Opinión

Los holocaustos de hoy / Cinefilia con derecho

Durante el cine debate que organiza la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el viernes 27 de enero y en el del Día de Conmemoración del Holocausto se proyectó la película La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg, moderó el debate Rubén Díaz López y participaron las asociaciones Yetlanezi Atzin, Migrantes Organizados y Voces Unidas, entre otras.

La temática de la cinta es conocida: en el contexto del exterminio de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, el empresario alemán Schindler comenzó reclutando empleados de esta comunidad como un negocio, pues prácticamente trabajaban gratis. El hábil y sibarita comerciante inicialmente los usa como mano de obra, en la medida que el asesinato y la discriminación se va recrudeciendo comienza a tomar conciencia, y de un ambicioso empresario se transforma en un salvador de judíos, su fábrica se convierte en un refugio.

A pesar de que la cinta fue ampliamente premiada (7 Oscar) y es prácticamente reconocida como un ejemplo para hablar de derechos humanos, las críticas no faltan, como dice Juan Patricio Riveroll en un excelente artículo en Letras Libres “Al recrear un evento como el holocausto debe de haber un acercamiento académico a la realidad, a la verdad histórica… habría que enflacar a los actores y los extras que hicieran el papel de judíos en un campo de concentración hasta casi matarlos. Las fotografías y el pietaje cinematográfico que hay de los verdaderos sobrevivientes es estremecedor: todos están famélicos y desamparados, con el alma en un precipicio existencial inimaginable. En cambio quienes aparecen en la película de Spielberg -y en cualquier otra cinta de ficción que recree los campos de concentración- son personas sanas, y es imposible replicar las oscuras miradas de desesperación de la gente que estuvo al borde de la muerte y que presenció ese nivel de sufrimiento y horror”. Aun así, las secuencias de muerte son sobrecogedoras.

Nos gustó la forma en que contrasta el director las bellas artes como símbolo de lo inútil pero también de lo fastuoso, de un lado los objetos de arte como parte de la vida de los alemanes, un soldado tocando preludio de la “Suite Inglesa No 2” de Johann Sebastian Bach, mientras sus compañeros asesinan judíos en un gueto, y por otro lado, mandando profesores judíos de humanidades a la muerte por ser inútiles: “Enseño historia y literatura ¿desde cuándo no son esenciales?”.

Durante el debate inicialmente contextualizamos el problema que refleja la peli en el presente, discutimos cuál es el mayor holocausto como humanidad, después de un análisis nada complejo (en el que también consideramos el suicidio en Aguascalientes como nuestra personal pandemia) quedó claro que la migración se ha constituido en una gran epidemia que aqueja al mundo. La metáfora de los judíos: excluidos, expatriados, discriminados y en el extremo de los hechos exterminados; lo mismo que sufre cualquier migrante hoy en día. Como la niña del abrigo rojo en la película, los holocaustos están ahí a la vista de todos y nadie hace nada; tenemos a Siria y su crisis de refugiados, los africanos muriendo en el mar mediterráneo o escapando de la policía con sus artículos piratas en cualquier plaza de Europa.

En nuestro caso concreto, México tiene cerca de 8 o 9 millones de mojados que están luchando honestamente por obtener el pan en Estados Unidos. En este sentido es importante denunciar nosotros los problemas que las acciones ejecutivas de Donald Trump suponen, pues son violaciones claras, debemos organizar un movimiento de resistencia nacional; coincidimos todos en que no es tanto las marchas ni los mítines, porque solo son para descargar coraje, pero no para proponer.

Fue significativa la participación de Xicoténcatl Cardona por su experiencia personal trabajando con migrantes: México es el enemigo para otros, para nuestros hermanos centroamericanos, es necesario generar conciencia “en algunos pueblos de nuestro país connacionales salen a tirar piedras a los que van en el tren La bestia, como cuando en la cinta, los niños lanzan lodo a los judíos”. En el debate participaron de igual forma migrantes, un centroamericano señaló cómo ante estas conductas les da miedo denunciar; de igual forma para él existe un paralelismo entre Schindler y el padre Solalinde, quien ha recibido amenazas por salvar a los indocumentados de las mafias.

Nuestra conclusión es evidente: necesitamos mayor activismo y denuncia de todas aquellas conductas que, grandes o pequeñas, encierran una discriminación que nos recuerda el pasado ominoso que fue el asesinato masivo de personas solo por pertenecer a una raza o profesar una religión.

 

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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