Opinión

Discurso democrático / Política For Dummies

Según el Latinobarómetro, el 81% de los mexicanos no se siente satisfecho con la democracia y esto tiene una respuesta clara: el discurso democrático se agotó.

En décadas anteriores, cuando el PRI competía contra sí mismo en las elecciones y no era permitido que la oposición pudiera ganar alguna elección, cuando se rellenaban las urnas con votos falsos, cuando votaban los muertos, cuando competía un solo candidato, cuando se cayó el sistema en el 88, cuando el secretario de gobierno organizaba las elecciones y cuando los diputados calificaban sus propias elecciones; las voces democráticas pugnaban por elecciones libres, espacios para la minoría y para la oposición, porque así se alcanzaría un sistema electoral más democrático. Más de 5 reformas electorales nos ponen frente a un sistema de elecciones sobrerregulado y siguen existiendo prácticas que provocan desigualdad en las elecciones.

Siguen existiendo candidatos que compran votos en las calles, en las colonias más pobres o incluso en las colonias más ricas. Hay partidos políticos que mandan a domicilio tarjetas de despensa, otros que piden una boleta a cambio de un billete de 500 pesos. Hay televisoras que cubren de manera preferencial a un partido político sin afirmar que es una opinión o una línea editorial (por eso es fundamental los derechos de audiencia), hay partidos y candidatos que burlan la ley y se promocionan fuera de tiempos electorales en portadas de pasquines o de revistas argumentando que es libertad de expresión y no un anuncio pagado. Hay partidos y candidatos que no respetan el tope de gastos y hacen infinidad de maniobras para rebasarlo sin ser descubiertos y los partidos políticos coartan las facultades de las autoridades electorales para seguir controlando las elecciones.

Hace años nadie podía preguntar por el sueldo del presidente, hoy no solo es posible, hoy tenemos una de las legislaciones más avanzadas en el ámbito mundial en transparencia, sabemos fechas, horas de reuniones, nóminas, ingresos extras, subejercicios y hay registro de las reuniones entre los funcionarios públicos. Y más allá, ya podemos saber los bienes, las amistades de los políticos y si pagan impuestos o no; sin embargo siguen ocurriendo casos de enriquecimiento ilícito y los índices de corrupción son altísimos.

Hemos confundido los avances de transparencia con combate a la corrupción, los legisladores propusieron más mecanismos para que ciudadanos accedan a la información de manera más accesible, sin embargo han olvidado fortalecer la rendición de cuentas y las sanciones a funcionarios que ejerzan mal sus funciones. La transparencia es fundamental para consolidar una democracia, pero para combatir la corrupción es necesario crear mecanismos que obliguen a los gobernantes a rendir cuentas, a aceptar sus errores y recibir castigos.

Se pugnaron por mecanismos para participar como presupuestos participativos o consultas populares y la asistencia a las urnas es mínima, quisimos elecciones y en la última elección de la Ciudad de México sólo participó el 29% de la ciudadanía. Los mecanismos de participación ciudadana son utilizados por la excepción de los ciudadanos y no la regla, en la mayoría de los países hay regulación de mecanismos de participación y son ignorados por la ciudadanía: nadie quiere perder el tiempo para cambiar el rumbo de su país.

El discurso democrático parece agotarse y no hay voces críticas que marquen el rumbo. Por eso es que nos sentimos defraudados por la democracia, porque Meyer, Woldenberg o Cárdenas pugnaban por las instituciones y leyes que tenemos hoy y eso no ha significado un lugar más libre o más igual para vivir. Porque hay pocos autores que den un rumbo al futuro, porque los grandes pensadores no están, porque nadie previno que íbamos a estar desilusionados con la democracia, que la ciudadanía quiera regresar a modelos nacionalistas fascistas. Todos se sorprendieron de que ganara Trump e hicieron análisis reactivos y no proactivos. Nadie vio venir la crisis de confianza en las instituciones, no es Peña Nieto, es el modelo en que los legisladores diseñaron soluciones simplistas en lugar de construir un país con instituciones democráticas fortalecidas.

Sí, necesitamos elecciones libres e iguales, sí, necesitamos leyes de transparencia porque la información no es de los políticos sino de los ciudadanos, sí, necesitamos mecanismos para participar más, pero también necesitamos que los ciudadanos asumamos nuestro rol de protagonistas, de que recordemos que esos instrumentos están hechos para empoderarnos y no para alejarnos de la política, que los hagamos nuestros, que los usemos y que asumamos la responsabilidad y obligación de participar porque nuestro país lo necesita. Urge renovar el discurso democrático; urge pensar que no solo se trata de elecciones, se trata de que los ciudadanos voten y sean los candidatos, se trata de que los ciudadanos utilicen la transparencia para denunciar a funcionarios corruptos y los mecanismos de participación ciudadana para decidir el rumbo de un gobierno.

Necesitamos adueñarnos de las elecciones, de la transparencia, del combate a la corrupción y obviamente, de la participación ciudadana, porque si los ciudadanos no están en el centro nunca llegaremos a esa utopía llamada democracia.

 

@caguirrearias

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

1 Comment

  1. Alberto Eduardo
    19/02/2017 at 22:12 — Responder

    Totalmente de acuerdo, pero para que ello ocurra, se debe de romper la apatia del pueblo, haciendolo participe desde los ayuntamientos, acercandose mas a la gente y cumpliendo mas que prometiendo, iniciando por consejos vecinales que actuen sin prebendas de ningun partido, pues en caso contrario se corrompen y volvemos a lo mismo. En vez de gastar fortunas recordandonos que hay que tener la credencial electoral al dia, que se gaste en la necesidad de participar en las decisiones que se deben de tomar en su Colonia y que el ciudadano se sienta escuchado.

¡Participa!