Opinión

México en el “mundo post-occidental” / Taktika

 

Múnich, Alemania. 18 de febrero de 2017. Durante su discurso ante la Conferencia de Seguridad, un evento anual que reúne a expertos en asuntos de seguridad internacional, el ministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, Sergei Lavrov, cuyo semblante ajado le hace parecer a un mastín napolitano, exclama: “Los líderes responsables deberían hacer una elección, yo espero que esa elección será hecha en favor de crear un orden mundial justo y democrático”.

Luego, tras afilar su dardo verbal, suelta: “Si ustedes quieren, pueden llamarlo un orden post-occidental cuando cada país, basado en su soberanía dentro del derecho internacional, luchará por encontrar un balance entre sus propios intereses nacionales y los intereses nacionales de sus socios”.

A miles de kilómetros de Múnich, en la capital rusa, Moscú, Vladimir Putin emite un decreto que reconoce, “a título humanitario”, todos los documentos oficiales emitidos por las Repúblicas Populares no reconocidas de Donetsk y Lugansk.

Las escenas arriba descritas se relacionan con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar cuál es la posición de México en el “mundo post-occidental”, descrito por el canciller ruso Sergei Lavrov.

Los reacomodos en el orden mundial han influido en las dinámicas internas de México: en julio de 1988 -tras una elección controvertida, en la cual se “cayó el sistema”-, Carlos Salinas de Gortari resultó electo como presidente de la República. En noviembre de ese año, Salinas viajó a Houston, Texas para entrevistarse con el mandatario electo, George H.W. Bush.

En aquella reunión, Bush propuso a Salinas firmar un tratado de libre comercio, el político mexicano se negó, pues ello implicaba que México se vería inmiscuido en dos negociaciones: un acuerdo de libre comercio y la reestructura de la deuda externa. No obstante, el ambiente de cordialidad entre mexicanos y estadounidenses engendró el “Espíritu de Houston”, un “pacto no firmado mediante el cual se acordó resaltar los intereses compartidos y minimizar los temas conflictivos”1.

Sin embargo, los hados volvieron a intervenir: el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Este evento precipitó una serie de acontecimientos que devinieron en la “mutación más rápida e impredecible de la política en Europa Oriental desde la década de 1940. Los Estados Unidos y la Unión Soviética acordaron evitar la violencia y asegurar la estabilidad y que la Guerra Fría estaban llegando a su final”2.

En enero de 1990, Salinas y su equipo de reformadores neo-liberales -Pedro Aspe Armella, Jaime Serra Puche, Herminio Blanco y Jaime Zabludovsky- viajaron al Foro Económico Mundial, realizado en Davos, Suiza. La comitiva mexicana tenía altas expectativas de atraer los flujos de inversión europeos hacia México. Sin embargo, la terca realidad los atrapó: Salinas era visto como un reformador pero la élite global empresarial había decidido que su prioridad era Europa Central y Oriental.

Ante el desaire europeo, Salinas, “el presidente educado en Harvard”, tomó una decisión: México retomaría la propuesta de George Bush y se insertaría en un bloque comercial, el norteamericano, y en la globalización. Esta decisión fue descrita por el entonces embajador estadounidense, John D. Negroponte, como el deseo de transformar a México de “país nacionalista e introvertido a una nación pragmática de grandes alcances”3.

Tras dos años de negociaciones, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue suscrito. No obstante, Bush fue derrotado en noviembre de 1992 por el candidato demócrata, Bill Clinton, quien se propuso renegociar el acuerdo. Posteriormente, tras diez meses de incertidumbre, el 12 de diciembre de 1993 Clinton signó el TLCAN.

En México todo era dicha y gozo, y Salinas se veía como el más grande estadista mexicano de todos los tiempos, pero la terca realidad ubicó a México: el 1 de enero de 1994, fecha de entrada en vigor del acuerdo, estalló en Chiapas una rebelión indígena acaudillada por un enigmático personaje llamado el “Subcomandante Marcos”.

Durante las siguientes dos décadas, el TLCAN, con todo lo bueno y lo malo, reorientó la política exterior y las relaciones comerciales internacionales de México, haciendo de nuestro país un apéndice de la economía estadounidense, cosa que parecía hecha a perpetuidad, pero en junio de 2015 hizo su aparición un nuevo Deus ex machina: Donald Trump.

La victoria electoral de Trump en noviembre de 2016 es un mandato para “generar crecimiento económico a los niveles tradicionales, expandir los trabajos lo suficientemente para reintegrar a los trabajadores desanimados a la fuerza laboral, derrotar al Estado Islámico”4, asegurar las fronteras y expulsar a los inmigrantes ilegales con antecedentes criminales.

Asimismo, la victoria de Trump representa, para la élite empresarial y política que gobierna México desde 1982, “quedarse sin proyecto de país”5, pues la Unión Americana, como diría Emmanuel, era “principio y fin”. Es decir, los neo-liberales se sienten “huerfanitos” pues, como expresan los Dos Oros, “esa suerte les tocó”.

Por lo tanto, la visita que realizarán a México en días próximos los secretarios de Estado, Rex Tillerson, y de Seguridad Interna, John Kelly, para entrevistarse con el presidente Enrique Peña Nieto y sus secretarios de Gobernación, Relaciones Exteriores, Hacienda, Defensa Nacional y Marina servirá para discutir temas de la agenda común: seguridad fronteriza, comercio y migración.

En pocas palabras, los yanquis nos informarán cuáles son las reglas del juego en este mundo “post-occidental” -caracterizado por la relativa decadencia de EU, el ascenso de China y el renacimiento de Rusia-, evento que México debe aprovechar para definir cuál es su nuevo proyecto de nación para el siglo XXI. Ni más, ni menos.

Aide-Mémoire.- Agradezco y aprecio los generosos comentarios que el Mtro. Netzahualcóyotl Aguilera R.E. vertió sobre el escribano y el equipo que elabora el Suplemento “Jesús Terán” para nuestra casa editorial común, La Jornada Aguascalientes.

  1. – Estévez, Dolia. El Embajador. Editorial Planeta Mexicana, México, 2013, p. 116
  2. – Service, Robert. The End of the Cold War: 1985-1991. Public Affairs, New York, 2015, p. 427

3.- Estévez, Dolia. El Embajador. Editorial Planeta Mexicana, México, 2013, p. 116

  1. – The meaning of Trump https://goo.gl/W54yxP

5.- Estados Unidos hace inviable el México de Peña Nieto https://goo.gl/5YJXp3

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Soren de Velasco Galván

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