Opinión

Ciudades, el espacio de todos / Agenda urbana

Desde los años cincuenta, se ha desencadenado una transformación mundial que ha posicionado a las ciudades como actores clave para la prosperidad y el desarrollo de los países. Actualmente, el 54% de la población mundial vive en ciudades, y se prevé que para el año 2050 la población urbana aumente a 66% (ONU-Habitat, 2016). En México, esta tendencia es aún más acelerada, pues al día de hoy aproximadamente el 80% de la población, es decir, 8 de cada 10 mexicanos, vivimos en zonas o localidades urbanas. La urbanización es, por lo tanto, uno de los fenómenos globales más significativos de los últimos años, y es una fuerza transformadora determinante para superar algunos de los principales retos que el mundo enfrenta en la actualidad, como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la degradación del medio ambiente y el cambio climático.

Que el mundo esté siguiendo una tendencia hacia la urbanización y las ciudades en lugar de la ruralidad o la integración en pequeños pueblos no es casualidad. La proximidad entre personas, empresas e instituciones que resulta de la urbanización genera economías de escala que pueden fomentar el crecimiento económico, la creación de empleos y una mayor productividad. Además, las ciudades son una plataforma para la innovación y el intercambio comercial, intelectual y cultural que se hace posible por la diversidad social, cultural y económica resultado de una mayor densidad poblacional. En suma, las aglomeraciones urbanas pueden ofrecer a sus habitantes mayores y mejores oportunidades económicas, comerciales, culturales, recreativas, educativas y de salud que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, un proceso de urbanización desordenado, sin buena planeación y sin considerar  los impactos sociales, económicos y ambientales también puede comprometer el crecimiento económico de largo plazo y el bienestar de los millones de personas que viven y trabajan en las ciudades. En las ciudades mexicanas, por ejemplo, predomina un modelo de urbanización distante, disperso y desconectado, caracterizado por una expansión desproporcionada, fragmentada y no planificada (CTS-Embarq 2013), que está generando impactos negativos en el medio ambiente, que está exacerbando la desigualdad y la exclusión social, y que está creando ciudades divididas. Más aún, el desarrollo urbano sin visión ni planeación integral, que favorezca intereses privados por encima del bien público, puede generar mayor desempleo, perpetuar los bajos salarios y el empleo informal, e impedir un acceso justo de toda la población a los servicios, amenidades y oportunidades de las grandes ciudades, lo que tendría como resultado una peor calidad de vida de sus habitantes.

Entonces ¿de qué depende que todos los habitantes de una ciudad puedan aprovechar los beneficios y las oportunidades de la urbanización? Pues de que todos los sectores y actores de la sociedad creen estructuras institucionales y legales adecuadas que promuevan una urbanización sostenible y equitativa. Hoy más que nunca, los gobiernos nacionales, estatales y municipales, las empresas, las organizaciones, la academia y la ciudadanía, deben diseñar, de manera conjunta y coordinada, políticas públicas, programas, planes y proyectos que permitan una mejor calidad de vida en las ciudades. En un estado predominantemente urbano como Aguascalientes, en el cual aproximadamente 81% de la población vive en zonas urbanas, el nuevo gobierno estatal y los nuevos gobiernos municipales tienen una gran oportunidad de promover una agenda urbana sofisticada e integral, y una institucionalidad sólida y coordinada para incidir positivamente en cómo se desarrollará nuestra ciudad. Para hacer frente a nuevos desafíos de la ciudad de Aguascalientes como una creciente congestión vehicular, el deterioro del transporte público, y mayores niveles de contaminación, es indispensable que el gobierno estatal y los gobiernos municipales favorezcan la planeación del territorio y le den la importancia necesaria a la movilidad y el transporte, a la planeación de los usos del suelo, a la vivienda, a los espacios públicos, a la gobernanza y al financiamiento urbano.

En este espacio, buscaré contribuir a este importantísimo debate con un énfasis en los temas relevantes para Aguascalientes y para los aguascalentenses. Cada semana, me propongo analizar las mejores prácticas nacionales e internacionales sobre urbanismo, las más recientes investigaciones académicas, políticas públicas y programas de gobierno, y los datos duros en la materia. Los invito a leer esta columna cada semana y a enviar sus comentarios, sugerencias o críticas, pues como bien dijo la activista y urbanista Jane Jacobs: “Las ciudades tienen la capacidad de proveer algo para todos, sólo porque -y sólo cuando- son creadas por todos.”

Agradezco a Francisco Aguirre por la oportunidad para colaborar en estas páginas.

Fernando Granados estudió una maestría en Planeación Urbana en la Universidad de Harvard y es arquitecto por el Tecnológico de Monterrey.

Referencias:

CTS-Embarq (2013). Reforma Urbana: 100 Ideas para las Ciudades de México.

UN-Habitat (2016). World Cities Report 2016: Urbanization and Development.  

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Fernando Granados

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