Opinión

La teoría del meme / Bocadillo

Estamos presenciando en vivo el auge y caída del meme como una forma de comunicación. Puedes pensar en meme como cualquier imagen con letras (en fuente Impact, no less), pero eso sería vivir en el error. Demandar la realización de un meme es como comisionar un algo viral: imposible, ya que el meme no es un formato o algo que se piense, solamente se genera o transforma. De hecho, los memes y virales suelen hacer crossover. Edgar [se cae] fue un meme antes de que se generalizara la palabra, mientras que los memes dosmileros eran algo de frikis, usuarios de NeoGaf o lectores picuados de The Oatmeal. ¡Ahora resulta que los Pictolines inventaron la comunicación visual cuando Matthew Inman llevaba años desmintiendo mitos así! Es más, los moneros de La Jornada, El Chamuco y veteranos como Abel Quezada también usan la gráfica desde hace lustros como medio de comunicación. Que ellos no hacen viñetas, bueno [estimado fanático de Scott McCloud], está el trabajo de Trino (con o sin Jis) o las historias surrealistas de Jis en Solitario. Digo ¿Hablar de Peña Nieto en un cartón donde un hombre está a punto de cortase el pene no es de genios?

Eso me lleva a los memeros. Como en los perros, hay razas. Hay gente con un cotorreo bastante avanzado, como los norteños de La Teoría del Meme y toda la comunidad alrededor de el Televisawave (vaporwave aplicado a iconografía noventera pitera mexicana) o parodias como Pitoline o Photoshop estético. Genios. Por otro lado, hay cosas como Memes {inserte ciudad}, donde por medio de la polarización y discriminación se generan likes y números impresionantes. Por ejemplo, la Memería y Memes UAA tienen un handicap increíble e incluso la audiencia les manda contenido, pero suele tener un argumento pobre, insulso e infantil: marcar diferencias sociales, raciales y económicas. Para muestra, todos esos jpgs donde se intentan explicar las diferencias entre Aguascalientes y Jesús Marías con base en supuestos o prejuicios. O entre el ITA y la UAA. Por eso el meme como lo conoce el vulgo no puede ser explotado de dicha manera para un cliente serio; una marca, político, figura pública o institución. ¿Se imaginan al ICA con un meme donde discrimine a aquellos que no son culturosos? ¿A Jumex miándose sobre Del Valle? Pues no, porque lógica, publicidad y discurso.

La rana Pepe (en la era preTrump) sí es un meme y de los que tienen una gran historia. Era parte de un cómic stoner y surrealista, cuando en 4chan fue sacada de contexto y quedó como un clásico para la red. Meme genuino. No los orates de Quiero ir al antro wowowo. Es más, Pusheen es más que un meme y era parte de otro webcómic donde los protagonistas eran una joven pareja, siendo que la ilustración del gatito quedó para la historia. Es la diferencia entre crear un meme de cero y una transformación genuina, decidida por la audiencia.
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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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