Opinión

Todos por el güero: regalo de vida / Cocina Política

Extraños moretones comenzaron a surgir en el cuerpo del “güero”, mayoritariamente en las piernas. Las venas eran notorias y el cansancio permanente. ¡Seguro son várices! No te preocupes, le informaban amigos y familiares.

Luego vino la pérdida de peso y un desgano por la vida que no se animaba con nada, ni con los nietos, ni con los hijos ¡con nada! Lo peor eran los insoportables dolores de cabeza, que todos atribuían a la muy conocida migraña. ¿Qué me está pasando? Se preguntaba con temor el güero (como, cariñosos, lo llaman amigos y familiares).

¿Várices, moretones, dolores agudos de cabeza, pérdida de peso y desgano? ¡Son los nervios del señor! le dijo aquel joven galeno a Martha, esposa del güero. Nada de qué preocuparse: vitaminas, antidepresivos y mucha actividad para que no haga espacio a pensamientos tristes.

El güero colapsa. Salió a caminar el güero, obediente a las órdenes de su médico tratante, a quien le pareció que síntomas tan discordantes entre sí, sólo podían explicarse como psicológicos ya que no guardaban relación entre ellos.

Martha atendía diligente, como todas las mañanas, su tradicional desayunador hidrocálido, cuando recibió una llamada de casa: ¡El señor se puso pálido y se desmayó! Fue todo lo que Martha alcanzó a escuchar antes de salir velozmente a casa, en donde el güero aseguraba que estaba bien y que no pasaba nada. Desde luego que paró en una clínica particular, en donde sería internado y, ahora sí, exhaustivamente estudiado, hasta llegar al fatal (aunque equivocado) diagnóstico: el güero sufría una severa alteración de la sangre, que podía ir desde una anemia grave, hasta la tan temida leucemia.

La familia al rescate. Entre trabajo, casa, hijos, nietos y el marido gravemente enfermo, Martha ya no podía más. ¿Cómo podemos ayudar? ¿Cuál es el diagnóstico? ¿Por qué no piden una segunda opinión? Conozco un médico buenísimo que sacó adelante a Mila Pérez, pero está en Houston; ¡Para qué van tan lejos? Aquí en Puebla hay un especialista en enfermedades de la sangre ¡Buenísimo! ¡Deberían tratar con naturismo! a mi prima Arce Juárez la curaron de cáncer en la piel.

El güero comienza a entrar y salir del hospital. Caídas y recaídas de su enfermedad, sin que en realidad se observe mejoría. Solicitudes constantes de la familia en redes electrónicas para obtener donaciones altruistas de sangre y plaquetas.

Se agotan los donadores. Se agotan los recursos. No quedan estudios sin practicarse, pero el güero no mejora. ¿Has visto al güero, coquitooo? -me preguntó Blanquita “la chismosita”- hace tiempo lo vi en el desayunador de Martha ¡Ahí en La Parra! ¡Qué mal se ve! Dicen las malas lenguas que tiene, ya sabes… ese mal. Sí, le respondí yo a “la chismosita” tiene el mal de ser un buen hombre, excelente esposo y cariñoso abuelo y ¡ya sabes! Blanquita, hay gente a la que lo bueno, le cae mal (usted sabe querida lectora, apreciable lector, que nunca faltan lenguas viperinas como las de Blanquita).

Las lágrimas de una hija. Yo le preguntaba con frecuencia a la cuñada del güero por la salud de él, pero una no quiere ser imprudente y la respuesta era la misma: no mejora; gracias por preguntar; te pedimos tus oraciones. Hasta que una piadosa amiga (nada que ver con “la chismosita”) me preguntó ¿Ya viste el video de Marcela en Facebook? ¡Búscalo! Pide ayuda para su papá, para el güero ¡Agárrate tus kleenex! Se te van a rodar las lágrimas. No lo he visto ¿Cómo lo busco? Entra a face y busca la página Todos por el güero.

HPN. Hemoglobinuria paroxística nocturna: así se llama la enfermedad que padece el güero. Su hija Marcela, explica perfectamente en la página Todos por el güero; el diagnóstico obtenido en Puebla, sobre la enfermedad de su padre. En la misma página de Facebook, Marcela narra el calvario que vivió y aún vive la familia, así como la inconmensurable cantidad de recursos que se necesitan para atenderlo y curarlo ya que, explica Marcela, aunque extremadamente rara la enfermedad puede ser remisible.

Todos con el güero. Hoy es día en que se celebra, se homenajea o se rememora al amor ¡sentimiento universal! y la amistad ¡vínculo divino! Hay una familia hidrocálida cuyos recursos materiales se han agotado, al luchar contra el infortunio y buscar hasta el último momento lo que cualquiera de nosotros desearíamos: la salud de su amado esposo, padre y abuelo.

Lo único que no se les ha agotado es el amor. Siempre los vimos como una familia unida por el hermoso sentimiento. Siempre en el negocio de Martha (hoy a punto de la quiebra) se acogieron los cursos de “milagros”, de “ángeles”, de oración. Ni qué decir de la amistad: se han mostrado y multiplicado los amigos de esa familia tan nuestra, tan de esta tierra, tan de gente buena. Tan confiados como usted y como yo, de que nunca tendrían que enfrentar algo tan desgarrador; tan seguros como usted y como yo de que “eso nunca nos va a pasar a nosotros” ¡Pero mire usted! les pasó; y son personas que, como usted y como yo, no lo merecemos: pero así son las cosas.

La vida, como regalo. Marcela explica perfectamente, en la página de face Todos con el güero, cómo podemos ayudar todos. Hoy es el Día del amor y la amistad, y el güero no espera de nosotros flores, o chocolates o una inspirada tarjeta. El güero espera que le regalemos ¡vida!

Dejo, querida lectora, estimado lector, al güero en sus manos. Y dejo mi mejor deseo que el amor sea su motivo permanente para vivir y la amistad el andamiaje que lo sostenga en sus tribulaciones, pero también la tribuna de sus éxitos.

Nos vemos en la próxima. En esta su cocina, tiene usted una mano amiga.

 

[email protected]

The Author

Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

No Comment

¡Participa!