltos a comercios en diferentes estados del país y el cómo saquearon indistintamente a los consorcios “gringos” y los mexicanos  sin pena alguna y sin que la alza de precios haya llegado en sí. El gobierno paga a algunos malandros o envía policías encubiertos a iniciar el desorden y el resto lo hace la población por sí sola. Se necesita un valiente para que los demás, como borregos, lo sigan en los disturbios.

Ahora sabemos que parte de la canasta básica son las pantallas, ventiladores, lavadoras, colchones y todo lo que se llevaron arbitrariamente. Sin duda alguna estos mexicanos que actuaron contra el gasolinazo no sufren de remordimiento de conciencia y tal vez, algunos de ellos, se sienten hasta orgullosos de haberse chingado unas cuantas cosas.

Indiscutiblemente, el saqueo de las tiendas demuestra sólo una cosa: Somos un país sin cultura.

En un país civilizado la población no saquea durante las manifestaciones contra el gobierno, su inteligencia intelectual le da muchas más posibilidades para dejar ver su descontento que el poner todo patas p’arriba.

Sabemos bien que vivimos en un mundo antidemocrático, sin embargo, una población mejor preparada evitaría que el gobierno hiciera de las suyas cada vez que le pegara la gana. Un país de primer mundo no pone a un tranza sin conocimiento en un consulado y tampoco se amedrentaría con las amenazas del vecino.

La nula democracia en México la representa el gasolinazo pues, ser político es un gran negocio por los bonos, sueldos y todo lo que se agencian por medio de las tranzas y las cuotas por debajo de la mesa, si les preguntáramos a los diputados, senadores, regidores etc., si ejercerían sus puestos con un salario muy inferior, y más normal que variara entre los nueve mil y 20 mil pesos por cargos, probablemente comprometidos dirían que sí; sin embargo, de tener esos salarios la carrera política sería menos atractiva de lo que es ahora.

Los diputados, senadores, gobernadores, regidores y presidentes municipales deberían de pagar su propia gasolina y telefonía celular, tienen recurso suficiente para hacerlo y perfectamente pueden incluirlos en sus gastos personales de transportación y comunicación como la mayor parte de los mortales lo hacemos con la diferencia de que nosotros tenemos un salario inferior y el de ellos, además de ser mayor, se infla continuamente de manera inquietante.

El gasolinazo no va a parar y en algunos lugares los daños a terceros serán constantes durante un tiempo, es un círculo vicioso de quienes no ven el aumento indistinto de la gasolina como un problema económico nacional sino como la oportunidad para ser acreedores de lo ajeno.

Ahora sabemos que el aumento al salario mínimo no fue una casualidad sino un hecho ante el probable repudio de la población a la alta de los precios sin embargo,  aunque los empresarios firmen tratados, pocos son los que realmente aplicarán el aumento en los sueldos de trabajadores que no saben leer y escribir o que las circunstancias de vida los llevarán a laborar en empresas de limpieza, seguridad, estibadores, cocineros, etc.

Un gobierno igualitario no tendría diferencias de salario entre el secretario del gobernador, quien también tiene un secretario, y un secretario de una dependencia. Probablemente el secretario que da la cara al público atendiendo una dependencia ganará seis mil pesos, mientras el secretario privado ganará lo que acuerde con el gober.

Peña Nieto pide que los estados se sumen a un presupuesto austero mas ninguno se baja los sueldos y se acerca a lo normal.

¿Se ha preguntado usted si realmente es indispensable ganar más de cien mil pesos mensuales por tener un cargo público? Un maestro atiende diariamente entre 25 y 150 alumnos todos los días y recibe alrededor de ocho mil pesos mensuales; un intendente de una de las universidades estatales recibe dos mil 400 mensuales por hacer el aseo día a día; un policía, quien tiene una carga pesada y de riesgo, gana alrededor de diez mil pesos; entonces ¿cuál estima usted que sería el salario justo para los diputados, senadores, regidores, presidentes municipales, gobernadores y equipo?

Lo mismo podemos preguntarnos en torno al alza del combustible ¿cuánto ganan las cabecillas del movimiento llamado gasolinazo cada vez que aumentan los precios? ¿a dónde irá a parar lo recaudado? Pues a todos nos dicen que es para pagar el costo maquillado de la misma cuando al leer entre líneas podemos comprender que tras todo este aparato político hay gato encerrado.

En cuanto al gasolinazo, la población no tenemos cómo saber diariamente el precio del combustible, las gasolineras no tienen tableros donde nosotros, como usuarios, podamos consultar el costo por litro y algunas aún no se modernizan con la facturación en línea y no es posible buscar en la red el precio por estación pues pocas están preparadas para ello. Que las estaciones de servicio no tengan una página web o tableros donde pongan los precios fluctuantes nos hace más vulnerables al robo, no de litros incompletos sino de pago por “litro”, seremos testigos de números diferentes no sólo por día y región, sino también por gasolineras.

Con drama y sin él, seguiremos en el tercermundismo, claro está, si la prueba PISA nos coloca al igual que los países subdesarrollados africanos lo más lógico es que nuestros políticos y sus estrategias también sean bananeras.

A los mexicanos sólo nos queda seguirnos prepararnos, denunciar todo precio excesivo, mientras sea comparable, y volvernos a las energías renovables.

Si usted como yo no sabe andar en bicicleta, sólo queda decir que nos llegó el tiempo, no por ser ecológicos sino para poder llegar puntuales a nuestro trabajo si no podemos costearnos el transporte.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

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