Opinión

Pueblo que marcha con hambre de futuro / Opciones y decisiones

Tiempo de marcha. Por iniciativa de interlocutores de peso ante el Estado Mexicano, se ha convocado a una gran marcha de ciudadanos, sin alineaciones ni colores, por la unidad nacional en torno a lo esencial, ser mexicanos, sin epítetos. Será un foro público abierto para protestar en contra del embate visceral, agresivo, delirante, invasivo de la presidencia norteamericana de Donald Trump. La movilización #VibraMéxico partirá este domingo al mediodía de las inmediaciones del Auditorio Nacional al Ángel de la Independencia, y a las 2 de la tarde se pretende que los asistentes canten el Himno Nacional. (La Jornada. Convocan 77 organizaciones a la marcha Vibra México, Emir Olivares Alonso. Jueves 9 de febrero de 2017).

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, Enrique Graue, enunció los puntos básicos de sus causas: Llamado a la unidad para defender a México y a los mexicanos, que el gobierno anteponga los intereses del país, en toda negociación con la administración estadounidense, que informe de manera permanente y transparente sobre estas negociaciones; y asumir acciones concretas e inmediatas para combatir la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la impunidad y la violación a los derechos humanos. (Fuente: ut supra, ibídem).

A ella se suma otro contingente que había convocado por separado la organización México Unido, y optaron por unirse a la de #VibraMéxico. Irá del Hemiciclo a Juárez y confluirá con la otra en el Ángel de la Independencia.

Esta significativa y ostensiblemente oportuna movilización civil se convierte en gran foro colectivo de mexicanos por la reivindicación de su identidad y el derecho a la unidad de su cohesión social, con anhelada anticipación de futuro. Lo que nos remite a la importancia de la formación de una ideología, que no necesariamente debe ser inmutable ni eterna, porque la historia y la naturaleza nos enseñan que todo cambia, todo se mueve, la vida en su definición clásica es “motus ab intrínseco”/movimiento desde la interioridad del ser”. Por eso se vuelve imperativo revisar cómo ha evolucionado la ideología en la que habitamos y somos.

Han acaecido en el tiempo, dos grandes procesos sociales que se van sucediendo a lo largo del siglo XX y la década y media del XXI que transcurre. El primero, que arranca en realidad a partir de la segunda mitad del siglo XIX para llevar a la consolidación del Estado mexicano, emergente de la guerra de Independencia, acrisolado en las guerras de Reforma, y reeditado en la Revolución mexicana que institucionalizó con su naciente figura de gobierno, la formación del Partido Nacional Revolucionario, PNR callista. Al decir de Plutarco Elías Calles, se terminaba el gobierno de “los hombres necesarios” y daba comienzo “el gobierno de las instituciones”; corría el año 1928.

Y la segunda gran vertiente es precisamente la del diseño y modelización de los medios electrónicos de comunicación masiva del país. Que sin duda corren a la par de la arquitectura y construcción de las instituciones gubernamentales. Ambos procesos colaboradores activos de la definición progresiva y pulimentada de la forma de Estado mexicano actual, que yo sepa se deben a una labor conjunta que no fue posible realizarla sin la amalgama de una ideología que, por su característica de ser protagónica fundamental para la nación mexicana emergente, puede ser calificada como dominante.

La construcción de una tal ideología es tarea conjunta de las tres esferas de organización societal que recordamos: la política, la económica y la cultural. La primera es la esfera del poder en cuanto que tal y es ejercida por los símbolos del poder (llámese Ejecutivo, Judicial o Legislativo); la segunda es la generadora de los medios de producción y reproducción de una sociedad o esfera económica; y la tercera, es la que maneja el poder de los símbolos en cuanto tales, emanados de las fuentes y actantes del poder. Si México estuvo organizado por un partido único, dominante en el proceso inicial de la construcción democrática que llega hasta el México contemporáneo, hay que decir que también se sumó y le acompañó un sistema único o “preponderante” de las telecomunicaciones del país. (LJA. Sábado 4 de julio, 2015. La formación de una ideología). México, a decir verdad, está en un proceso de reconstrucción y redefinición de su ser y de su futuro. Y por ello está en proceso de modificar también la ideología dominante.

