Opinión

Un país sin lectores, sin gasolina ni futuro / Alegorías Cotidianas

Ni las escuelas particulares, que son numerosas, ni la “profesionalización” de los docentes federales nos salvan de este futuro incierto producido por la crisis económica que comenzó apenas inició el nuevo año.

En el país de “no pasa nada”, todo es “legal” y el ingenio logra lo impredecible, mordidas para evitar multas, piratería, venta de artículos robados a luz pública, enriquecimientos ilícitos, faltas a todas las normas y leyes sin que alguna de ellas se aplique realmente.

El único momento en el que vemos “aplicar la ley” y cae todo su peso sobre los supuestos responsables es en los cambios de gobiernos, cuando el nuevo se va con todo contra el exgobernador para saldar ciertas rencillas y hacer sentir su poder. Mientras tanto las noticias se maquillan y lo que vemos en los medios es una mínima parte de la verdad oculta.

Así, sin ley, ni concepto de nación ni de crecimiento intelectual o de algún tipo llegamos a la situación que enfrentamos ahora, en un país sin límites, sin ciudadanos responsables no hay democracia, justicia alguna ni desarrollo como sociedad.

Ahora todos pueden ser universitarios aun sí el conocimiento no pasa por los estudiantes, los mismos no reprueban y, con las malas reformas educativas, no hay disciplina y, seguimos por debajo de la media en las pruebas internacionales en las áreas de comprensión lectora, matemáticas y la competencia científica.

En el aprendizaje todo va de la mano, si mi competencia matemática es deficiente no únicamente seré malo en matemáticas, en general, operaciones, transacciones, lectura de números etc., sino también en la comprensión de instrucciones, sin olvidar que las matemáticas están altamente relacionadas por los procesos con el área científica, entonces, si una no se desarrolla bien, la otra tampoco; y si a esto le sumamos que los educandos no saben leer bien y no comprenden lo leído fácil es el deducir que no pueden escribir bien, esto también se refleja en el habla, como los discursos de políticos a quienes, como se dice coloquialmente, “se les van las cabras” y no sabemos a dónde.

Lo mexicanos no seremos buenos en las competencias básicas del aprendizaje, también seremos “súper transas” pero lo que sí hacemos bien es ver la televisión.

El mexicano promedio ve 5.8 horas de televisión diaria (Business Bureau, 2016) mientras que con la entrada de las plataformas digitales televisivas como Netflix, Blim, Claro video, etc., el número de horas frente al televisor pasa hasta 9.8. Un pueblo embrutecido por la televisión es fácilmente manipulable y sumiso ante las adversidades políticas y económicas de su país.

Este cuento que el mexicano lo puede todo y es muy inteligente se desvanece ante las pruebas de en qué invierte su tiempo libre o durante el trabajo. En algunas oficinas gubernamentales las cajeras o secretarias lo reciben a uno mientras miran las telenovelas, y muchos profesores de educación básica y media tienen largas conversaciones con sus alumnos sobre lo que pasa en X o Y serie, sin que los introduzcan al gusto, por lo menos, del documental.

En México se debería aplicar el mismo impuesto que en Francia por el televisor, digamos que las familias francesas pagan una tenencia por el número de aparatos que hay en sus domicilios y éste es muy alto, imagine usted cuánto podría recaudar en impuestos la Secretaría de Finanzas por cuadra, en cada colonia, pues en algunos hogares hay más televisores que automóviles sin olvidar que entre más pantallas o más grande ésta menos lectura y por tanto menos cultura.

La prolongada exposición del mexicano a la televisión produce que su cultura y sabiduría sea poca por tanto, más desinterés sobre los asuntos sociales, políticos o económicos. La manipulación mediática puede producir que fácilmente el pueblo olvide el aumento a la gasolina y la electricidad, el también desbloqueo del gas siempre y cuando una actriz de telenovela o un jugador de futbol soccer realice un acto inusitado que polarice la situación.

Cuando un pueblo no cuestiona es porque no le interesa, tal como sucede con las manifestaciones. Al gobierno no le interesan las manifestaciones ni bloqueos. El desbloqueo de los precios del combustible y la canasta básica no se detendrán con pancartas, gritos y cierre de carreteras, eso ya lo esperaban y la estrategia para combatirla está hecha, la pregunta entonces cambia ¿qué necesitamos realmente hacer para poder contrarrestar la Reforma Energética y sus graves estragos? ¿Qué es lo que realmente haría al Gobierno Federal retractarse? ¿Qué provoca que un país guarde su gasolina y orille, a marcha forzada, a aceptar la inflación?

Si usted, como yo, se ha hecho esta pregunta una y más veces sin encontrar una respuesta aceptable ni desde la perspectiva de la metavisión sólo nos queda el creer en la verdadera educación, en la cultura y la lectura como posibles tablas de salvación a futuro, eso es lo que Finlandia y otros países de segundo mundo hicieron para convertirse en potencias y sus resultados, ahora son palpables.

La cultura y educación tiene un y mil matices, desde tener cultura vial, hacer el alto en las esquinas, ceder el paso, poder las direccionales, que todos los pasajeros usen el cinturón de seguridad o que tal la ecológica, reciclar todos y cada uno de los residuos desde la casa, la calle, las escuelas o bien de la salud, hacer 20 minutos de ejercicio mínimo tres veces por semana, comer saludablemente, ver de manera piadosa las enfermedades de trasmisión sexual y no como pandemias o mejor aún, leer un libro al menos por mes en familia, así como tener una oferta laboral para las carreras humanísticas y de ciencias sociales.

México, Aguascalientes necesita una nueva estrategia para vivir y poder ver crecer de manera positiva a las nuevas generaciones.

Que en este nuevo año la cultura sea lo que haga estabilizar la economía, la cultura de la denuncia, de la igualdad, de la democracia, del conocimiento para que sin manifestaciones podamos cambiar el rumbo.

Feliz 2017

Laus Deo

[email protected]

The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

No Comment

¡Participa!