Opinión

Sobre The Circle, las redes sociales y la ¿baja autoestima? / Bocadillo

Me pasa que trabajo con, para y por Social Media. Soy una de esas personas que no pueden darse el lujo de abandonar Facebook por alguna crisis personal ya que mi trabajo (el escrito, de estrategia, operativo y creativo) depende de estar en la plataforma y al pendiente. Aún si me dedicara solamente al mundo de las ideas, es impensable estar lejos del flujo de información, el río de contenidos. He educado y curado mi feed de tal manera que no veo fotos de la peda sino noticias, comentarios y contenido pensado. ¿A qué viene este discurso grandilocuente? Pasa que estar tanto en social trae cosas como estar expuesto eventualmente a contenidos que te desagradan, teniendo así constantes arrebatos de envidia, indignación o furia. Por eso dejé un tiempo de seguir cuentas de Instagram sobre decoración. O he borrado personas de mis redes, ya que no soy el más grande fan de sus éxitos. Era demasiado. Y así presumo tener alrededor de 150 “amigos” máximo en la cuenta. Para todo lo demás están las fanpages, Telegram o el correo.

En la semana fue lanzado un nuevo trailer de The Circle, la película basada en el libro de David Eggers. No vi el trailer porque llevo meses sin acabar el libro y no quiero reemplazar mi idea de cómo son las locaciones y personajes. La trama va de una chica que entra a trabajar a una especie de corporativo tipo Facebook-conoce-a-Apple-Google. La empresa casi monopólica en cuanto a redes sociales, hardware e inteligencia artificial. El libro, lanzado en 2013, fue antes de otros productos sobre Silicon Valley como la serie de HBO, Betas (de Amazon Prime) o el genial libro Disrupted de Dan Lyons. Según Eggers, no visitó algún campus de tecnología ni entrevistó a trabajadores de San Francisco, cosa que no lo creo ya que varias tramas del libro parecen sacadas de los titulares de blogs críticos como Valleywag o periodismo serio como el de Forbes o All Things D.

Uno de los temas recurrentes del libro es la importancia de la identidad en línea y Mae, la protagonista, resulta ser de esas personas que simplemente no comparten tanto en redes. No tuitea de sus aficiones, no entra a grupos para discutir sobre el deporte, tampoco comparte fotos o acude a reuniones convocadas por medio de su círculo social. Así hay personas en la vida real, simplemente no comparten. Eso la lleva a un regaño ya que si trabaja en LA empresa de tecnología que en dicha ficción compró Facebook, es alarmante que no comparta en línea. Es más, hay un capítulo completo que no dudaría que haya inspirado Nosedive de Black Mirror, es Mae generando me gusta e interacciones en las redes, a pedido de sus jefes y ya bajo un estado de adicción. También en la vida real hay gente bastante enfermita que en sus redes personales son esclavos del me gusta y empíricamente hacen incluso básicos de mercadotecnia como pruebas A/B o consultar con amigos, muchos amigos, previo a subir una foto.

Mae es constantemente juzgada debido a que no se engancha en la redes, cosa que guarda algo de coherencia ya que ¿cómo alguien podría trabajar en social sin vivirlo?. Uno de sus supervisores le da a entender que tal vez tiene baja autoestima al no compartir su vida en redes. ¿No te parece lo suficientemente interesante lo que tienes que decir al mundo? Suena lunático, pero tiene algo que razón. Y como digo siempre que doy una capacitación al respecto, no existe una imagen en redes absoluta. Por ejemplo, está bien conocer la vida de un futbolista o conductora de Televisa, pero en el caso de algún funcionario político local no causa mucha gracia el ver sus fotos en la nieve (o el jet ski o Europa) mientras eso realza la desigualdad con sus gobernados. Algunos asesores creen que eso ayuda en un sentido aspiracional, cosa que tal vez sirva fuera de redes, pero yo creo que es basura y no buen contenido. Por otro lado, es aceptable un Instagram de Messi en Aspen.

Abrí Twitter en 2007 en un descanso cuando estaba en la prepa, me metí a ALT1040 y vi que Eduardo Arcos acababa de abrir su cuenta. De ahí, nació la obsesión. Ya en la universidad, no eran pocos los compañeros de clase que eran críticos a mi entonces costumbre de sobrecompartir lo que pasaba por mi cabeza. Por años fueron reacios al hecho de abrir cuentas debido a que nadie va a querer saber qué pienso, misma razón por la que pocos escriben blogs personales. Y yo pienso justamente al contrario, alguien va a querer leerme y también que es super interesante lo que tengo que decir. Ahora, al igual que Mae (la chica de The Circle) muchos de estos conocidos o amigos tuvieron que abrir cuentas de social por el trabajo o para ser ubicados en sus profesiones. Les llegó más de 7 años tarde el meme de las marcas personales en un dilema que parece sacado del libro.

En la semana, mi amigo Juan Luis escribió en LJA sobre la importancia de gritar. Acabo de grabar un vídeo donde salgo gritando. Sólo porque sí. Si fuera político tal vez no pudiera. O un asesor solemne. Y me da gusto poder. Porque me da gusto ser yo.

Bocadillo: Billions regresa este domingo para estar al pendiente del torrent de Showtime. Televisión que debes de ver. Girls, también en domingo, tiene el segundo capítulo de su temporada final, igual imperdible.
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The Author

Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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