Echemos un vistazo al modo como el Estado Mexicano vino estructurando la identidad y la unidad nacional. Casi tres años atrás, el sábado 11 de enero, 2014 para ser precisos, en estas mismas páginas de La Jornada Aguascalientes, el Dr. Néstor Duch Gary nos regaló un apetitoso menú de nuevas opciones científicas que refirió como “las sociedades artificiales: a modo de nuevo instrumento conceptual de las ciencias sociales”. En su artículo, nos pone al día acerca de las nuevas tendencias del análisis social, cuyo pétreo basamento se sostiene en los 5 tipos dominantes de análisis científico social: 1) El Clásico o de Kelsen en el Derecho, también aplicado en Ciencias Políticas o a la Teoría del Estado; 2) el Sistémico, 3) el Funcionalista, 4) el Histórico-Dialéctico o de la Praxis (Leo Kofler); y 5) el Marxista o marxiano propiamente dicho.

Cinco grandes modos de ver el mundo o cosmovisiones, las que no excluyen otras visiones mixtas, porque conjugan elementos de uno y otro paradigma y forman así híbridos metodológicos. Un ejemplo prototípico de esta modalidad híbrida es la del Estado mexicano que en su etapa dura de “partido único” privilegió el análisis Sistémico con una suma al modelo Clásico de Kelsen, instituciones fuertes en Ley y visión holística del acto de gobernar, creando así una mezcla curiosa del “Ogro Filantrópico” –IMSS, Issste, Fovissste, Educación gratuita y obligatoria, etc., que le mereció el epíteto de “dictadura perfecta”; y que llegado el tiempo de la “apertura democrática”, remember a don Jesús Reyes Heroles con la Reforma Electoral de asignar las candidaturas plurinominales, para dar paso a voces más plurales en el Congreso de la Unión, con ello el estilo de gobernar pasa a realizar una mezcla del análisis Sistémico con el Funcionalista, y permite instalar la llamada transición tecnocrática, es decir, la llegada de los tecnócratas al poder: Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León.

De cuyo aporte y legado más emblemático resultó aquel de Solidaridad, fundado en “la oferta y la demanda social” -tú sociedad me demandas yo gobierno te proveo- y así fue que la sociedad civil aportaba su colaboración a los tres ámbitos de gobierno para concretar la obra pública necesaria, programas de abasto alimentario, educativo y de salud, principalmente. A esta modalidad se le añadió una pizca de la teoría de las “expectativas”, proveniente propiamente del mercado capitalista, pretendiendo que la expectativa colectiva de un mejor estado de desarrollo, mediante el acceso a los satisfactores del bienestar y elevación de la calidad de vida, se convirtiera en fuerza impulsora de nuevos logros económicos, en los diferentes rubros y ramos; pero que, al final, resulta que “el mercado” o su llamada mano misteriosa impone a los ciudadanos -grupos y clases sociales- las expectativas que son viables, sustentables y por tanto razonables.

Esta etapa de “oferta-demanda” se consolidó con el arribo del panismo empresarial, que prácticamente redujo el modelo Funcionalista al funcionalismo casi puro. Que operó con base en “lo que tú me pides, yo te doy”, para finalmente caer en un mero pragmatismo de Estado, reacciono a lo que se me va demandando y hasta donde den los recursos disponibles, Vicente Fox Quesada (tecnócrata puro) y el hijo desobediente, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (político liberal), lidera una “guerra” contra el narco que detona un ciclo de violencia, aún no cerrado; que finalmente conducen al país a una especie de vuelta al Funcionalismo crítico -reformas estructurales-, que se hace más cercano al historicismo pragmático-dialéctico de la administración Peña Nieto, la expectativa de tu desarrollo es la que da el sistema instalado, se acabó la gallina de los huevos de oro.

No lo decimos, pero aquí estamos, con anhelo y en búsqueda de un futuro, de razones para una esperanza. Lo que me remite a Carlos Fuentes cuando citaba al pensador renacentista Giovanni Pico della Mirandola (Ferrara, Italia, 24 de febrero de 1463-Florencia, 17 de noviembre de 1494), ilustrado humanista y viajero incansable. Del que parafraseo: El hombre que se siente a gusto en todas partes, es un hombre imperfecto; el hombre que se siente a gusto sólo en algunas partes es un hombre en vías de perfeccionamiento; y el hombre que se siente a disgusto en todas partes es un hombre que ha llegado a la perfección.
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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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