ENTREVISTAS

Una novela sobre las implicaciones psicológicas de la culpa y la reconstrucción de una personalidad

  • Entrevista a Claudia Piñeiro, acerca de Una suerte pequeña
  • Encontrar el misterio obliga a los lectores a ser los responsables de solucionarlo, a ser los detectives

 

 

Una suerte pequeña es la más reciente novela de la escritora argentina Claudia Piñeiro, autora de varias novelas del género detectivesco, en las que, como sabemos, el misterio es el centro de todo el proceso narrativo. Sin embargo en esta ocasión la autora de novelas como, Las viudas de los jueves (2005), El fantasma de las invasiones inglesas (2010), Betibú (2011) o Un comunista en calzoncillos (2013) nos regala una novela intimista, personal, en donde los temas de la hipocresía, el abandono, la culpa, una novela que tiene en el centro una muerte, un misterio, pero Una suerte pequeña es una novela en la que la autora invita a los lectores a acompañarla para conocer la historia de Marilé Lauría que también es la historia de María Elena Pujol y la historia de Mary Lohan, quien es al final de cuentas la misma mujer, que sin embargo ha sido tres mujeres, tres personas diferentes. Claudia Piñeiro introduce lentamente al lector en el pasado de esta mujer que regresa veinte años después, a ese barrio conurbado de Buenos Aires, en donde afrontó la peor tragedia que cualquier madre puede vivir: abandonar a su único hijo, mientras las miradas duras de sus vecinos, de su amigos, la acusaban de una tragedia, un hecho de la que solo ella conocía los pormenores. Pero nadie de su familia, ni su esposo, ese hombre que la transformó cuando se casó cuando aún era María Elena y la transformó en Marilé, cambiando todos sus hábitos, sus ideas, su forma de pensar, para dejarla al final sola ante la jauría de dedos acusatorios, de miradas crueles.

Una suerte pequeña (Alfaguara, 2015) es la historia de ese regreso, de esa vuelta de tuerca que la vida nos puede otorgar. Un regreso que nos muestra que todos podemos cambiar, todos podemos ser otros. Pero Una suerte pequeña también es una novela que pone el dedo a la llaga en la hipocresía y en la facilidad con la que los seres humanos podemos señalar al otro como culpable de algo. Una novela sobre esa facilidad que tiene el ser humano para levantar el dedo y señalar al otro:

“Hay temas que surgen de inmediato cuando uno empieza a escribir, son temas que no los pienso en abstracto, pero el dolor surgió de inmediato cuando empecé a escribir la novela, pero me puse a leer muchos libros para entender el dolor, para entender cómo hablaban otros sobre el dolor, para poder hablar sobre él para poder mostrárselo al lector través de acciones, movimientos, pensamientos, que esa persona tiene un dolor que no puede reparar, y eso me dio pie a buscar a autores que habían trabajado este tema y en la búsqueda de esto me di cuenta de que necesitaba empezar a contar la historia en primera persona, porque para contarlo de otra manera hay un distanciamiento tan grande que me resultaba complicado contar la historia, y puse al personaje en la peor situación que puede vivir una madre, que es irse y tener que dejar a su hijo, y de esa elección, a partir de esa elección, es que el personaje vive y reconoce la culpa.” Como nos comentó Claudia Piñeiro en entrevista para platicar de esta novela, en donde la autora busca profundizar en la vida de su personaje y de las implicaciones psicológicas de la culpa y la reconstrucción de una personalidad.

Javier Moro Hernández (JMH): Tu protagonista va mutando a lo largo de la historia, de hecho tiene tres nombres y en algún momento es Marilé Lauría, en otros es María Elena Pujol y al final es Mary Lohan. Nunca es la misma, tiene que transformarse en diferentes personas, por lo que uno podría pensar que esta también es una novela de la reconstrucción.

Claudia Piñeiro (CP): Este es un personaje podría haber muerto después de un hecho traumático, pero en vez de morir tuvo que inventarse, reinventarse en otra persona, ya no era ni el lugar en donde vivía, no eran las mismas personas con las que ella había vivido, creo que todos a lo largo de nuestra vida somos distintas personas, solo que en esta novela está muy marcado el corte que nos permite identificar los distintos momentos de su historia.

JMH: El hecho traumático que vivió el personaje nos permite también ver cómo la sociedad puede juzgar muy duramente a las personas sin conocer a profundidad todas las circunstancias que envuelven a una tragedia.

