Opinión

2017, cómo ser mujer y no morir en el intento / Alegorías Cotidianas

Aun si cada año se inventan un sin número de reformas a las iniciativas de ley a favor de las mujeres, políticos y personalidades se paran el cuello y levantan la mano o la voz a favor de ello, sin embargo, al momento de aplicar la ley y de hacerla valer, sólo una mínima parte de ellos mantienen su palabra en pro de las mujeres.

Cuando golpearon a la senadora Ana Guevara se movió cielo, mar y tierra, pues había intereses creados, es decir, al ser funcionaria pública tenía todos los reflectores encima y por ello en un dos por tres dieron con los malandros que la golpearon y les encarcelaron, la pregunta es ¿qué pasa con el 99% restante de mujeres agredidas con casos sin resolver?

Para poder levantar una denuncia de violencia en el Ministerio Público (MP) es necesario bajar a todos los santos para que el MP acceda a hacer su trabajo y levantar la denuncia sin que sea morboso, o haga comentarios peyorativos. Si se corrió con la suerte de poder denunciar, después hay que rogarle a Dios que los peritos sean humanos y sólo se dediquen a hacer las pruebas del delito, sin que por ello la víctima tenga que sufrir de nuevo manoseos y tratos violentos, porque se aprovecharon los dictaminadores de su puesto.

Cuando los Ministerios Públicos deciden no levantar las denuncias, pocas son las mujeres que se atreven a levantar una queja en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por temor a ser tratadas e ignoradas de la misma forma.

México es un país machista donde las mujeres segregan a las mujeres y no les apoyan para que éstas se decidan a denunciar cualquier tipo de violencia que puedan sufrir, entre ellas mismas se desalientan. Estamos acostumbrados a ver relaciones violentas entre amigos, familiares, profesores, parejas etc…, sin ser capaces de distinguir lo que es una vida sana.

Sensibilizar al personal de la Fiscalía no ha funcionado, y a menos que se tenga una palanca las denuncias trascienden y pueden llegar a término. La corrupción es un enemigo de la vida libre de violencia de género por los pagos que reciben, los favores que aceptan quienes entorpecen la correcta aplicación de la ley.

Lo que tampoco se denuncia son algunas prácticas de contratación que algunas empresas realizan, con la finalidad de agregar a su nómina a mujeres les piden que se desnuden para revisarlas y la fecha de su último período menstrual como si fuera el embarazo una limitante para capacidad intelectual y de desarrollo. Por el contrario, las políticas de algunas empresas es la de contratar únicamente mujeres hermosas, pues venden mejor y son “imagen” y por ello no les permiten ascender de puesto, pues fueron contratadas por su cara y no por su capacidad, usando la figura femenina como objeto y no de manera humana.

Lo mismo sucede con las estudiantes de ingeniería donde los profesores les dicen que no pueden hacer x o y actividad solo por el hecho de ser mujeres, de tal forma que las segregan y las relegan a actividades diferentes a la de sus compañeros varones cuando la fuerza y la capacidad intelectual nada tienen que ver con el género.

Tampoco podemos olvidar a todas aquellas madres de familia quienes no educan con equidad a sus hijos y evitan, por pereza o tradición, el enseñar a sus hijos varones a realizar labores domésticas; así, las futuras parejas relegaran a sus novias o esposas a realizar todas las tareas del hogar porque en casa aprendieron que las mujeres son quienes se encargan de ello. La convicción de muchas madres es que eso es lo correcto sin importar que ambas partes trabajen por igual, pues así debe ser y punto, sin embargo, otras con tal de no batallar con los hijos o mantenerlos felices deciden no ofrecer la oportunidad de enseñarles a hacer las cosas por sí mismo y de independizarse de la mujer.

Algunas mujeres se conforman con que sus parejas laven los platos una vez a la semana o al mes, mientras que son ambos quienes ensucian, comen y cohabitan en la misma casa, donde pocas veces el hombre lava los platos, como bien dijo ya el papa Francisco, la condición de la mujer no es para hacer el aseo, sino para ser amada, eso quiere decir que las tareas domésticas sean divididas de manera equitativa por convicción, mas no por obligación.

Para que las leyes y normas de equidad sean aplicadas, como mujeres necesitamos primero saber lo que verdaderamente es la violencia de género, informarnos y formarnos para después poder unirnos y denunciar todo acto de violencia y corrupción que afecte a nuestro entorno femenino, aun entre nosotras mismas.

Apoyemos, difundamos los éxitos y logros de nuestras compañeras de trabajo, clase, vida, para que poco a poco llenemos de mensajes positivos nuestras redes sociales y entorno.

Unámonos para denunciar si alguna de nosotras no puede entablar una denuncia en el Ministerio Público o si requiere una mano amiga, dinero, compañía para salir de un maltrato de cualquier tipo.

Somos nosotras quienes luchamos y encontramos un lugar en el mundo para la equidad, trabajemos por ello cada día para que nuestros descendientes puedan vivir en un mundo equitativo, libre de violencia de género y próspero.

Incitemos a las jóvenes a estudiar, continuar su profesionalización y lo más importante a amarse cada día para poder lograrlo.

La fuerza del mundo no es bruta, es la unidad en la armonía, el respeto y la equidad así pues, el día de mañana agradece a la mujer que tienes al lado por el ser que es y vuelve los ojos también a esos hombres feministas que apoyan a sus parejas sin sentirse inferiores por ganar menos que ellas o por apoyar equitativamente en las tareas de casa, por dejarlas crecer y madurar junto con ellas.

Todas las mujeres tenemos derecho a serlo y a ser respetadas por ello.

Felicidades por el Día Internacional de la Mujer y que éste se festeje los 365 días del año.

 

Laus Deo

 

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Paula Nájera

Paula Nájera

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