Opinión

La geoeconomía de Mr. Lighthizer / Taktika

Nueva York, Unión Americana. 3 de enero de 2017. Conforme a su estilo de usar -y dirán sus críticos- de abusar de las redes sociales, el presidente electo de los Estados Unidos, Donald J. Trump, anuncia, vía correo electrónico, la nominación de Robert Lighthizer como representante comercial. Para el multimillonario neoyorquino, su nominado peleará por “buenos acuerdos comerciales que pongan en primer lugar al trabajador estadounidense”.

El hombre del peluquín y el bronceado permanente concluye su comunicado diciendo: “Él hará un trabajo sorprendente ayudando a voltear las fallidas políticas comerciales que le han robado la prosperidad a tantos estadounidenses”.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar al amable lector qué es la geo-economía, quién es Robert Lighthizer y qué significado tiene su designación para el mundo y México.

La geo-economía se define como el “uso sistemático de instrumentos económicos para lograr los objetivos geopolíticos”1. Los instrumentos de la geo-economía se dividen, según el escribano, en dos: “palos” y “zanahorias”.

Los “palos” se refieren a las herramientas económicas que se utilizan para presionar o castigar a un país determinado y son: sanciones, embargos y bloqueos. Las “zanahorias” son los utensilios comerciales empleados para premiar a cierta nación-estado y son: nación más favorecida y acuerdos preferenciales (tratado de libre comercio, unión aduanera, mercado común y unión económica).

La Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos es la encargada de desarrollar la política comercial y de inversión, supervisar las negociaciones comerciales y representar los intereses norteamericanos en la Organización Mundial de Comercio.

El hombre designado por Trump para aplicar los “palos” y las “zanahorias” es Robert Lighthizer, oriundo de Ashtabula, Ohio, quien estudió leyes en la Universidad de Georgetown. Tras graduarse, Lighthizer se unió a la prestigiada firma de abogados Covington & Burling. Posteriormente, trabajó para el poderoso político de Kansas, el republicano Robert Dole, en el Comité de Finanzas del Senado estadounidense.

A continuación, Lighthizer se unió a la Oficina del Representante Comercial en calidad de subdirector. Su función principal consistió en supervisar la política industrial y seguir a ciertos sectores económicos clave: acero, agricultura y servicios. Lighthizer se curtió en las negociaciones con la Unión Soviética y el Japón.

Su desempeño le ganó fama como un “tipo amistoso”, quien enfatizaba el “arte de la persuasión”, pues él sabe que ahí es “donde reside la influencia”. Asimismo, Lighthizer “siempre tiene la última palabra”2.

Tras terminar su periodo gubernamental, Lighthizer trabajó para la firma de abogados Skadden, Arps, Slate, Meagher & Flom, en donde se enfocó en litigación comercial, asesoría política e iniciativas legislativas para coaliciones y corporaciones de los EUA.

En 2011, Lighthizer publicó un artículo en el Washington Times en donde propugnaba por el uso de aranceles para promover a la industria estadounidense: “El ícono del conservadurismo moderno, Ronald Reagan, impuso cuotas al acero importado, protegió a Harley-Davidson de la competencia japonesa” y se preguntaba “¿Cómo lograr el objetivo conservador toral de hacer a los mercados más eficientes mientras se permite que China manipule constantemente el comercio a su favor?”3.

El candidato Donald Trump mostró durante la campaña su desagrado por acuerdos comerciales internacionales tales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP). El neoyorquino prometió negociar tratados más favorables a los Estados Unidos y aplicar aranceles a los países que violen las reglas comerciales, particularmente China.

Al ganar la elección presidencial, Trump buscó alguien que, en el aspecto comercial internacional, aplicará la máxima de Timbiriche: “Tú y yo somos uno mismo”. Para tal efecto, nombró al profesor de economía de la Universidad de California en Irvine, Peter Navarro, como su consejero de política comercial internacional. Navarro es conocido por ser un crítico brutal de la diplomacia económica china. Navarro y Lighthizer serán la dupla encargada de presionar a China.

El nombramiento de Lighthizer también debe entenderse en el contexto de que los votantes en los países angloamericanos han demandado recobrar el control de sus economías nacionales. En pocas palabras, el Brexit y la elección de Donald Trump como el próximo presidente norteamericano señalan que ni el Reino Unido ni los Estados Unidos “liderarán la liberalización económica de sus regiones o del mundo en el futuro próximo”4.

La nominación de Lighthizer ya cobró su primera víctima: ayer martes 3 de enero, Ford anunció la cancelación de una inversión por mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí.

México, golpeado por el “gasolinazo”, debe reaccionar al hecho de que Trump nos hará una guerra económica de baja intensidad. En caso de no hacerlo, el despertar será amargo, muy, muy amargo.

Aide-Mémoire.- ¿Serán Putin y Trump la “pareja atómica” de la geopolítica?

 

  1. – Blackwill, Robert D. y Harris, Jennifer M. War by Other Means: Geoeconomics and Statecraft. Belknap, New York, 2016, p.1

 

  1. The steel trade negotiations; the experts who will forge the new quotas: https://goo.gl/MxwJn6

 

  1. Lighthizer: Donald Trump is no liberal on trade https://goo.gl/9zgLDa

 

  1. – The Demise of Anglo-American Economic Leadership https://goo.gl/Xa6tA4

 

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Soren de Velasco Galván

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