Opinión

Gobernar sin veleidad / Opciones y decisiones

 

Este jueves 16 de febrero, el gobernador constitucional de Aguascalientes, C.P. Martín Orozco Sandoval, en sus palabras para declarar instaladas las actividades del Foro de las Ideas de participación ciudadana, para construir el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022, en realidad abrió los alcances de la planeación estatal a por lo menos los próximos treinta años, adoptando una mirada futurista de gran horizonte que avistaría 130 años por venir, al evocar y reeditar el lapso transcurrido a partir de la fundación de los talleres de Ferrocarriles Nacionales de México en nuestra ciudad capital fines del siglo XIX hasta la fecha; en una de cuyas antiguas instalaciones fabriles renovadas, hoy Foro 13, la concurrencia de pie se aprestaba a instalar dicho evento de intercambio ciudadano, para la planeación sectorial de 5 ejes, en aporte a nuestro desarrollo desde lo local.

Foro o feria de las ideas, como inicialmente se le describió, que ha vuelto costumbre aquello de convocar a la participación ciudadana en los planes y programas de gobierno. Esto como principio de la visión administrativa de lo público a la que se ha dado por llamar “gobernanza” (en paralelo a los modos anglosajones y europeos de hacer gobierno, que se conocen como “stewardship”/planeación y manejo responsable de recursos, o gerencia ética de gobierno, que implica “leadership”/liderazgo -sin los excesos, abusos, delirios y obsesiones del estilo “Trumpeano” de gobernar-. Esto también como reminiscencia de los modos de formar y ejercer gobierno, bajo el tipo de análisis llamado Funcionalista, que puso en boga principalmente el presidente Carlos Salinas de Gortari, y cuyo aporte y legado más emblemático resultó aquel de Solidaridad. Punto de referencia de mi entrega inmediata anterior.

Pues bien, este tipo de análisis nos enseña que dicho modo “funcionalista” de gobernar está fundado en “la oferta y la demanda social” -tú sociedad me demandas, yo gobierno te proveo- y es así que la sociedad civil aporta su colaboración a los tres niveles de gobierno para concretar la obra pública necesaria, programas de abasto alimentario, educativo y de salud, principalmente. Que, para el caso presente del Foro de las Ideas incluye lo que abarca Lo Social, enfatizando Educación, Cultura y Deporte para los jóvenes, la Obra Pública, el Desarrollo Urbano, la gestión Económica-Financiera, la Sustentabilidad del Medio Ambiente, más Gobierno y Seguridad Ciudadana, por lo menos.

A esta modalidad de cogestión gobierno y sociedad, se le añade desde luego esa pizca de teoría de las “expectativas” -aunque el equipo de gobierno no lo haga explícito-, que proveniente propiamente del mercado capitalista, pretendiendo que la expectativa colectiva de un mejor estado de desarrollo, mediante el acceso a los satisfactores del bienestar y elevación de la calidad de vida, se convirtiera en fuerza impulsora de nuevos logros económicos, en los diferentes rubros y ramos; pero que, al final, sabemos que “el mercado” o su llamada mano misteriosa impone a los ciudadanos -grupos y clases sociales- las expectativas que son viables, sustentables y por tanto razonables.

Este realismo nada “mágico” evidencia el doloroso punto de la desigualdad social que tiene postrados a los Deciles de la población de menores ingresos, entiéndase los 6 deciles de ingresos más bajos francamente tras la línea de la pobreza, una delgada capa media de 3 deciles en condiciones de “flotabilidad” o vivencia y solvencia inestable, y 1 sólo decil de alto ingreso, en condiciones de afluencia o riqueza.   

