Opinión

La lucha por la presidencia: nuevos actores y cercos informativos / Piel curtida

Manuel Castells ya advertía sobre la capacidad de los grupos de poder para activar sus recursos y redes de colaboración aún en la Internet, aparentemente democrática, y durante los últimos días México ha sido testigo de la forma de hacer juego político encarnizado a través de la información, que aunque genera un ambiente cada vez más desconcertante que impulsa la especulación, también abre la posibilidad a nuevos actores y al establecimiento de nuevas formas de organización civil, lo cual es el gran reto ante un periodo de lucha por la presidencia de la República que ha iniciado de manera álgida este 2017.

La liberación del precio de la gasolina en México significaba que el Estado ya no establecería los precios máximos de gasolinas y diésel, permitiendo un sector abierto a la libre competencia, por lo que diferentes empresas ofrecerían sus productos con calidad y costos variables, pero la falta de una preexistente diversidad de ofertantes representó una fuerte inflación para este energético, lo cual generó una indignación generalizada en el país para la clase media, trabajadora y obrera; una fórmula que en otros países, como Brasil, Venezuela, Francia y Estados Unidos ha demostrado desestabilizar el espejismo de una economía, aunque afectada, aceptable.

Ha iniciado la guerra por la presidencia, donde la ciudadanía no sólo será el objetivo a convencer, sino que también se utilizará como parte del mensaje, si no es que la población se unifica para conformarse como un actor distinto al que ha presentado la historia.

En el país ya no sólo están indignados los jóvenes universitarios que esperaban un presidente con cierta calidad moral, educativa y cultural; se han sumado los empresarios nacionales, los pequeños y medianos que permiten sostener la economía interna; y ahora la clase media, aquella que suele votar -a diferencia de los jóvenes-, por cierta tranquilidad o en alternancia cuando ven amenazado su espacio inmediato por un posible cambio que parece aprovecharse de las aportaciones que realizan a través de sus trabajos.

Este es el escenario perfecto para el juego político de los diferentes grupos de tradición en México, ya sea sean del partido hegemónico, de la oposición conservadora o de las ficticias izquierdas que no ha logrado robustecer su capacidad de agencia; y el común denominador será la producción y transmisión de información, tanto que hasta la movilización social será utilitaria a comparación de otros momentos, donde cualquier tipo de asociación por indignación representaba una amenaza, pues se ha identificado que la masa, la protesta, cala hondo y enardece, por lo que se buscará encausarla.

Frente a las diferentes manifestaciones por el gasolinazo se ha presentado un cúmulo de información sobre violencia, saqueos y altercados a través de medios digitales y tradicionales, una táctica que se ha reconocido y documentado a través de los años en diferentes naciones, no sólo la mexicana; pero además, en esta ocasión, se ha logrado llegar a un punto de paranoia colectiva que debe preocupar y ocupar a la sociedad civil; muestra de ello fueron los diferentes establecimientos comerciales que cerraron ante la posibilidad de allanamientos, por lo que es necesario vislumbrar de manera puntual los diferentes actores en este periodo de tensión generalizada.

Si bien, se debe aceptar que la masa exacerba las pasiones de sus elementos, por lo que algunas personas podrían realizar actos de vandalismos, las movilizaciones en México han madurado y logrado implementar diferentes acciones para evidenciar y alejarse de dichos episodios que pueden minimizar el sentido de la protesta social, en especial frente a grupos que buscan “reventar” manifestaciones; sin embargo, también es necesario reconocer que existen algunos individuos, los pocos, que frente al escenario presentado mediática y socialmente, identifican la oportunidad de realizar atracos, pero se debe reiterar: son los pocos. La falta y el exceso de información desarticulan la resistencia, y en momentos de incertidumbre la información simplemente fluye, se incrementa, fragmenta y distorsiona con mayor rapidez.

El poder es relacional, el poder es la razón, no sólo para la clase política, sino que también para los sujetos, y este año será decisivo para que en México se consolide una sociedad civil empoderada, no sólo capaz de elegir a sus dirigentes de una manera racional, sino que también de establecer los límites de sus acciones y reconfigurar el llamado pacto social por el cual se establecen los Estados, los gobiernos; pero será sustancial la participación de aquel sector que ha logrado un cierto grado de consciencia política, de educación, para que más allá de la denuncia genere empatía con los diferentes sector y grupos que componen la sociedad y así conformar una comunidad crítica y proactiva.

Durante los próximos meses se presentarán diferentes combates informativos, muestras -aunque tal vez no hechos- de aquellas acciones políticas que se han esperado de manera latente, como la reducción al salario de burócratas y funcionarios de primer nivel, pero los individuos también pueden emprender diferentes estrategias para evitar la paranoia, el miedo. Por ejemplo, al momento de compartir información, se puede recurrir a la grabación de elementos que evidencien su actualidad y el sitio al que hace referencia; al momento de la protesta, crear espacios huecos alrededor de posibles perpetradores al alejarse de los mismos y grabar sus actos; así como el contrastar fuentes y datos emitidos por diferentes medios de comunicación. La solidaridad no sólo se debe presentar en las calles, también el espacio digital, en la cotidianeidad y en la distancia.

México se prepara para un nuevo periodo electoral y es indispensable reconocer que el voto nulo nunca fue una opción, pero además será fundamental el revalorar y sanear la imagen de la protesta social como un elemento de la vida democrática de las naciones y un instrumento para exigir la voluntad política del Estado y sus funcionarios. Como nunca, será necesaria la actuación de la sociedad civil, el desarrollo de redes de colaboración e información crítica y pertinente.

 

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@m_acevez


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Juan Luis Montoya Acevez

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