Opinión

La fantasía escapista de revivir The O.C. (o cualquier serie puberta) / Bocadillo

Pasaron más de 10 años sin que yo revisitara por completo The O.C., la serie de Warner acerca de un grupo de outsiders en el condado de Orange en California, misma que fue una especie de obsesión pasajera para todos aquellos que éramos muy jóvenes para 90210 pero algo huevuditos para disfrutar de Zack y Coddy o Victorious. Es parte de aquella manada de programas que formaron nuestro léxico, manera de interpretar las relaciones y culpables de retorcida visión del mundo: Gilmore Girls, Everwood, One Tree Hill e incluso hasta Jack & Bobby.

Un día después de navidad me sentí nostálgico y recuperado de lo impactante del revival de Gilmore Girls, me atreví de entrar a la visión de ver por completo las aventuras de Seth y Ryan en Newport Beach. Caí en cuenta que al menos tenía siete años sin ver algún capítulo entero y más de 10 sin tocar el primer episodio. Fueron cuatro temporadas con críticas mixtas pero se capturó el famoso rayo en la botella para alcanzar el estatus de serie de culto.

Ver los primeros episodios conociendo lo dramático del final o los cambios en algunos personajes es agridulce. Marissa no puede ser más trágica en la totalidad de su arco mientras que uno sólo desea que Ryan sea feliz. La historia de Seth y Summer fue la que finalmente tomó un protagonismo, el corazón oculto del show y todo el embrollo inicial para que fueran novios obviamente uno no lo siento tan dramático porque incluso ambos salían en los billboards del programa. Lo siento, Anna Stern.

Y sí, como comentaba en una columna anterior, The O.C. cumple las condiciones de escapismo necesarias para que incluso en México todos los fans viviéramos una vida sustituta por medio de los Cohen. Uno ansiaba estar ahí y vivir esas aventuras, en lugar de ir a un CBTiS o Secundaria Técnica. Y en esta edad, casi a los 30, se le suma el recordar toda la adolescencia. Lo padre de OC es que no son chicos populares o unos nerdos, más bien va sobre cuatro amigos (dos parejas) que pasaban el rato y eran apestados voluntarios, a pesar de sus good looks. Las personas como yo se identificaban con Seth, alguien que siempre se creyó demasiado bueno para su sociedad, pero conozco algunos Ryan, banda siempre con la nube lloviéndoles encima. Y varias Marissa, llamando el drama o jodiendo su vida. Por supuesto, están las Summer, a quienes sólo les sonríe el mundo. Sus problemas pubertos me suenan tontos, pero a los 16 es tu vida el que no te sonría la persona que te gusta.

Los contenidos tienen algunos matices. Muchos son, como dije, un escapismo masturbatorio. Caso de OC. Queremos amigos aśi. Otros son fantasías de poder, como Mr. Robot ya que no necesariamente quisiéramos vivir la vida de un bipolar adicto a la morfina que destruyó las finanzas globales. Hay otros programas, como Newsroom o House of Cards, que los tomamos demasiado en serio porque vagamente tratan sobre nuestra profesión. Queremos aprender y usar esas lecciones en la sala de juntas.

Finalmente me pregunté. ¿Vale la pena gastar 92 horas viendo The O.C.? Supongo que es mejor 92 horas viendo Facebook o vídeos de Playground.
@masterq | bocadillo.mx

The Author

Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

1 Comment

  1. Cristian
    16/01/2017 at 22:01 — Responder

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