CP: Ese es un tema que he trabajado en distintas novelas, el tema de cómo nos puede afectar lo que a su alrededor están diciendo, lo que dicen los demás. Estas imágenes que me dan pie para iniciar mis novelas entran en las categorías de los sueños, por supuesto, son imágenes oníricas, que uno no sabe bien de dónde vienen pero que sí tienen una liga con la realidad, y cuando yo era niña vivía en una ciudad muy pequeña y había una barrera de ferrocarril, de estas que impide el paso de los trenes que no funcionaba, tal como la retrato en la novela, y cada tanto había un accidente, no eran muy frecuentes por suerte, pero sí hubo accidentes, y recuerdo que cuando era muy pequeña y mis amigas me decían, me señalaban a una mujer que había tenido un accidente en donde habían fallecido sus dos hijos, en un accidente cuando el auto se le detuvo en la barrera, similar al que retomo en la novela, y entonces mi imagen de esa novela era ella, esa mujer con las manos en alto cuando el tren se había llevado el auto, yo nunca vi el accidente, pero esa era la imagen que me perseguía muchos años después y que se consolidó muchos años después, pero lo que yo más sentía cuando era niña era la forma en la que las personas señalaban y criticaban a esa mujer por la muerte de sus hijos, por supuesto esa mujer debía estar muy arrepentida de intentar bajarse y empujar el auto en vez de bajar a los niños, o de hacer otra cosa, por supuesto, pero a su vez ninguno de nosotros sabemos cómo habrías reaccionado, no lo sabes porque no estás viviendo esa situación pero no sabes realmente lo que hubieras hecho en esa situación.

JMH: Por otro lado tenemos el personaje del esposo Mary, doctor, miembro de la comunidad, que en realidad ha estado toda la vida aplastando la personalidad de ella, y que además la deja sola cuando la comunidad la juzga y la señala.

CP: También hay que decir que ella se fue entregando un poco a lo que le iba pasando, él se quiso casar cuando apenas se habían conocido, él se quiso ir a vivir ahí, al lado de sus padres y ella se fue a vivir ahí, nunca tomo decisiones por ella misma y un día se dio cuenta de que eso “funcionaba” mientras ella cumplía con el papel que tenía que cumplir, porque cuando ella fue un personaje incomodo por el accidente, él simplemente se la quiere sacar de encima. El marido pertenece a ese núcleo de la sociedad y no quiere dejar, por ninguna manera, de pertenecer ahí y sí la manzana podrida es la esposa hay que deshacerse de la esposa y no le importa sacrificarte.

JMH: Otra de las características de este personaje es que este proceso de reconstrucción también fue un proceso de fortalecimiento que le permite regresar 20 años después a esta comunidad que la juzgo duramente cuando pasó el accidente.

CP: Ella tuvo suerte para poder hacer ese proceso, que fue encontrar a una persona que la ayudó en muchos sentidos para poder reconstruirse, si no hubiera encontrado a nadie no sé cómo hubiera terminado. Pero encontró a esta persona que la ayudó a ser fuerte pero además que la ayudó a partir de la sensibilidad, ofreciéndole textos, poesía, ofreciéndole un espejo para ver que la tragedia puede ser parte de la vida de todas las personas, ella fue constituyéndose a partir de otras historias que le permitió ver otras realidades de dolor, una realidad diferente a ella pero que la rozaban, que la tocaban.

JMH: No es una novela policiaca como algunas de tus libros anteriores, pero sí tenemos un misterio por descubrir, y al mismo tiempo la novela empieza con el regreso de Marilé a esta comunidad que prácticamente la expulsó de su seno, y es necesario conocer ese pasado para también poder desentrañar el misterio.

CP: A mí los flashback me gustan porque tomas al personaje en un lugar más interesante para el lector, porque cuando empiezas la historia desde la cotidianidad del personaje puede ser muy aburrido, a mí me gusta atrapar al lector con una sensación de abismo, de extrañeza y ella está volviendo pero lo que hay que contar el pasado y justo eso es lo que hay que contar, su pasado, y además lo hago a través de su bitácora de viaje porque esta mujer no habla con nadie, entonces para acceder a ella hay que leer su bitácora, tiene que contárnoslo a nosotros a través de la escritura porque no tiene a quien contárselo, y después a través de una escena que va creciendo permanentemente y a la que se le van agregando palabras que es como reconstruir la memoria, vas completando los detalles según la memoria nos lo dice.

JMH: Encontrar el misterio nos obliga a nosotros, los lectores, a ser los responsables de solucionarlo, a ser los detectives.

CP: Cuando escribo me gusta pensar en el lector como el espía que está detrás de mi hombro tratando de identificar cuál es el misterio, tratando de avanzar un poco más, uno está seduciendo al lector para que quieran seguir conmigo, avanzando en la resolución del misterio.

JMH: Una suerte pequeña rompe con un ciclo de novelas negras que había estado realizando y que marca de cierta manera tu carrera literaria, quería preguntarte ¿Escribir esta novela representó un riesgo y una búsqueda literaria diferente?

CP: Yo creo que tengo una sola novela de género negro que es Betibú, las otras novelas no las pensé, no las inicié como novelas de género negro o de detectives, pero en medio de esas novelas aparece un crimen o un asesinato entonces algunas de esas líneas narrativas se corrieron hacia el policiaco, pero no están escritas con ese sentido, lo que hice entonces en Una suerte pequeña es de cuidarme muy bien de que en las líneas narrativas no apareciera el género policial, que el suspenso se sostuviera por otros motivos, que estuviera la línea del suspenso pero no por el crimen.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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