Opinión

El muro / Taktika

 

 

 

Washington D.C., Estados Unidos de América. 25 de enero de 2017. Después de firmar la orden ejecutiva que autoriza construir un muro en la frontera sur de su país, el presidente norteamericano, Donald Trump arriba las oficinas del Departamento de Seguridad Interna para comenzar un discurso en el que afirma: “Una nación sin fronteras no es una nación” y agrega: “A partir de hoy, los Estados Unidos recupera el control de sus fronteras”.

Casi treinta años antes, el 12 de junio de 1987, otro mandatario estadounidense, Ronald Reagan, retaba, ante el Muro de Berlín, al secretario general de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, con estas palabras: “Si usted busca la liberalización, venga a esta puerta. Sr. Gorbachov, abra esta puerta. Sr. Gorbachov ¡¡¡derribe este muro!!!”.

Las escenas arriba descritas se relacionan con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar cuál ha sido el desarrollo histórico de los murallones y cuál es la rentabilidad en seguridad, diplomacia y política del muro en la frontera de México-EUA.

Para el diccionario Larousse, muro -del latín murus, muralla, pared- es una “obra de albañilería, de espesor variable, formada de ladrillos u otros materiales superpuestos y generalmente unidos con mortero de cal, de yeso o de cemento”.

Aproximadamente en el año 221 a. de C., la dinastía Ch’in comenzó a construir la Gran Muralla de China, un extenso muro de adobe. Esta fortificación tenía atalayas, cuarteles e instalaciones de señalización. Su principal cometido era desalentar los ataques de las tribus nómadas provenientes de las estepas de Asia Central. En particular de una confederación llamada los Hsiung-un, probables antepasados de los sanguinarios hunos.

En el año 120 d.C., el emperador romano Adriano, “El explorador de todas las cosas interesantes” (Tertuliano dixit), llegó a Britania -la actual Inglaterra. Adriano, decidido a terminar con las incursiones de las tribus caledonias, ordenó construir una muralla para marcar los Limes Imperii -el límite del Imperio. Es decir, su muro de 120 km de largo y con paredes de 6 metros de altos y dos medio de ancho tenía un mensaje simple: “Cada jefe bárbaro sabrá que su territorio acaba aquí, donde la civilización termina. Cada cacique sabrá que es más fácil hacer la paz con Roma que hacer la guerra”1.

Habrían de pasar casi dos mil años para que otro muro capturara la imaginación del mundo: el domingo 13 de agosto de 1961 tropas de la Alemania Oriental comenzaron a erigir una cerca de púas, la cual después se convirtió en una tapia de concreto, reforzada con torres de vigilancia y obstáculos. Oficialmente el propósito de este murallón era detener “la infiltración de elementos fascistas”.

Sin embargo, en realidad era para evitar que los germanos orientales abandonaran el “paraíso socialista” para huir a Occidente. El Muro de Berlín se convirtió en el símbolo palpable de la Guerra Fría. Durante sus 38 años de historia, más de cinco mil personas lo cruzaron y 136 perdieron la vida. El Muro de la Vergüenza, como lo definió Willy Brandt, fue derribado el 9 de noviembre de 1989. Este hecho significó el final de la lucha entre Occidente y Oriente y la reunificación de Alemania.

Una vez revisado el devenir histórico de los muros, se procederá a analizar la situación actual en la frontera México-EUA. Primero, desde 1994 se han construido más de 1,100 kilómetros de valla entre ambos países. Segundo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos ha destinado más de 18 mil 500 oficiales a custodiar la frontera sur. Tercero, se ha intensificado el sistema de vigilancia con aeronaves no tripuladas.

Todo lo anterior lleva a preguntar: ¿Para qué construir el dichoso muro? El siguiente cuadro lo analiza:

 

Rentabilidad de construir el muro en la frontera México-EUA

Factor Rentabilidad
De seguridad Reducida La construcción del muro no detendrá el flujo de estupefacientes hacia los Estados Unidos ni el contrabando de armas y dinero hacia México
Diplomático Nula * El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo que “México no cree en los muros. México no pagará ningún muro”.
* El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, escribió, en su cuenta de Twitter, el siguiente mensaje: “El presidente Trump está en lo correcto. Yo construí un muro a lo largo de la frontera sur de Israel. Esto detuvo la migración ilegal. Gran éxito. Gran idea”.
Este mensaje provocó la repulsa unánime de la comunidad judía en México

* El alcalde de Berlín, Michael Müller, dijo a Donald Trump que su ciudad “no puede quedarse callada cuando un país planea construir un nuevo muro”.

Política Alta Para Donald Trump es cumplir una promesa de campaña, porque su impacto es altamente visible. Además, le sirve para defender los intereses del ciudadano norteamericano promedio, el little guy. En particular de aquellos que han perdido familiares a manos de inmigrantes ilegales.

Fuente: Elaborado por el autor con base en datos obtenidos de: Asia Times, RT y La Jornada

 

Los dos Gobiernos acordaron no hablar públicamente del muro. Sin embargo, el energúmeno neoyorquino, tarde o temprano, volverá a la carga. Por ello, los mexicanos debemos estar en guardia para que, como dijera Leo Dan, “esa pared, que nos separa siempre” deba caer y, sobre todo, no pagar ni un céntimo por su construcción.

Aide-Mémoire.- El 1 de febrero de 1867, el Ejército del Norte, al mando del general Mariano Escobedo, derrotó en San Jacinto, Rincón de Romos, a las tropas imperiales de don Joaquín Miramón. Este hecho de armas que fue la antesala del fin del Segundo Imperio y de Maximiliano de Habsburgo y presagió la victoria de los leales a México y su presidente legítimo, Benito Juárez.

 

  1. Dietrich, William. Hadrian´s Wall: A Novel of Roman England. HarperCollins, New York, p. 9

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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