Recordemos que esta etapa de “oferta-demanda” se consolidó con el arribo del panismo empresarial, que prácticamente redujo el modelo Funcionalista al funcionalismo casi puro. Que operó con base en “lo que tú me pides, yo te doy”, para finalmente caer en un mero pragmatismo de Estado, cuyos gobernantes siguen al pie de la letra el dicho: “yo reacciono a lo que se me va demandando y hasta donde den los recursos disponibles”. Vicente Fox Quesada (tecnócrata puro), el hijo desobediente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (abogado y político liberal), lideró una “guerra” contra el narco que detonó un ciclo de violencia, aún no ha cerrado. Desde lo local, Aguascalientes, vivió esta modalidad de gobernar, con el Sr. Felipe González G. y el Ing. Luis Armando Reynoso Femat, ambos emprendedores económicos, de visión funcionalista, aunque para decir verdad con resultados harto distintos, el uno con resultados mezclados de avances y enfrenones en el desarrollo, y el otro con impactos francamente negativos no tan sólo para el estancamiento con deterioro en el desarrollo integral, como de corrupción institucional -la judicialización de su gestión- es prueba evidente de su distancia real con la “gobernanza”/de buen gobierno o stewardship decente y exigible.

Las nuevas propuestas del actual Foro de las Ideas, desde Lo Local, probarán ser o no parte integrante del Funcionalismo crítico -reformas estructurales-, implementadas por la Administración Peña Nieto, que por fuerza de los hechos, la coyuntura política y las condiciones de crisis de la globalización económica a nivel mundializado, están apuntando hacia una lectura analítica muy emparentada con el Historicismo pragmático; que por lo pronto da más visos de ser un panorama desconectado, inconexo, discontinuo, improvisado. Muy al estilo de Trump, que no logra aportar una visión integradora, bien ensamblada, armoniosa. Cuyo avance va a trompicones, corto-placista, quizá de mucha extensión pero de poca profundidad, de aguas someras.  

Este enfoque “historicista” miope, se aleja de los medianos y lejanos plazos, que por cierto el gobernador Martín Orozco tuvo a bien citar en su mensaje de apertura del Foro de las Ideas, ojalá para sentar un buen presagio de implantar una planeación que rompa con las dicotomías cortoplacistas, de todo o nada, para impulsar un desarrollo social compartido capaz de implantar condiciones históricas más propias de una visión integradora y de impacto más profundo de mediano y largo plazo, como debieran ser los cambios que nos impulsen hacia un modelo de desarrollo que implique un matiz de “stewardship” tan efectivo como virtuoso.

Un tal enfoque nos posicionaría en una modalidad de gobierno, bajo el análisis del Historicismo práctico-dialéctico (Leo Kofler), capaz de ir haciendo correcciones en el trayecto y no marcar trayectorias voluntaristas que poco o nada tienen que ver con la realidad. En verdad se trata de un ejercicio de gobierno que se mueve dialécticamente entre la subjetividad y la objetividad, sin reducir la una en la otra.

Sería como la imagen del movimiento de un péndulo. De la conciencia se parte a la objetividad y de ésta de regreso a la subjetividad. En Trump, por ejemplo, vemos exclusivamente la subjetividad exacerbada, sin viso alguno de encuentro con la objetividad histórica y su dinámica en la sociedad. En Peña Nieto notamos la voluntad de cambio, en las reformas estructurales, pero que desafortunadamente han chocado con un entorno mundial en crisis, de tendencias reduccionistas, pragmáticas que llevan al aislacionismo, a abandonar los bloques económicos, incluso aquellos geopolíticamente coherentes y congruentes. Como han sido la Comisión Trilateral, el NAFTA/TLCAN, la UE, el fallido ATTP, etc.  

Bloques que se fueron conformando históricamente como respuesta a la globalización económica. Al modo de la Unión Europea; que está llevando a la disociación con el Brexit; o de Estados Unidos que voluntariosamente y por capricho esté segmentando a Norteamérica de América Latina, como si el continente Americano acabara en la frontera sur con México y su signo ominoso sea el pernicioso y ominoso muro-obsesión-delirante de Trump. Que, para Aguascalientes por cierto, pasa por su integración funcional, positiva y congruente con el sitio geopolítico que ocupa en el centro-occidente del país, en su vinculación con el Bajío-Querétaro, hacia el norte con Zacatecas, San Luis Potosí y con Jalisco al occidente. No nos vaya a aplicar aquel chistorete de que “ya nos aceptaron en la Cuenca Lerma-Santiago”… pues, desde siempre aquí vivimos y aquí somos, geopolíticamente estamos objetivamente posicionados, que no “nos posicionen”.
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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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